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Si tienen sed, que beban agua

Todos los que somos responsables de la educación de los más pequeñitos sabemos el impacto que pueden tener nuestras acciones y palabras sobre ellos. Finalmente seguirán el ejemplo que nosotros les demos. Me gusta mucho terminar mis clases y sentir que he dejado una pequeña huella en mis alumnos para que, el día de mañana, vivan más felices, siendo respetuosos con el mundo en el que vivimos y, sobre todo, con ellos mismos.

El trimestre pasado hice con ellos un experimento muy interesante. Mientras aprendíamos la diferencia entre el how much and how many, también aprendíamos cuánto azúcar tienen las bebidas que nos gustan y que le gustan a nuestros papás. Y ¿cuál fue nuestra sorpresa? Que la cantidad de azúcar que hay en el zumito de frutas o en el batido de chocolate que nos da energía por la mañana no es tan diferente a la cantidad que tiene la bebida gaseosa que le gusta tanto a mamá. No me sorprendió entonces entender por qué estas bebidas los llenan de energía.

Cuando estuve viviendo en Estados Unidos me quedé realmente sorprendida de la variedad de bebidas azucaradas y productos industriales que hay en todos lados (cafeterías, restaurantes, supermercados…¡incluso farmacias y hospitales!) ¿Momento confesión? En seis meses engordé 18 kilos. Sí, sí, dieciocho. Estuve viviendo con unos amigos de mi padre que tenían unos hábitos alimenticios muy malos. Si a eso le sumamos que a mí me habían enseñado a comerme todo lo que me ponían en el plato, entonces tenemos como resultado estos dieciocho kilos de más. Y, a ver, tampoco os quiero engañar, me encanta comer chucherías (como a muchos) y realmente hago un trabajo constante y me esfuerzo por comer bien, sano y equilibrado cada día. Ya sabéis que soy muy pro alimentación saludable y también sabéis que lo que más me importa es aprender a transmitir esto a los más pequeñitos de la mejor manera posible.

Vamos a hablar de cosas serias. El consumo regular de bebidas azucaradas y alimentos procesados pueden generar enfermedades muy graves para nuestros niños como: obesidad, caries, diabetes y daño renal, cardiopatías e incluso cáncer. Una amiga mexicana, que recientemente ha sido mamá, compartió el otro día este vídeo:

Cuida su corazón

De juguito en juguito estás dañando el corazón de tus hijos, cuídate y cuida a tu familia, no consuman bebidas azucaradas. Éstas pueden provocar a futuro enfermedades cardiovasculares, además de sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2.

Publiée par El Poder del Consumidor sur mardi 3 avril 2018

En México, el tema de la obesidad infantil y sus consecuencias es muy serio. Cada vez hay más campañas e información para concienciar a los padres de familia de lo importante que es eliminar las bebidas azucaradas y los productos procesados de la dieta infantil. La cercanía con Estados Unidos no nos ayuda para nada. Por experiencia propia os puedo decir que los hábitos que tienen los americanos son terribles. También os digo que, en España, nos veo cada vez más expuestos a estas influencias y no me gusta nada.

Es bien sabido que el consumo de bebidas azucaradas y alimentos procesados (harinas refinadas, productos empaquetados y con alto contenido de azúcar y grasas) están directamente relacionados con el desarrollo de obesidad y diabetes. También, según estudios de la organización World Cancer Research Fund International, las personas que sufren de obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar hasta once tipos de cáncer. La obesidad genera cambios en las hormonas que promueven el crecimiento de las células cancerígenas.

Las enfermedades cardiovasculares también son ocasionadas, entre muchos otros, por malos hábitos alimenticios. Esto es porque nuestro hígado transforma la fructuosa de estas bebidas en grasas que impiden una correcta irrigación de sangre al cerebro y corazón.

