Entradas

Sudáfrica se queda sin agua

– Hola, buenos días. Un café con leche por favor . – Lo siento, no servimos café. No tenemos agua. 

No cabe duda de que viajar nos da la oportunidad de conocer lo que está pasando en otros lugares del mundo. Viajar nos enseña culturas de otros países, su gastronomía, su historia, su manera de vivir. Nos permite darnos cuenta de que, algunas veces, las cosas no son como siempre las hemos conocido. Nos abre la mente.

Y ahora os preguntaréis… ¿y esto, qué tiene que ver con la frase con la que comencé el post? Pues bien, no todo lo que aprendemos y conocemos en los viajes es positivo. Mi hermano y su mujer recientemente estuvieron en Sudáfrica y lo que me contaron que está sucediendo es bastante alarmante. Ciudad del Cabo se está quedando sin agua.

Y es real. La segunda ciudad más habitada de Sudáfrica con alrededor de cuatro millones de habitantes tiene un Day Zero, día en el que dejará de haber agua potable. Hace unos meses estaba previsto que fuese el 21 de abril y ahora, debido a las medidas extremas que están llevando a cabo, han logrado aplazarlo al 11 de julio. ¿Y cuáles son estas medidas? Vivir con 50 litros de agua al día.

Voy a imaginarme lo que es vivir así. Tomemos en cuenta que utilizo 15 litros de agua por minuto en una ducha, otros 15 cada vez que tiro de la cadena y 10 litros por cada minuto que está el grifo abierto.  Si no me fallan las matemáticas, con una ducha de dos minutos y una ida al baño ya llevo 30 litros. Me quedan 20 para cubrir necesidades básicas como beber, cocinar, lavarme las manos y los dientes. No nos olvidemos de que, aparte de estas necesidades, está regar mis plantitas, lavar los platos, la ropa, limpiar mi casa…no lo veo nada fácil.

¿Y por qué se está quedando sin agua Ciudad del Cabo? Yo lo resumiría en terribles sequías y falta de conciencia. Antes de llegar a este punto, las autoridades y diferentes organismos impulsaron medidas dirigidas a ahorrar el consumo de agua entre los ciudadanos sin obtener resultados satisfactorios. El 1 de enero se limitó a la población a 87 litros de agua por día y se prohibió lavar coches y regar jardines. A pesar de todo esto, el 60% de los habitantes de esta ciudad seguía utilizando más de estos 87 litros.

Ha sido tan difícil crear una conciencia real y voluntaria entre los habitantes de esta ciudad que el gobierno ha tenido que establecer medidas obligatorias para que el ciudadano consuma lo que le corresponde. Cada mañana, la mayor parte de los habitantes de esta ciudad han de hacer cola para recibir sus 50 litros de agua. Y, una vez que llegue el Day Zero, serán 25. El agua restante será destinada única y exclusivamente a hospitales.

Hoy en día, las calles de Ciudad del Cabo, están llenas de carteles con las conocidas 3 R (Reducir, reutlizar y reciclar). Sólo que la última “R” es diferente: Reubicarse. Con esta situación los habitantes tendrán que comenzar a plantearse cambiar de ciudad. ¿Es fuerte, eh?

Entonces, le pregunté a mi hermano cómo vivieron ellos la situación como turistas. Desde que vas en el avión te das cuenta de lo seco que está todo. Cuando llegas al aeropuerto de Johannesburgo los grifos para lavarse las manos están cerrados e, igual que en restaurantes y comercios, se utiliza desinfectante de manos. Todos los hoteles tienen información y medidas para ahorrar agua. Los dueños de las casas que alquilaron no restringen su uso pero sí piden conciencia absoluta. Por todos lados hay carteles que te recuerdan continuamente la situación precaria que está viviendo la ciudad.

En ningún momento vivieron una situación extrema, sus problemas eran de primer mundo, por así decirlo. La mayor parte de las piscinas no tienen agua, a menos que sea agua de mar, los coches de alquiler están sucios y en las cafeterías no les sirven café. Bueno, en verdad esto pasó sólo una vez en todo su viaje, pero fue algo que me impactó mucho.

