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¿Felicidad de cara a la galería?

 

Vivimos en una sociedad adicta (o muy viciada) a las redes sociales. Nuestras redes sociales son el reflejo de nuestra vida, de nuestro día a día, de nuestro estado de ánimo. Algunas personas prefieren compartir artículos interesantes, otras publican las fotos de todas las actividades que hacen con su familia y otras simplemente usan Facebook o Instagram para cotillear o enterarse de cosas que les interesen.

Estas cuatro líneas sobre cómo usamos las redes sociales hoy en día sirven como introducción del tema de mi artículo de hoy: tenemos tendencia a proclamar la felicidad a los cuatro vientos, a aparentar que nuestra vida es perfecta. ¿Así somos realmente más felices? Creo que todo lo contrario. Así, simplemente, nos comparamos con otras personas o nos exigimos ser felices de una manera equivocada (creo yo). Hace unos años, cada uno teníamos nuestra vida y la compartíamos con quien queríamos: familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Sin embargo, actualmente parece que si pasamos un domingo genial en familia comiendo una paellita al sol y no publicamos una foto maravillosa en Instagram, ese domingo no ha existido. ¡Sí, sí, no ha existido! No digamos si hacemos una escapadita de finde romántico en pareja sin dedicarnos ningunas palabras cariñosas en público en nuestro muro de Facebook y sin compartir la ubicación del hotel en el que hemos dormido. ¡Qué pringados somos entonces! Por favor, que nadie me malinterprete ni se sienta ofendido por lo que escribo, nada más lejos de mi intención. Por supuesto, respeto a todas las personas (tengo varias amigas muy amigas muy viciadas a las redes sociales). Simplemente estoy intentando plasmar que la felicidad no depende de todo esto.

Esta búsqueda desesperada de la felicidad puede producir el efecto contrario. En mi opinión, la felicidad es algo mucho más parecido a lo que dice Matthieu Ricard, un biólogo molecular y monje budista que descubrí cuando escuché su TED Talk. Aquí tienes el vídeo (puedes poner subtítulos en castellano). Si tienes un ratito para escucharlo, vale mucho la pena.

TED Talk de Matthieu Ricard

Evidentemente, habla de muchos aspectos relacionados con el budismo y no es cuestión ahora de que nos convirtamos todos en monjes budistas, pero sus afirmaciones son realmente muy valiosas. Aquí tienes las dos que más me gustan: No debemos confundir felicidad con placer, porque no es lo mismo y La felicidad no es una sensación de placer, sino un estado de profunda serenidad y realización que impregna todos los estados emocionales y todas las alegrías y penas que atravesamos en nuestro camino.

Creo que ahí está el quid de la cuestión. La felicidad no debería ser un objetivo para el futuro o un estado ficticio en el que siempre estemos contentos o rodeados de placer. Lo que he aprendido después de investigar mucho sobre este tema es que la felicidad es (o debería ser) un estado interior para todos los momentos de nuestra vida, los buenos y los no tan buenos. Una persona feliz, no siempre está contenta y riendo (cosa que, muchas veces, nos muestran las redes sociales) sino que, cuando pasa un momento de tristeza, intenta aprovecharlo para aprender o, cuando pasa miedo o estrés, es capaz de afrontar los cambios con optimismo. ¿Ves qué diferente? No es cuestión de pensar que si soy feliz, mi vida será siempre de color de rosa sino si soy feliz, intentaré ver siempre la vida lo más rosa posible, tanto si esté en un momento blanco, rosa, gris o negro, porque todos ellos existen. Esta es mi humilde frase de resumen, espero que te sirva.

Volviendo a Matthieu Ricard, le han dado el título de El hombre más feliz del mundo. Seguramente te preguntarás lo mismo que yo cuando lo conocí: ¿y cómo le han otorgado este título tan subjetivo? Pues unos investigadores de la Universidad de Wisconsin colocaron 256 electrodos en su cráneo y vieron que logró el más alto nivel de actividad en la corteza cerebral pre-frontal izquierda, lo que se asocia a las emociones positivas. La escala varía generalmente de + 0,3 a -0,3 y Matthieu Ricard alcanzaba resultados de -0,45, completamente por fuera de la escala, nivel nunca registrado en otro ser humano. Alucinante, ¿verdad?

Para terminar, me gustaría regalarte una lista de Los diez hábitos que practican las personas felices, también de Matthieu Ricard. Algunos quizás son más evidentes que otros, pero todos muy aconsejables:

  • Considera los problemas como desafíos
  • Aprende a perdonar
  • Sé agradecido
  • Deja de luchar contra lo que no puedes cambiar
  • No te quejes
  • Aliméntate bien (de esto os ha hablado Nathalie en varios posts).
  • Escucha a los demás sin interrumpirles
  • Cuídate y mímate (física y piscológicamente).
  • Mantén el contacto con tus seres queridos
  • Pasa tiempo a solas y disfrutando de la soledad, pues no es algo negativo.

No te olvides de que estos hábitos podemos enseñárselos a nuestros hijos desde bien pequeños. Es mucho más importante que aprendan a ser agradecidos o a perdonar antes que a saber posar para salir monísimos en el selfie familiar que queremos publicar en Instagram, ¿no crees?

Nada más, intentemos empezar por uno o dos de los diez hábitos. Yo he empezado por el quinto y en vez de comenzar esta semana tan cortita diciendo qué pereza volver a madrugar y a trabajar después de estos días de fiesta, esta mañana he dicho: qué buen día hace, qué ilusión me hace ir a trabajar para ir desarrollando todas las ideas que tengo pendientes de llevar a cabo y qué suerte tengo de tener la familia que tengo. Y tú, ¿por qué hábito empezarás esta semana?