Un estudio realizado con niños de tres y cuatro años mostró que el consumo de productos procesados en edades tempranas aumenta el riesgo de tener un aumento de colesterol en la sangre cuando tienen seis y siete años. Esto nos demuestra que, en tan sólo dos años, los niños pueden desarrollar diversas enfermedades causadas por el consumo de bebidas azucaradas y “comida basura”.

En esta página podéis encontrar diferentes estudios que relacionan el consumo de bebidas azucaradas y productos procesados con la probabilidad de desarrollar estas enfermedades. Es una página en la que encontraréis detalles que quizá no os interesen, porque son muy de México, pero si vais al apartado de enfermedades, podréis encontrar mucha información bien documentada que considero muy importante tener en cuenta.

Nosotros, los adultos, somos perfectamente capaces de diferenciar cuándo es un buen momento para un caprichito. Constantemente estamos aprendiendo, por lo menos yo, a encontrar el equilibrio de las cosas y a conocer qué nos va bien y qué no. Lo que intento decir con esto es que no pretendo incitaros a que vuestros hijos nunca más tomen una bebida azucarada. No. Simplemente creo que es muy importante saber identificar el cuándo y dónde: una fiesta de cumple o una ocasión especial. Enseñarle a nuestros niños y niñas que hay momentos para todo. Debe predominar el consumo de productos buenos para la salud y las acciones que son buenas para nuestro cuerpo. Esto nos ayudará a tenerlo fuerte y preparado para esos caprichitos. Y, si tienen sed, que beban agua.

 

Sudáfrica se queda sin agua

– Hola, buenos días. Un café con leche por favor . – Lo siento, no servimos café. No tenemos agua. 

No cabe duda de que viajar nos da la oportunidad de conocer lo que está pasando en otros lugares del mundo. Viajar nos enseña culturas de otros países, su gastronomía, su historia, su manera de vivir. Nos permite darnos cuenta de que, algunas veces, las cosas no son como siempre las hemos conocido. Nos abre la mente.

Y ahora os preguntaréis… ¿y esto, qué tiene que ver con la frase con la que comencé el post? Pues bien, no todo lo que aprendemos y conocemos en los viajes es positivo. Mi hermano y su mujer recientemente estuvieron en Sudáfrica y lo que me contaron que está sucediendo es bastante alarmante. Ciudad del Cabo se está quedando sin agua.

Y es real. La segunda ciudad más habitada de Sudáfrica con alrededor de cuatro millones de habitantes tiene un Day Zero, día en el que dejará de haber agua potable. Hace unos meses estaba previsto que fuese el 21 de abril y ahora, debido a las medidas extremas que están llevando a cabo, han logrado aplazarlo al 11 de julio. ¿Y cuáles son estas medidas? Vivir con 50 litros de agua al día.

Voy a imaginarme lo que es vivir así. Tomemos en cuenta que utilizo 15 litros de agua por minuto en una ducha, otros 15 cada vez que tiro de la cadena y 10 litros por cada minuto que está el grifo abierto.  Si no me fallan las matemáticas, con una ducha de dos minutos y una ida al baño ya llevo 30 litros. Me quedan 20 para cubrir necesidades básicas como beber, cocinar, lavarme las manos y los dientes. No nos olvidemos de que, aparte de estas necesidades, está regar mis plantitas, lavar los platos, la ropa, limpiar mi casa…no lo veo nada fácil.

¿Y por qué se está quedando sin agua Ciudad del Cabo? Yo lo resumiría en terribles sequías y falta de conciencia. Antes de llegar a este punto, las autoridades y diferentes organismos impulsaron medidas dirigidas a ahorrar el consumo de agua entre los ciudadanos sin obtener resultados satisfactorios. El 1 de enero se limitó a la población a 87 litros de agua por día y se prohibió lavar coches y regar jardines. A pesar de todo esto, el 60% de los habitantes de esta ciudad seguía utilizando más de estos 87 litros.

