Queda inaugurado el verano, ¡prohibido no disfrutarlo!

Hace una semana que comenzó el verano aunque, si hablásemos por temperaturas podríamos decir que se nos adelantó un poco, ¿no? Hemos pasado unas semanas de mucho calor y yo no puedo evitar pensar, como siempre, en los cambios climáticos tan evidentes que estamos viviendo.  En fin, hoy no toca escribir sobre ecología sino sobre hábitos saludables y en esta ocasión son consejos para disfrutar esta época tan divertida y calurosa de la mejor manera posible.

Comencemos, como no, por la alimentación. Las fruterías se llenan de colorines y yo no puedo ser más feliz. La naturaleza, con lo sabía que es, nos proporciona una cantidad de frutas y verduras jugosas que llenan de agua nuestro cuerpo. Yo, personalmente me olvido de beber agua durante el día pero de comer sandía y melón, no. ¡Me encantan! Escucho a gente decir: uf, qué pereza cortar y pelar. A ver, dedicar veinte minutos de tu tiempo en pelar y cortar una sandía o un melón (si es más grande mejor, el tiempo será prácticamente el mismo) no es mucho pedir. Creo que si sumamos los minutos que pasamos en las redes sociales, cortaríamos cinco sandías y cinco melones. No hay nada mejor que levantarse un día de mucho calor, abrir la nevera y ¡ñam! O meter el tupper veinte minutos al congelador antes de irte a la playa. Créeme, después de un baño, es lo mejor que te puede pasar. Eso, o tener una bañera así:

¡Me encanta! Bueno, volvamos al tema. También hay frutas exquisitas que no requieren de ningún tipo de esfuerzo para comérselas. Los melocotones, nectarinas y paraguayas son también protagonistas de las fruterías esta temporada. De donde yo vengo, la fruta no se pela. Cuando llegué a vivir aquí realmente me asombré de ver como aquí, pelan todo. Pues yo no, así que para mí son las frutas fáciles y deliciosas del verano.

Pasemos a mi hortaliza favorita y más consumida de todo el verano: el tomate. Claro, he de decir que aquí hay muchos tomates que: huelen a tomate y parecen tomate, pero no saben…a nada. Un buen tomate, ese que sólo necesita sal y un poquito de aceite, es muy difícil de encontrar. En verano, suelo irme al pueblo de un gran amigo a descansar unos días. Ahí, como en muchos pueblos, son todos muy amables y conocen mi debilidad por el tomate. Las ensaladas que me preparan son increíbles y ahora mismo, sólo de pensarlo, se me hace la boca agua. Por cierto, dato cultural, en el país de mi madre lo llaman jitomate. El tomate es parecido al de aquí pero es verde, pequeñito, ácido y se usa para hacer salsas.

Formando un trío perfecto con el tomate, encontramos también en verano el pimiento y el pepino. Estos tres ingredientes nos derivan a una de las bebidas más ricas del verano: el gazpacho. Si no los quieres triturar, en ensalada con un poco de cebolla también están buenísimos.

Pero me voy a concentrar en el pepino, que también me gusta mucho. Esta fruta es 96% agua y sus nutrientes son ideales para el verano. El agua de pepino con limón, por ejemplo, es muy fácil de hacer y aporta numerosos beneficios a nuestro cuerpo: es alcalina, rica en vitaminas, antioxidante, combate la horrorosa retención de líquidos que sufrimos durante esta temporada y nos ayuda a depurar los excesos veraniegos. Total, es perfecta y muy fácil. Otro dato importante, éste es por parte de mi madre, las semillas de pepino son las que nos provocan esa indigestión rara que nos hace recordar que comimos pepino durante horas. Yo se las quito y siempre funciona.

Otra cosa buenísima del pepino es su capacidad de relajar los ojos cansados. Tener siempre rodajas de pepino en el congelador, es una muy buena idea. Sobre todo para esos días en los que te levantas con la cara un pelín hinchada por el calor. La cosmética natural utiliza el pepino en infinidad de mascarillas. Incluso leí, mientras investigaba para este post, que la bella Cleopatra utilizaba una mascarilla de pepino para combatir las arrugas.