El frasco de la vida en versión infantil

Hace unos días me topé con un vídeo cuyo mensaje es recordarte las cosas importantes de la vida. Creo que, esta vida tan acelerada que llevamos (o por lo menos a veces, yo), nos lleva a olvidar lo que es realmente importante. Los días pasan rápidamente y, conforme vamos creciendo, más.

Trabajar con niños conlleva una enorme responsabilidad. Cada palabra, información, tono y reacción son determinantes para la formación de nuestros pequeños. Cuando vi este vídeo pensé que esta idea se podía transformar en una actividad dedicada a mis niños, me puse a trabajar en ello y hoy he decidido compartirla con vosotros. Primero, os muestro el mensaje inspiracional y, después, mi idea bombero.

Hace mucho tiempo un anciano profesor reunió a todos los alumnos de su clase y sin decir palabra, tomó un frasco vacío y grande de boca ancha, y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno.
Los estudiantes respondieron que sí.
Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf y el profesor volvió a preguntarle a sus alumnos si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí.
Luego el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un ¡¡ sí!! , rotundo.
El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes no lo podían creer. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
– “Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos… las cosas que te apasionan. Son cosas que aun si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponemos la arena en el frasco primero, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.”
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo:
“Sólo es para demostrarles que no importa lo ocupada que tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.”

Interesante, ¿no? Estuve un tiempo considerable haciendo una lista de las cosas más importantes, primero para mí y después para los niños. Realmente fue un ejercicio ponerme a pensar y priorizar. Los adultos tenemos nuestras prioridades, algunas veces más claras que otras pero este post está dedicado a los pequeños, así que aquí vamos.

Para hacerlo más divertido, decidí cambiar las pelotas de golf por pelotas de ping pong. ¿Por qué? Aparte de que personalmente pienso que el ping pong es más divertido que el golf, son más fáciles de pintar. Muchos conocéis mi poca habilidad para dibujar, pero como tenía muchas ganas de hacer esta actividad hoy seré muy valiente y os mostraré mis dibujos.

Para mí el amor y el cariño son fundamentales. Creo que es básico enseñarles a nuestros niños lo importante que es querer y cuidar a la familia, a los amigos, y a nosotros mismos. Con esto, tendríamos cubiertas nuestras pelotitas de ping pong. Comencemos por la familia: nuestros padres, abuelos, tíos y primos, nuestra mascota, etc. Según lo grande que decidáis sea el frasco, las pelotas que dediquemos a esto.

La salud representa un amor y un cariño hacia nosotros mismos, esto podríamos representarlo a través de buenos hábitos como lo son: comer bien, hacer ejercicio, dormir suficiente, reírnos mucho, meditar y relajarnos.

Las personas que decidimos nos acompañen en el camino, también son muy importantes. Esas personas que van a nuestra clase, que se sientan a nuestro lado en el comedor, que juegan con nosotros en el patio, que comparten las mismas inquietudes, que tienen las mismas preguntas y sobre todo que crecen al mismo tiempo que nosotros. Esas personas que llamamos amigos y están ahí para apoyarnos en todo momento. Me pongo muy sensible con este tema porque al estar fuera de mi país y lejos de mi familia, los amigos para mí son fundamentales. Son esas personas que me han ayudado y guiado por el camino y que considero importantísimo cuidar y querer.

En el texto del mensaje no aparece nada sobre cuidar el mundo en el que vivimos, pero ya nos conocemos y saben que mi vena ecologista salta en todo momento. Me parece imprescindible inculcarles a nuestros pequeños el amor por el mundo en el que vivimos, así que yo dibujaría esto en una gran pelota de ping pong.

Ahora bien, continuemos con las canicas. Encontré en nuestro almacén unas bolitas de porexpan más pequeñas que las pelotas de ping pong y me parecieron geniales para reemplazar las canicas. De acuerdo al mensaje, las canicas son las “otras” cosas que importan. Cuidar de nuestra casa y de nuestras cosas es muy importante, ir contentos a la escuela y aprender mucho, decidir junto a nuestros padres las actividades después del cole que más nos gustan y disfrutarlas.  Me parece que aquí es fundamental que nos sentemos con ellos y les preguntemos qué cosas les gustan, qué es lo que creen ellos es importante y ayudarlos a priorizar según los valores que queramos inculcarles.

La parte de la arena puede ser muy divertida. Si tenemos sal y colorante en casa, podríamos hacer sal de colores. La arena representa las pequeñas cosas como los juguetes, la ropa y otras cosas materiales que son importantes pero no imprescindibles para ser feliz. No es necesario tener las bambas más molonas o el juego más tecnológico.

Continuamente me encuentro con lecciones como éstas que me ayudan a recordar lo que es fundamental para ser feliz y a poner las cosas en su lugar. Creo firmemente que,  si adaptamos estas lecciones con mensajes que nuestros pequeños puedan entender, que estén relacionados con sus intereses según la edad que tengan y según lo que les guste, seguramente de mayores no necesiten continuos recordatorios de lo que es más importante. A mí me hubiese encantado tener una profe que me enseñara estas cosas. Ya os contaré qué tal me va cuando haga la actividad con mis alumnos.

Pues con esta entrada nos despedimos del blog por unas semanas. Este viernes es el último día de casal de verano y todo el equipo nos vamos de vacaciones (muy merecidas, creo yo). Muchas gracias por este increíble año escolar, hemos aprendido muchísimas cosas y, gracias a vosotros, hemos crecido mucho más. Nos vemos en septiembre, ¡feliz verano a todos!