Fuera de todo esto, tuvieron un viaje maravilloso en el que, aparte de tener experiencias increíbles, regresaron a su país con una conciencia muy fuerte sobre el tema. También, gracias a sus relatos, he estado obsesionada con el uso del agua a mi alrededor y me ha motivado a escribir sobre este tema. ¿Para qué? Para sensibilizar aún más a nuestras familias. Para que no olvidéis que, son esas pequeñas acciones en casa, en el trabajo, en la escuela, en el gimnasio, en restaurantes, etc., las que harán una gran diferencia. Respetar a la naturaleza siempre ha sido un valor imprescindible en la educación de los niños. Vamos a enseñarles cada día a valorar y cuidar lo que tienen a su alrededor.

Ya alguna vez escribí acerca de la importancia que tiene cuidar el agua y concienciar a nuestros más pequeñitos acerca de este tema pero, honestamente, nunca había tenido esta sensación de miedo mezclada con tristeza por lo que está pasando con el agua. Desde que me contaron lo que está pasando, me he dedicado a observar acciones de la gente a mi alrededor (yo incluida) y realmente no veo para nada ni la más mínima conciencia al respecto. No la que debería de haber para que, en un futuro, nuestros nietos no tengan que hacer cola para tener 25 litros de agua al día. No me imagino visitar Galicia en unos años (que también se está quedando sin agua), pedir un café y que me digan que no porque no hay agua.

Que una ciudad entera se quede sin agua me hizo darme cuenta de que hay un problema real y, si no hacemos nada al respecto, muy inevitable. Está claro que los habitantes del futuro son quienes asumirán las consecuencias de nuestras decisiones tomadas el día de hoy. Así que tomemos las correctas.

 

Pequeños superhéroes del agua

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean. De hecho, ya podéis preguntarle a María lo pesada que me puedo poner con enseñarle a Bruno, con lo pequeñito que es, a cuidar el medio ambiente. No lo puedo evitar.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible.

Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

He diseñado mi propio superhéroe para mis alumnos y una tabla en la que he puesto las principales tareas que hacemos que involucran el uso de agua. La próxima semana comenzaré a cuidar el agua con ellos y, cada semana, uno de ellos será el encargado de vigilar el agua que consumimos. Ya os contaré qué tal. Si queréis hacerla en casa, tengo una plantilla en blanco que, si me la pedís, estaré encantada de enviárosla.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.

 

 

 

El frasco de la vida en versión infantil

Hace unos días me topé con un vídeo cuyo mensaje es recordarte las cosas importantes de la vida. Creo que, esta vida tan acelerada que llevamos (o por lo menos a veces, yo), nos lleva a olvidar lo que es realmente importante. Los días pasan rápidamente y, conforme vamos creciendo, más.

Trabajar con niños conlleva una enorme responsabilidad. Cada palabra, información, tono y reacción son determinantes para la formación de nuestros pequeños. Cuando vi este vídeo pensé que esta idea se podía transformar en una actividad dedicada a mis niños, me puse a trabajar en ello y hoy he decidido compartirla con vosotros. Primero, os muestro el mensaje inspiracional y, después, mi idea bombero.

Hace mucho tiempo un anciano profesor reunió a todos los alumnos de su clase y sin decir palabra, tomó un frasco vacío y grande de boca ancha, y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno.
Los estudiantes respondieron que sí.
Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf y el profesor volvió a preguntarle a sus alumnos si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí.
Luego el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un ¡¡ sí!! , rotundo.
El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes no lo podían creer. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
– “Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos… las cosas que te apasionan. Son cosas que aun si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponemos la arena en el frasco primero, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.”
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo:
“Sólo es para demostrarles que no importa lo ocupada que tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.”

Interesante, ¿no? Estuve un tiempo considerable haciendo una lista de las cosas más importantes, primero para mí y después para los niños. Realmente fue un ejercicio ponerme a pensar y priorizar. Los adultos tenemos nuestras prioridades, algunas veces más claras que otras pero este post está dedicado a los pequeños, así que aquí vamos.

Para hacerlo más divertido, decidí cambiar las pelotas de golf por pelotas de ping pong. ¿Por qué? Aparte de que personalmente pienso que el ping pong es más divertido que el golf, son más fáciles de pintar. Muchos conocéis mi poca habilidad para dibujar, pero como tenía muchas ganas de hacer esta actividad hoy seré muy valiente y os mostraré mis dibujos.