Podría seguir hablando de comida y recetas con pepino, tomate, sandía y melón. Me encanta comer y me encanta disfrutar de estos regalos de la naturaleza pero quiero tocar otro punto que me parece muy importante durante esta época del año: el sol.

Me parece, por lo que he escuchado, que subestimamos el poder del sol en nuestro planeta y lo mucho que nos puede llegar a afectar a largo plazo en la piel. Familias, hay que ponerse crema solar todos los días del año y hay que cuidar a los más pequeños de la exposición directa. Las mujeres que me leen, estarán de acuerdo conmigo en que las manchas en la cara ocasionadas por el sol y las arrugas prematuras (y no prematuras) son horrorosas. Una vez, un dermatólogo me dijo: si te pones crema solar y te cuidas la piel desde los dieciséis años, a los cuarenta lo notarás.

Una cosa que no sabía y que hoy aprendí escribiendo sobre esto es cómo decidir el factor FPS de la crema solar que utilizamos. Pues ahora toca compartir mi nuevo conocimiento: hemos de observar cuánto tiempo tarda nuestra piel en quemarse al sol sin protección. Las pieles muy claras tardan entre tres y cinco minutos y, las menos sensibles, diez.

Si multiplicamos ese tiempo por el FPS del producto tendremos la cantidad de minutos que estaremos protegidos. Por ejemplo, si tardas cinco minutos y la crema es factor treinta, estarás dos horas y media protegido. Información interesante y necesaria, yo no tenía ni idea.

Es muy importante que, si es algo que nos ponemos todos los días en la piel, sea bueno y lo más natural posible. En las herboristerías y tiendas naturales podemos encontrar protectores solares para mayores y pequeños muy buenos, sin parabenos ni ingredientes innecesarios y tóxicos para nuestra piel. Aquí os propongo una herboristería que a mí personalmente me gusta mucho, es de esas que tienen encanto.

Pensando en maneras naturales de proteger nuestro cuerpo del sol he encontrado una lista de alimentos que ayudan a aumentar la melanina, un pigmento que se encuentra en nuestra piel y que es la responsable de absorber los rayos del sol y protegernos de sus efectos. Aquí va la lista: kiwi, naranja, pomelo, limones, fresas, frambuesas, zanahoria, tomate, sandía, melón, espinaca, acelga, brócoli,  yema de huevo, lácteos y pescados.

Pues nada queridas familias, aquí terminan mis consejos de verano. Espero que disfrutéis muchísimo estos días, compartáis experiencias que os hagan reír y lo hagáis de manera responsable, siempre cuidándoos.

¡Hasta pronto!

 

 

 

 

Quien es feliz, hará felices a los demás

Estamos a finales de mayo ya, ¡qué rápido pasa el tiempo! Esta vez me ha costado mucho decidir qué escribir. Un post debe ser personal y yo, personalmente, llevo unos días medio loca con tantas cosas. He de decir que hace un par de días, recordé algo que me sucedió hace justo un año y pensé: ¿un año ya?, creo que es la vez que más rápido he sentido que pasa el tiempo. A todas las personas que se lo comentaba, me decían: es la edad. Hmmm.

Pues yo no creo que sea sólo la edad. Este año he aprendido muchísimas cosas, hemos trabajado mucho para hacer este espacio cada vez mejor para nuestras familias. Los que nos conocéis, sabéis que nos encanta comenzar nuevos proyectos y, aunque eso implique el doble de trabajo, ¡estamos muy emocionadas! Un día hablando con María en el parque, mientras comíamos, llegamos a la conclusión de que somos muy felices, que nos encanta lo que hacemos y lo afortunadas que somos de sentirnos así. Sin embargo, esto no quita que en mayo nos estemos volviendo locas. Hay que cerrar el año escolar sin dejar de pensar en el próximo, actuaciones para los padres, casales, evaluaciones y… ¡mil cosas más! Por otro lado, los niños están especialmente cansados, han de preparar sus presentaciones de final de curso, exámenes y trabajos finales. Sus padres, seguramente, también estén cansados y ocupados decidiendo qué harán los niños durante el verano, organizando las vacaciones, etc.

