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Pequeños superhéroes del agua

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean. De hecho, ya podéis preguntarle a María lo pesada que me puedo poner con enseñarle a Bruno, con lo pequeñito que es, a cuidar el medio ambiente. No lo puedo evitar.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible.

Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

He diseñado mi propio superhéroe para mis alumnos y una tabla en la que he puesto las principales tareas que hacemos que involucran el uso de agua. La próxima semana comenzaré a cuidar el agua con ellos y, cada semana, uno de ellos será el encargado de vigilar el agua que consumimos. Ya os contaré qué tal. Si queréis hacerla en casa, tengo una plantilla en blanco que, si me la pedís, estaré encantada de enviárosla.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.

 

 

 

Cómo volver a la rutina sin morir en el intento

Es hora de volver a la rutina. ¡Por fin! Es lo que muchos padres nos han comentado estas últimas dos semanas. Hoy nosotras volvemos a escribir pero lo cierto es que llevamos dos semanas de casal lleno de niños y de historias. Historias que a mí, personalmente, me llegan al corazón. Ya, ya sé que soy muy sensible pero es que, ver cómo algunos niños se quedan realmente devastados al despedirse de sus padres un lunes por la mañana después de estar todo el verano con ellos, me rompe el corazón. Somos, muchas veces sin darnos cuenta, partícipes de los primeros pequeños tropezones de un niño. Para ellos, el mundo se cae encima y nosotras somos responsables de apoyarles y guiarles en un camino hacia la “independencia”, entre otras cosas.

Luego, están los niños que no pueden esperar a bajarse de la bici y entrar sin siquiera decir bye bye. La cara de los padres, en este caso, también podría romperme el corazón.

Lo que es cierto es que la vuelta al cole y a la rutina es difícil. Si ya lo es para los que no tienen hijos, no me quiero imaginar lo que es para vosotros, nuestras familias.

Así que nuestro primer post de la temporada va de esto, cómo volver a la rutina sin morir en el intento y cómo hacer que este cambio sea lo menos drástico para nuestros peques.

Los primeros cambios que experimentan nuestros peques pueden llegar a ser difíciles. Creo que la manera en la que nosotros les guiemos es fundamental para su capacidad de reacción en un futuro.

Lo primero que muchos psicólogos y expertos en el tema recomiendan es: reconocer los sentimientos por los que estás pasando. Por ejemplo, una de nuestras peques, al principio del casal, lloraba sin parar y seguramente no entendía por qué de repente tenía que estar en un sitio desconocido, con gente desconocida y escuchando un idioma que no es el suyo… ¡vaya drama!

Una de las cosas que más amo de mi trabajo es que estoy en constante aprendizaje, los niños me enseñan mil y un cosas. Ese lunes, cogí a la pequeña y la llevé al jardín (generalmente esto siempre funciona, porque les encanta el regar el huerto y las plantas) pero no funcionó. La nena lloraba con un sentimiento que no era de berrinche, sino de tristeza.  Entonces me senté y hablé con ella, estuvimos de acuerdo en que estaba triste, que quería un abrazo, que era normal que llorase, que era todo diferente pero que aquí estábamos para ella. Le enseñé todo lo que íbamos a hacer, le presenté a su profesora, hablamos de las cosas que nos gustaban y poco a poco se fue soltando. Cuanta más información iba teniendo, mejor se iba adaptando.

Con esto quiero decir, mezclando un poco mi pequeña historia personal con los consejos de los profesionales es que es muy importante identificar, reconocer y aceptar lo que sentimos ante cualquier cambio (va para los adultos también) pero sobre todo con los niños. A veces es bueno cambiar el “cómo estás” a “cómo te sientes”.

El siguiente consejo se reduce a una sola palabra: prepárate. Si tu familia está preparada, estará tranquila y todo será más fácil.

Si eres una mamá o papá que está a punto de dejar a sus niños por primera vez en la escuela, te recomiendo que este fin de semana hagáis una excursión divertida al cole. Si vais caminando podéis investigar diferentes rutas, ver qué hay por el camino, pintar con tizas pistas secretas para llegar, crear historias y recuerdos divertidos.

Los hábitos de sueño y comida, se han de recuperar y ha de ser poco a poco. Recordad que los cambios, mejor si se hacen graduales. Unos días antes de que comenzáramos la escuela, mi padre nos hacía irnos a dormir muy temprano para poder despertarnos pronto, desayunar y… luego nada (porque no había cole). Yo no entendía nada. Cuando me vi a mí misma este verano haciendo lo mismo, súper orgullosa de que iba a dormirme pronto y levantarme temprano para pillar la rutina, cuando me di cuenta de que era lo que hacía de pequeña, me quedé a cuadros. Sin duda alguna, lo que hacemos de pequeños, nos influye de mayores.