Ha sido tan difícil crear una conciencia real y voluntaria entre los habitantes de esta ciudad que el gobierno ha tenido que establecer medidas obligatorias para que el ciudadano consuma lo que le corresponde. Cada mañana, la mayor parte de los habitantes de esta ciudad han de hacer cola para recibir sus 50 litros de agua. Y, una vez que llegue el Day Zero, serán 25. El agua restante será destinada única y exclusivamente a hospitales.

Hoy en día, las calles de Ciudad del Cabo, están llenas de carteles con las conocidas 3 R (Reducir, reutlizar y reciclar). Sólo que la última “R” es diferente: Reubicarse. Con esta situación los habitantes tendrán que comenzar a plantearse cambiar de ciudad. ¿Es fuerte, eh?

Entonces, le pregunté a mi hermano cómo vivieron ellos la situación como turistas. Desde que vas en el avión te das cuenta de lo seco que está todo. Cuando llegas al aeropuerto de Johannesburgo los grifos para lavarse las manos están cerrados e, igual que en restaurantes y comercios, se utiliza desinfectante de manos. Todos los hoteles tienen información y medidas para ahorrar agua. Los dueños de las casas que alquilaron no restringen su uso pero sí piden conciencia absoluta. Por todos lados hay carteles que te recuerdan continuamente la situación precaria que está viviendo la ciudad.

En ningún momento vivieron una situación extrema, sus problemas eran de primer mundo, por así decirlo. La mayor parte de las piscinas no tienen agua, a menos que sea agua de mar, los coches de alquiler están sucios y en las cafeterías no les sirven café. Bueno, en verdad esto pasó sólo una vez en todo su viaje, pero fue algo que me impactó mucho.

Fuera de todo esto, tuvieron un viaje maravilloso en el que, aparte de tener experiencias increíbles, regresaron a su país con una conciencia muy fuerte sobre el tema. También, gracias a sus relatos, he estado obsesionada con el uso del agua a mi alrededor y me ha motivado a escribir sobre este tema. ¿Para qué? Para sensibilizar aún más a nuestras familias. Para que no olvidéis que, son esas pequeñas acciones en casa, en el trabajo, en la escuela, en el gimnasio, en restaurantes, etc., las que harán una gran diferencia. Respetar a la naturaleza siempre ha sido un valor imprescindible en la educación de los niños. Vamos a enseñarles cada día a valorar y cuidar lo que tienen a su alrededor.

Ya alguna vez escribí acerca de la importancia que tiene cuidar el agua y concienciar a nuestros más pequeñitos acerca de este tema pero, honestamente, nunca había tenido esta sensación de miedo mezclada con tristeza por lo que está pasando con el agua. Desde que me contaron lo que está pasando, me he dedicado a observar acciones de la gente a mi alrededor (yo incluida) y realmente no veo para nada ni la más mínima conciencia al respecto. No la que debería de haber para que, en un futuro, nuestros nietos no tengan que hacer cola para tener 25 litros de agua al día. No me imagino visitar Galicia en unos años (que también se está quedando sin agua), pedir un café y que me digan que no porque no hay agua.

Que una ciudad entera se quede sin agua me hizo darme cuenta de que hay un problema real y, si no hacemos nada al respecto, muy inevitable. Está claro que los habitantes del futuro son quienes asumirán las consecuencias de nuestras decisiones tomadas el día de hoy. Así que tomemos las correctas.

 

Pequeños superhéroes del agua

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean. De hecho, ya podéis preguntarle a María lo pesada que me puedo poner con enseñarle a Bruno, con lo pequeñito que es, a cuidar el medio ambiente. No lo puedo evitar.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible.

Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

He diseñado mi propio superhéroe para mis alumnos y una tabla en la que he puesto las principales tareas que hacemos que involucran el uso de agua. La próxima semana comenzaré a cuidar el agua con ellos y, cada semana, uno de ellos será el encargado de vigilar el agua que consumimos. Ya os contaré qué tal. Si queréis hacerla en casa, tengo una plantilla en blanco que, si me la pedís, estaré encantada de enviárosla.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.