Así que he decidido escribir sobre: ¿qué hacer para combatir este estrés pre-veraniego? Hábitos y consejos que a mí me funcionan y que intento seguir para ser feliz y no dejar que este estrés me afecte más de la cuenta. Para mí, lo más importante es que mis niños sean felices y tengo clarísimo que, si yo lo soy, ellos también. Por eso considero de vital importancia seguir estos consejos todos los días y no olvidar que quien es feliz, hará feliz a los demás.

... Happy Will Make Others Happy Too - Anne Frank #quote #happiness #happy

 

Una de las grandes enseñanzas de mi padre es que nuestras vidas son, sin duda alguna, nuestras decisiones. Así que decide ser feliz. Tengo una lista de choices que una vez saqué de un artículo que me gustó mucho y, que cuando estoy así así, la leo. Aquí, algunas de estas decisiones:

Decide desconectar. Aunque sea 10 minutos. Ayer me dejé el móvil aquí y por un momento pensé en volver a buscarlo, pero por pereza, no lo hice. Hoy me dan ganas de olvidármelo otra vez. ¡Estuve tan tranquila sin estar pendiente de notificaciones! Y, aunque es mi decisión estarlo mirando cada media hora, el hecho de saber que no lo tenía me dio una sensación de libertad extraña, cené tranquila, seguí con mi libro que tenía un poco abandonado y volví a reafirmar que las nuevas tecnologías nos quitan mucho tiempo que podemos dedicar a nosotros mismos.

Decide dormir. Ayer, también, dormí mejor. Con los años me doy cuenta de lo importante que es dormir. Te despiertas de mejor humor y con buena energía. Dormirse temprano a algunos cuesta, y mucho. Finalmente es nuestra decisión acostarnos a según qué hora…¿no?

Decide salir fuera y moverte. No hay nada que me haga más feliz que el clima estos días en Barcelona. Si pudiese firmar para tener este clima todo el año, lo haría. Estudios demuestran que tu estado de ánimo cambia positivamente después de estar 5 minutos haciendo ejercicio y…¡si es al aire libre, mejor! El otro día, una mamá me contaba que salió muy agobiada del trabajo, llegó a casa de mal humor y entonces decidió irse al parque con su marido y su hijo. Se subió a los columpios, disfrutó como una enana y su estado de ánimo, al poco tiempo, era otro. Normal.

Decide ser agradecido. Últimamente me encuentro mucho con esta palabra. Ya os comenté que en mi clase de yoga me repiten todos los días que seamos agradecidos con lo que tenemos. Realmente funciona darte cuenta y ser consciente de todas las cosas maravillosas que tienes a tu alrededor. La sonrisa de mis enanos, por ejemplo.

Decide tus batallas. Otra vez, pienso en mi padre. Él me enseñó que querer tener la razón siempre es una gran pérdida de tiempo y energía. “Si ella lo ve rojo y tú azul, qué más da” Esto no quiere decir que no defiendas tus ideales y tus valores, pero hay muchos disgustos que se pueden evitar no entrando en discusiones. Gran aprendizaje, me cuesta mucho pero lo intento.

Decide organizarte. A nosotras esto de organizarnos, ¡nos va muy bien! Pues en tu vida personal, es igual. Si te organizas y decides tus prioridades, te das cuenta de que tienes tiempo de hacer muchas más cosas que generalmente no haces y que son importantes para ti: hobbies, deporte, ocio, etc.

Decide terminar bien lo que empezaste. Básico. ¡Yo sé que este año lo terminaré muy bien!

Estoy muy contenta de haber aprendido tantas cosas y, a pesar de que a veces hay días malos y agobiantes, siempre recuerdo que es mi decisión hacer cosas buenas que me hagan sentir bien. Es una cadena que si empieza bien, seguro que terminará igual. No hay que olvidar que los hábitos comienzan con una simple decisión que se va repitiendo cada día.