Para mí el amor y el cariño son fundamentales. Creo que es básico enseñarles a nuestros niños lo importante que es querer y cuidar a la familia, a los amigos, y a nosotros mismos. Con esto, tendríamos cubiertas nuestras pelotitas de ping pong. Comencemos por la familia: nuestros padres, abuelos, tíos y primos, nuestra mascota, etc. Según lo grande que decidáis sea el frasco, las pelotas que dediquemos a esto.

La salud representa un amor y un cariño hacia nosotros mismos, esto podríamos representarlo a través de buenos hábitos como lo son: comer bien, hacer ejercicio, dormir suficiente, reírnos mucho, meditar y relajarnos.

Las personas que decidimos nos acompañen en el camino, también son muy importantes. Esas personas que van a nuestra clase, que se sientan a nuestro lado en el comedor, que juegan con nosotros en el patio, que comparten las mismas inquietudes, que tienen las mismas preguntas y sobre todo que crecen al mismo tiempo que nosotros. Esas personas que llamamos amigos y están ahí para apoyarnos en todo momento. Me pongo muy sensible con este tema porque al estar fuera de mi país y lejos de mi familia, los amigos para mí son fundamentales. Son esas personas que me han ayudado y guiado por el camino y que considero importantísimo cuidar y querer.

En el texto del mensaje no aparece nada sobre cuidar el mundo en el que vivimos, pero ya nos conocemos y saben que mi vena ecologista salta en todo momento. Me parece imprescindible inculcarles a nuestros pequeños el amor por el mundo en el que vivimos, así que yo dibujaría esto en una gran pelota de ping pong.

Ahora bien, continuemos con las canicas. Encontré en nuestro almacén unas bolitas de porexpan más pequeñas que las pelotas de ping pong y me parecieron geniales para reemplazar las canicas. De acuerdo al mensaje, las canicas son las “otras” cosas que importan. Cuidar de nuestra casa y de nuestras cosas es muy importante, ir contentos a la escuela y aprender mucho, decidir junto a nuestros padres las actividades después del cole que más nos gustan y disfrutarlas.  Me parece que aquí es fundamental que nos sentemos con ellos y les preguntemos qué cosas les gustan, qué es lo que creen ellos es importante y ayudarlos a priorizar según los valores que queramos inculcarles.

La parte de la arena puede ser muy divertida. Si tenemos sal y colorante en casa, podríamos hacer sal de colores. La arena representa las pequeñas cosas como los juguetes, la ropa y otras cosas materiales que son importantes pero no imprescindibles para ser feliz. No es necesario tener las bambas más molonas o el juego más tecnológico.

Continuamente me encuentro con lecciones como éstas que me ayudan a recordar lo que es fundamental para ser feliz y a poner las cosas en su lugar. Creo firmemente que,  si adaptamos estas lecciones con mensajes que nuestros pequeños puedan entender, que estén relacionados con sus intereses según la edad que tengan y según lo que les guste, seguramente de mayores no necesiten continuos recordatorios de lo que es más importante. A mí me hubiese encantado tener una profe que me enseñara estas cosas. Ya os contaré qué tal me va cuando haga la actividad con mis alumnos.

Pues con esta entrada nos despedimos del blog por unas semanas. Este viernes es el último día de casal de verano y todo el equipo nos vamos de vacaciones (muy merecidas, creo yo). Muchas gracias por este increíble año escolar, hemos aprendido muchísimas cosas y, gracias a vosotros, hemos crecido mucho más. Nos vemos en septiembre, ¡feliz verano a todos!

 

Dont worry, BEE happy

Cada vez estamos más cerca de nuestro Summer Camp. Como muchos sabréis, cada semana tratamos una temática diferente pero hay una que, año tras año, repetimos. El año pasado fue Green kids, el anterior We recycle y éste: We take care of our world.

Me he divertido muchísimo preparando la programación de las actividades que van a hacer nuestros pequeños este verano pero, cuando llegué a esta semana, tuve un pequeño bloqueo. No quería que los niños hicieran lo mismo que otros años. Me costó un poco ya que, como buena ecologista, ésta es mi semana favorita y no encontraba actividades chulas que aportaran algo más a mis peques.

