Mil millones de veces mejor que como lo había imaginado

Mira que me la habían repetido mis padres, pero no entendí esta frase hasta que fui mamá.  “No hay ninguna carrera ni máster que te enseñe a ser padre (o madre)”. Totalmente cierto. Además, añadiría que la maternidad son unos estudios muy largos (creo que duran desde que el día en que nace tu primer hijo y para toda la vida) y que empiezan directamente con las prácticas.

Cuando me pusieron a Bruno “piel con piel”, recién nacido, todavía sucio y desnudito, vi a una personita tan indefensa, mirándome fijamente con los ojos súper abiertos, apretándome fuerte el dedo índice con sus manitas todavía arrugadas después de tantos meses nadando en líquido… que no me lo podía creer. Me lo había estado imaginando durante todo el embarazo, pero fue mil millones de veces mejor. Si has sido mamá, entenderás este sentimiento tan inexplicable. Y es que, realmente, no se puede describir con palabras. Todavía me emociono cuando lo pienso.

En ese primer momento, además del subidón hormonal, te suele entrar un poco de vértigo, porque ves que esa personita depende totalmente de ti ¡y que nadie te ha enseñado qué tienes que hacer ni cómo debes hacerlo! Creo que, desde el primer día, tienes que confiar en ti misma, seguir lo que te diga tu corazón, apoyarte en tu pareja (si la tienes) y familia, y disfrutar.

Generalmente, durante el embarazo, todo el mundo te “prepara” para la maternidad, diciéndote que es lo más bonito del mundo (supongo que por eso la mayoría repiten una, dos ¡o incluso más veces!), pero que te esperan unos meses (o años) sin dormir, sin tener tiempo para ti, con el peque enfermo porque lo pillará todo en la guarde, con muchas lloreras y un larguísimo etcétera. Después de mi experiencia, te aseguro que cada niño es un mundo, no hay que generalizar. No siempre es así. En mi caso, por ejemplo, la verdad es que ha sido muy fácil, mucho más de lo que me esperaba: Bruno es un tragón desde que nació, la lactancia fue fácil y sin mastitis, el “destete” lo hizo él solo, a poco a poco y a su ritmo, dormía 6 horas seguidas desde los 3 meses, va unas horas a la guarde desde el mes de septiembre y, en estos siete meses, sólo ha estado enfermo tres días… En mi caso, ha sido una maravilla. Eso sí, también es cierto que tengo amigas que no han dormido más de cinco horas seguidas durante el primer año, que han sufrido los cólicos de sus bebés o que han tenido una lactancia complicada. Puede que sea una lotería, o que haya aspectos genéticos que influyan. No lo sé. En cualquier caso, lo que sí te aconsejo es que vayas con buena predisposición, no pensando en negativo (“no voy a dormir” o “seguro que dar el pecho duele un montón”) y con energía positiva. Eso siempre. Porque estoy convencida de que el bebé lo nota. La energía de la mamá y del papá (pero sobre todo la de la mamá, porque es quien más tiempo suele pasar con el bebé) se transmite al bebé. Si estás nerviosa y preocupada, seguramente tu peque no sabrá relajarse solito para dormir bien. En cambio, si le transmites serenidad y alegría, probablemente tendrá más facilidad para mamar y para hacer una buena digestión.

Un aspecto que sí que me gustaría destacar es que tienes que ser consciente de que tu ritmo de vida cambiará y tus prioridades también. Debes ser consciente de que te será más difícil hacer planes y quedar con una amiga a una hora concreta, porque seguramente antes de salir de casa tu bebé se hará caca y tendrás que cambiarle el pañal. Si eres flexible y no tan exigente contigo misma, te sentirás mejor. Otro consejillo: no te exijas estar “divina de la muerte” ni intentes recuperar tu figura dos meses después del parto, como las modelos que salen en las revistas del corazón. Eso pasa en un bajísimo porcentaje de chicas que son mamás. Tranquila, no te estreses, todo llegará. Lo importante es que tú estés bien, animada, positiva y con ganas de “hacer de mami”.

Mira que durante el embarazo leí un montón de blogs de mamás primerizas, artículos sobre crianza, educación positiva, etc. La teoría me la sabía súper bien (como todas las embarazadas), pero cuando tuve a Bruno en mis brazos… me olvidé de todo y me salió algo que debía ser mi esencia, el instinto o algo así. Me salió quererle, mimarle, darle muchos besitos, acariciarle, cantarle canciones… Eso es, para mí, empezar a ser mamá.

Ahora ya ha cumplido un año (que, efectivamente, como todas me decíais, ha pasado volando) y sigo leyendo mucho sobre formas de educar, sobre cómo compaginar el trabajo con la maternidad (este tema da para un post entero), sobre actividades para disfrutar con el bebé… pero sin presionarme, con calma, sin querer ser la madre perfecta, ya que la perfección no existe.

Sobre todo, lo que más  es dedicarle tiempo de calidad, estar con él y hacerle feliz. Para mí siempre será el mejor hijo y, yo para él, la mejor mamá del mundo.

2 comentarios
  1. Maria mama eli i marieta Dice:

    Maria, m’ha agradat molt l’article!! i no puc estar més d’acord amb la última frase, totes ens pressionem per ser les millors mares… i realment totes som les millors mares pels nostres propis fills (igual que ells son els millors fills del món per nosaltres)… una abraçada!

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    • WonderFUN Dice:

      Moltíssimes gràcies pel comentari, Maria! Estem d’acord, sempre serem les millors mares pels nostres fills (menys quan siguin adolescents, suposo… jeje!).

      Responder

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