Así que aquí termino mi post, espero que lo hayáis disfrutado mucho y que os sirva para combatir esos momentos de agobio que se presentan en esta vida, que a veces va muy de prisa.

 

 

 

La primavera… ¡la sangre altera!

Después del otoño, la primavera es mi estación favorita. Hoy recordé, porque seguro me lo enseñaron en la escuela hace años,  que el término prima viene de primer y vera de verdor.  Me encanta porque, ahora que voy tranquila por la vida, veo como en Barcelona todos los árboles comienzan a florecer, el parquecito donde comemos cambia de color, los días son más largos, también nos confiamos y salimos con esa chaqueta ligerita que tanto nos queremos poner y entonces nos resfriamos,  las alergias están a la orden del día, nos sentimos más cansados, nos irritamos. Por eso el otoño es mi estación favorita.

El cuerpo, como todo, necesita un proceso de adaptación al cambio y la sabia naturaleza nos proporciona las herramientas para hacer de este proceso algo más llevadero. Leyendo sobre cómo llevar mejor la astenia primaveral encontré consejos como: esperar a ponerte ese modelito primaveral ansioso y salir bien abrigado, hacer ejercicio, aprovechar que los días son más largos pero no olvidarte de tu descanso y el que es para mí el consejo más sabio de todos: la alimentación.

Cestas de fruta de temporada | Más info: Cesta de fruta y ve ...

La naturaleza nos ofrece una serie de frutas y verduras que ayudan al cuerpo a adaptarse y a vivir la primavera como se debe: feliz, con energías y sin resfriados. Perdón, pongo mucho énfasis en el resfriado pero es que llevo todo el invierno sin ponerme enferma y hoy no paro de toser, tengo los ojos llorosos y me siento un poco cansada.

En fin, una de las lessons que más disfruté fue cuando les enseñé a mis niños y niñas lo importante que es consumir productos de temporada y lo mucho que ayudamos al planeta no comprando un melón en enero o cerezas en octubre. Estamos muy acostumbrados a ver de todo en las fruterías durante todos los meses del año, por lo que es muy fácil olvidarnos de que existen alimentos de temporada. Me preocupa que nuestros niños en un futuro no reconozcan ni el término. Pero este es un post de salud y bienestar así que ya os compartiré la lesson en otro momento, es sólo para recordaros que si las frutas y verduras son de temporada es por algo.

Una de las razones por las cuales me gusta tanto la primavera es por sus…fresas, ¡sí, me encantan!  A mordidas, en pasteles, con zumo de naranja, en smoothies, ñam. Las fresas son una fuente de vitamina C, antioxidantes, depurativas, buenísimas para el hígado, antiinflamatorias, diuréticas…vamos, ¡una maravilla! Pero claro, hay que saber elegirlas. Hay que evitar esas cajas que tienen la primera capa maravillosa de fruta sin saber lo que hay debajo, observar su color y textura, olerlas (aunque esto no asegura nada) y, sobre todo, comprarlas en una frutería de barrio que te asegura que sus productos son de proximidad. Mi consejo: comprarlas camino a casa muy maduras, lavarlas y congelarlas. El batido de plátano que me hago cada día durante esta temporada es de color rosa, es más dulce y más fresquito.

Se puede hacer lo mismo con las cerezas sólo que hay que quitarles el hueso antes de congelarlas y esto representa tiempo y trabajo. Las cerezas, otra fruta de temporada, son la mejor opción para depurar el organismo y liberar tu cuerpo de toxinas. Sus propiedades antioxidantes son increíbles ayudando a combatir enfermedades degenerativas, cardiovasculares y a conservar nuestra vista.  Las cerezas son excelentes cuidadoras de nuestra piel y de nuestros huesos. Importante comprarlas muy maduras en la frutería ya que los expertos dicen que es una fruta que no madura bien en casa.