Hace poco, hojeando mi libreta de ideas, una libreta que me regaló María para apuntar todas las cosas que se me van ocurriendo, vi escrito: Bees!  Ella es muy fan de apuntarlo todo en libretas y hoy se lo agradezco mucho, pues de repente tenía claro qué quería que aprendieran mis niños durante esta semana.

Hace unos meses escuché una declaración de un payés muy preocupado por la situación de las abejas en la que decía que, si no se hacía algo pronto, nos quedaríamos sin frutas, verduras, ni nada que comer. Yo era consciente del problema de las abejas pero, para ser muy honesta, no tenía ni idea de lo grande que era. Me puse a investigar y pensé que, para el Summer Camp, podría ser una muy buena idea crear conciencia a mis niños sobre lo importante que es cuidar a las abejas.

Para cuidar, hay que querer y yo personalmente tengo pavor a las abejas. Los que me conocen, saben lo ridícula que me puedo llegar a poner alrededor de estos bichos. Hace años, cuando estuve trabajando con niños en EEUU, hacíamos muchas actividades al aire libre y vaya si había abejas. Cada vez que se acercaban, tenía que hacer un trabajo mental muy intenso para no transmitirles mi pánico. No quería que crecieran siendo ridículos como yo.

Pues nuestro trabajo este verano comienza por querer a las abejas. Quiero enseñar a los niños el papel tan importante que desempeñan estos animalitos en nuestro mundo. Gracias a ellos tenemos flores, frutas, verduras y miles de plantas. Quiero que sean conscientes de esto a través de diferentes actividades que hoy quiero compartir con vosotros. Sabéis que soy muy partidaria de motivar a las familias a poner su granito de arena para poder preservar nuestro medio ambiente, así que ahí voy:

Planta flores autóctonas y que florezcan todo el año. Las abejas responden mejor a las flores que crecen en su zona. Investiga en tu tienda de jardinería qué flores silvestres son autóctonas y crecen mejor donde vives durante todo el año. Si son de diferentes tamaños y colores, ¡mejor!.

Planta flores amarillas, blancas, azules y lilas. Son los colores más atractivos para estos animalitos.

Planta hierbas y flores que atraigan a las abejas. El cilantro, hinojo, lavanda, menta, romero, salvia, tomillo, azafrán, geranio, rosa, dalia, jacinto y girasol son hierbas y flores que a las abejas les encantan.

No utilices pesticidas. Las plantas sin químicos, mejor. Intenta tener un jardín libre de pesticidas y busca opciones que sean naturales.

Sin duda, este año haremos nuestras propias macetas y nos llevaremos a casa florecitas y plantas que ayuden a nuestra causa. Investigando encontré que también se pueden hacer bañeras y refugios para abejas. Me encanta pensar en la idea de mis niños construyendo una bañera para que las abejas puedan beber agua sin ahogarse, así como una casita en la que puedan refugiarse. ¡Qué divertido!

Pero a ver, es natural que lo primero que pensamos cuando escuchamos… ¡una abeja! es: cuidado, no te vaya a picar. Somos muchos los adultos que les tenemos miedo y que nuestra primera reacción al ver el insecto es correr. Me parece importantísimo que, aparte de tener flores y plantas que las atraigan y de  crear refugios y bañeras, les enseñemos a los niños a no tenerles miedo, pero sí respeto. Nosotras este verano también les enseñaremos a: mantener la calma si una abeja se acerca y no correr, a no molestarlas y a respetar su espacio. Se me están ocurriendo algunas ideas de dinámicas muy divertidas para enseñarles todo esto, ya veremos qué tal.

Así que eso familias, vamos a ser conscientes de lo importante que es cuidar nuestro alrededor y vamos a transmitirlo a nuestros pequeños. No me voy a cansar de repetirlo, son ellos quienes vivirán mañana en este mundo  y nosotros los que hoy somos responsables de guiarlos.

¡En verano os cuento cómo ha ido!

 

Mis pequeños embajadores de la playa

Esta semana en la clase de Nature comenzamos a aprender sobre cómo cuidar el mar y sus animalitos. Cuando estudié el curso para especializarme en la enseñanza del inglés a niños pequeños, mi profesora nos enseñó un cuento: Anouk the Eskimo.