La primavera es la estación en la que se disfruta mejor de los espárragos blancos o trigueros. Importante que, cuando vayamos a comprar, nos fijemos bien de dónde vienen los productos. No queremos alimentos que hayan viajado desde Perú o China para estar en nuestra mesa. Mi abuela siempre decía que el espárrago es el alimento para mantenerse joven, esto debe ser por su alta cantidad de ácido fólico que ayuda a la creación de células nuevas. Yo es que recuerdo a mi abuela siempre joven así que haré caso y comeré espárragos, ¡con lo ricos que están!

Los guisantes, no esos que vienen en bolsas de plástico congeladas, sino los ricos naturales que sólo hay que pelar y saltear con cebolla y jamón, también encuentran su mejor época del año en la primavera. Estas bolitas verdes tan ricas ayudan mucho al sistema circulatorio y cuidan nuestro corazón.

Yo no sabía qué eran los nísperos hasta que llegué a vivir a Barcelona. Vivía en un piso con un jardín y un árbol en medio muy grande y muy bonito que daba nísperos, muchos. En cuestión de semanas aparecían, maduraban y luego había que comérselos enseguida, regalarlos o hacer mermelada. El níspero es una fruta expectorante , sus hojas ayudan mucho cuando estás enfermo de la gripe y cuando tienes tos. Por cierto, hoy no me vendría nada mal un té de níspero.

Los albaricoques marcan el final de la primavera y a mí me recuerdan mucho a cuando iba a Mallorca de pequeña. Tengo familia ahí y recuerdo que, cuando iba de vacaciones, mi abuela me preparaba una tarta de ¿albari…qué? Me costó mucho aprenderme el nombre pero me encantaba y con tan sólo montarme en el avión ya estaba pensando en ella. Buscando información sobre las propiedades de los alimentos que acabo de compartir con vosotros encontré que el albaricoque es la base de la alimentación de la comunidad de Hunza. Me sonaba de algo este nombre y me puse a investigar. Es un pueblo que está al norte de Paquistán y que su dieta es exclusivamente vegetariana y se centra en el consumo del albaricoque. Una de las teorías es que viven más de 100 años gracias a su alimentación y otra, que tienen un sistema de calendarización diferente. Yo os invito a que investiguéis por vuestra cuenta, pero lo que está claro es que el albaricoque está muy bueno (en tarta, mejor) y es rico en minerales, vitaminas y sobre todo en potasio.

Quiero recomendar y agradecer a Botanical Online, una página que me ayudó mucho para escribir este post, me enseñó las propiedades de algunas frutas y verduras y  me sugirió recetas de comida, mascarillas, zumos, etc., que me parecen muy interesantes y que seguro pondré en práctica, ya os contaré.

Así que nada, familia, espero que disfrutéis de la primavera, del sol y el buen tiempo. Vamos a aprovechar que estas frutas y verduras tan buenas para el cuerpo son de esta temporada y a cuidarnos, ¡que nos lo merecemos!

Happy Spring you all!

¿Nuevos hábitos? Sí, gracias

Hace casi un año que decidí comenzar un estilo de vida diferente. ¿Por qué? Pues porque me dolía el pie. Sí, el pie. A mis escasos 30 años tenía un problema que me impedía caminar normalmente, tuve que ir al médico y él, con una sonrisa muy amable en la cara, me dijo: has de ir más tranquila por la vida, camina despacio y relájate. ¿Caminar despacio? ¿Qué es eso? En ese momento con el dolor que tenía era mi única opción. A veces pienso que la vida te da señales y que es tu decisión hacerles caso o no. En mi caso comencé a toparme, sin querer, con información relacionada a la slow life. Un amigo me envió este artículo (a modo de burla porque me conoce y sabe lo difícil que soy por las mañanas) y, aparte de gustarme mucho cómo está escrito, me hizo pensar en un nuevo reto: levantarme una o dos horas más temprano cada día. ¿Para qué? Pues para hacer justo lo que me dijo el médico: ir más tranquila por la vida. Al principio no fue ni cada día, ni dos horas antes. Me costó muchísimo trabajo. Hasta ese momento tenía todo perfectamente programado para destinar el menor tiempo posible en: café, desayunar, ducharme y arreglarme y el mayor en…dormir. No soy (era) una morning person, me cuesta mucho despertarme, generalmente no lo hago de buen humor y siempre quiero dormir más.

El siguiente paso fue hacer ejercicio, glup. Fue lo que más me costó. Levantarme a las 6 de la mañana para ir al gimnasio nunca fue una opción para mí. Pues ahora lo es. Aprendí a proponerme objetivos que fueran cumplibles porque si no me frustraba. Comencé por ir 2 días a la semana lloviese o tronase. Me lo impuse de manera muy estricta y madre mía, ¡qué complicado fue!  Claro, había que dormirse muy temprano la noche anterior y eso era muy difícil ya que era la típica persona que decía: yo por la noche funciono mejor y tengo más energía. Pues, queridos,  todo cuestión de acostumbrarse y generar hábitos que te hagan sentir bien. En el 2014, El País publicó un artículo en su sección Buena Vida sobre cómo transformar y crear nuevos hábitos que me ayudó mucho en mi proceso y me enseñó a entender que puedes modificar y reconfigurar tu mapa cerebral con nuevos hábitos. Comencé a sentirme y verme mejor,  me aficioné a dormirme temprano y caminar despacio me hizo descubrir cosas nuevas por la calle y, en efecto, a estar más tranquila.

Pero a ver, todo esto cuesta muchísimo y aquí una confesión: hasta ayer llevaba dos semanas sin levantarme temprano ni pisar el gimnasio. Tenía mil excusas completamente válidas a las 6 de la mañana: estoy exhausta, me estoy poniendo enferma, mi compi de gym no se despierta pues yo tampoco, dormí mal, tengo sueño, ya iré mañana, etc. Ayer por la noche me fui a dormir pensando que como siguiera así iba a perder el hábito y todo lo que había logrado hasta ahora. Para mí, y creo que para muchos, es muy fácil perder los hábitos (buenos) porque generalmente son los que más cuestan, los que requieren disciplina.  Me fui a dormir convencida a las 10 de la noche y, la última vez que vi el reloj, era la 1 de la mañana.  Hoy, cuando sonó el despertador, me quería morir, pero fui. En la clase me quedaba dormida en los descansos (de 5 segundos) y hoy me espera un día difícil lleno de bostezos y mañana, agujetas. ¡Qué bien!

Meri Viñas, psicóloga y coach, menciona en el artículo algo que para mí es la clave de seguir adelante con esto: “debemos cultivar la paciencia y saber con certeza que estás conectado con algo bueno para ti, que estás conectado con tus objetivos y valores. Gracias a los valores tomamos decisiones, son la raíz por la que nos movemos y actuamos. Cuando vas a tomar una decisión, la pregunta que deberías hacerte es: ¿esta acción honra alguno de mis valores o los traiciona? Si el nuevo hábito está ligado a un valor importante para ti, no va a costarte realizarlo”.

Esta sección del blog está destinada a lo que para mí son hábitos saludables y por eso pensé que la mejor manera de empezar era a través de una historia personal que ha funcionado.  Sé que la mayoría de las personas que nos leen son papás y mamás que quizá estarán pensando: “Sí claro, con hijos y locura de vida yo me voy a levantar 2 horas antes”. Buscando una imagen para esta entrada me encontré con una frase de Aristóteles que me encantó.

Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta.

Si  comenzamos inculcando  buenos hábitos en familia estoy segura de que la recompensa será aún mejor. Los pequeños aprenderán valores como la constancia y la disciplina y se darán cuenta, a su manera, de que determinadas acciones les harán sentir mejor.

El objetivo de todo este rollo, que espero que os hayáis leído, es motivaros a elegir un habit to be (acción que queramos que se convierta en hábito) y hacerlo durante un tiempo de manera constante. Algo que no sea muy difícil pero que cueste un poquito, que no altere mucho la rutina y, lo más importante de todo, que mientras lo hagas te sientas bien, ¡muy bien! Es la única manera de lograrlo.