Anouk es una niña esquimal que vive en el Polo Norte, le gusta mucho comer pescado y cada día por la mañana sale a pescar en su barquito. Un día, como siempre, Anouk tenía hambre y, al salir al mar, se encontró con botellas y bolsas de plástico. Anouk volvió a casa muy triste y muy hambrienta, sólo había pescado basura. Su mamá le dijo que escribiera una carta a todos los niños del mundo. En esta carta, Anouk les pediría que, por favor, la ayudaran a mantener el mar limpio y que no tiraran más basura. La mamá metió la carta en una botella mágica y la tiró al mar. Del otro lado del mundo, estaban dos niños jugando en la playa cuando se encontraron con la botella. Al abrirla y leer el mensaje se pusieron muy tristes por Anouk y prometieron ser guardianes de la playa y ayudar a conservarla limpia.

Ayer les conté el cuento a mis niños y por poco y me pongo a llorar de verles las caras cuando les conté que Anouk sólo había pescado basura y tenía hambre. Les intenté explicar que todos podemos ser guardianes de la playa y aportar nuestro granito de arena. Les pedí a cada uno que tacharan en la pizarra lo que no pertenecía al mar y fue muy emotivo ver cómo lo hacían mientras decían: NO!

 

Por pura coincidencia, el otro día me puse a ver un documental sobre un investigador que, a los 8 años, hojeando una revista de National Geographic, se impresionó del tamaño de las ballenas azules y, desde entonces, se propuso que quería ver una en vivo y a todo color. Mientras lo veía, pensé en la influencia que tienen las cosas que vemos cuando somos pequeños y lo mucho que molaba que este hombre hubiese logrado su propósito de ver ballenas. En mi cabeza comenzaron a aparecer ideas de qué me gustaría que mis pequeñitos vieran y aprendieran y de lo orgullosa que me sentiría si en alguno de ellos pudiese tener el impacto que esta revista tuvo en ese niño.

Estaba yo así, pensando cuando, de repente, el cámara enfocó una imagen del mar lleno de aceite, plástico, basura y cosas asquerosas. Cambié mi cara enseguida y pensé: ¿esto no era un vídeo bonito de crustáceos y animales del mar? Pues, no. El documental comenzó a tomar un giro ambiental muy fuerte. La cantidad de plástico que hay en el fondo del mar, los químicos que producen y lo mucho que afecta a la vida marina, todo era horrible. Y ahí voy a querer llorar otra vez de las imágenes que mostraban. Soy una persona muy sensible con este tema y la gente de mi alrededor me dice que no vea estos vídeos, que lo único que hacen es alterarme. Apagué la tele y me fui a dormir.

Tengo que decir que estoy de acuerdo en que estos vídeos me alteran y no hace falta, me pasa lo mismo con el telediario y el periódico, que evito a toda costa. Me encierro en mi burbuja pero me aseguro de que dentro de esa burbuja haya una conciencia, sobre todo para los más pequeños. Como responsables de los niños, que somos TODOS, no podemos obviar el hecho de que, si no hacemos algo pronto, el mundo en el que vivirán ellos (o sus hijos) será un desastre.

En los últimos 10 años hemos producido más toneladas de plástico que en todo el siglo XX y se prevé una producción aún mayor en los próximos años. Sólo una pequeña parte del plástico se recicla y todo lo demás va a parar al mar. En agosto del año pasado, Francia aprobó una ley que prohíbe la producción de vasos, platos y cubiertos de plástico y, que obliga a que, a partir del 2020, estos elementos estén hechos de materiales biodegradables. Mmm…veo el 2020 un poco lejos, pero bueno, por lo menos se comienzan a tomar medidas.

No quiero enumerar las mil razones que hay para no fomentar el uso del plástico en nuestras vidas, en Internet he encontrado mucha información al respecto y no quiero ponerme fatalista (o a llorar otra vez), simplemente quiero animaros a crear conciencia en los más pequeños para que cuiden el futuro de este mundo en el que vivimos. Esto sólo podemos hacerlo con el ejemplo.

Ayer, cuando terminamos de tachar todas las cosas que no pertenecían al mar, cambiamos las caras de nuestros dibujos y los niños se fueron contentos a casa. Espero haber dejado una huella, aunque sea pequeñita, y este verano sean mis pequeños embajadores de la playa.