Os explico una actividad que me pareció genial para prepararse. Me encanta la historia de la mamá que está detrás de la idea y las rutinas que propone son bastante claras. Siempre podéis añadir más rutinas y crear otras tarjetas, pero lo importante es que, antes de empezar a utilizar la tabla, lo habléis con los pequeños. Ellos necesitan entender y saber de qué va el cambio. Ella recomienda sentarte en familia, hablar de por qué es importante hacer cada cosa durante la mañana. También propone un test run (ensayo) para que sepan cómo hacer cada una de las rutinas: enseñarles dónde está el uniforme o la ropa para el cole, o cómo poner pasta de dientes en el cepillo, etc.

Aquí os dejo las tarjetas para que las podáis imprimir y plastificar. La idea que propone la autora es colgarlas en un marco grande con unos ganchos y girarlas cuando se completen las tareas. Están en inglés así que mejor aún, podéis practicar un poquito por la mañana.

Mi último consejo es: despídete de las vacaciones propiamente. Los que me conocéis, sabéis que soy muy anti móvil. Seguramente tenéis mil fotos, recuerdos y momentos en el móvil que molaría mucho imprimir. Podéis crear una especie de diario/álbum de fotos y recuerdos. Esto les ayudará también a recordar los momentos felices, a dejarlos en un sitio y, lo mejor de todo, les dará la oportunidad de volver a ellos siempre que quieran.

Espero que la vuelta al cole sea lo mejor posible, recordad que está en nosotros decidir cómo queremos pasar el día, estar contentos con nuestras decisiones y agradecer lo que tenemos alrededor.

Welcome back everyone!

El frasco de la vida en versión infantil

Hace unos días me topé con un vídeo cuyo mensaje es recordarte las cosas importantes de la vida. Creo que, esta vida tan acelerada que llevamos (o por lo menos a veces, yo), nos lleva a olvidar lo que es realmente importante. Los días pasan rápidamente y, conforme vamos creciendo, más.

Trabajar con niños conlleva una enorme responsabilidad. Cada palabra, información, tono y reacción son determinantes para la formación de nuestros pequeños. Cuando vi este vídeo pensé que esta idea se podía transformar en una actividad dedicada a mis niños, me puse a trabajar en ello y hoy he decidido compartirla con vosotros. Primero, os muestro el mensaje inspiracional y, después, mi idea bombero.

Hace mucho tiempo un anciano profesor reunió a todos los alumnos de su clase y sin decir palabra, tomó un frasco vacío y grande de boca ancha, y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Luego le preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno.
Los estudiantes respondieron que sí.
Así que el profesor tomó una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco. Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf y el profesor volvió a preguntarle a sus alumnos si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que sí.
Luego el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto, la arena llenó los espacios vacíos y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.
En esta ocasión los estudiantes respondieron con un ¡¡ sí!! , rotundo.
El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena.
Los estudiantes no lo podían creer. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:
– “Quiero que se den cuenta que este frasco representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los hijos, la salud, los amigos… las cosas que te apasionan. Son cosas que aun si todo lo demás lo perdiéramos y sólo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.
Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.
La arena es todo lo demás, las pequeñas cosas.
Si ponemos la arena en el frasco primero, no habrá espacio para las canicas ni para las pelotas de golf. Lo mismo ocurre con la vida. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.”
Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y dijo:
“Sólo es para demostrarles que no importa lo ocupada que tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.”

Interesante, ¿no? Estuve un tiempo considerable haciendo una lista de las cosas más importantes, primero para mí y después para los niños. Realmente fue un ejercicio ponerme a pensar y priorizar. Los adultos tenemos nuestras prioridades, algunas veces más claras que otras pero este post está dedicado a los pequeños, así que aquí vamos.

Para hacerlo más divertido, decidí cambiar las pelotas de golf por pelotas de ping pong. ¿Por qué? Aparte de que personalmente pienso que el ping pong es más divertido que el golf, son más fáciles de pintar. Muchos conocéis mi poca habilidad para dibujar, pero como tenía muchas ganas de hacer esta actividad hoy seré muy valiente y os mostraré mis dibujos.

Para mí el amor y el cariño son fundamentales. Creo que es básico enseñarles a nuestros niños lo importante que es querer y cuidar a la familia, a los amigos, y a nosotros mismos. Con esto, tendríamos cubiertas nuestras pelotitas de ping pong. Comencemos por la familia: nuestros padres, abuelos, tíos y primos, nuestra mascota, etc. Según lo grande que decidáis sea el frasco, las pelotas que dediquemos a esto.

La salud representa un amor y un cariño hacia nosotros mismos, esto podríamos representarlo a través de buenos hábitos como lo son: comer bien, hacer ejercicio, dormir suficiente, reírnos mucho, meditar y relajarnos.

Las personas que decidimos nos acompañen en el camino, también son muy importantes. Esas personas que van a nuestra clase, que se sientan a nuestro lado en el comedor, que juegan con nosotros en el patio, que comparten las mismas inquietudes, que tienen las mismas preguntas y sobre todo que crecen al mismo tiempo que nosotros. Esas personas que llamamos amigos y están ahí para apoyarnos en todo momento. Me pongo muy sensible con este tema porque al estar fuera de mi país y lejos de mi familia, los amigos para mí son fundamentales. Son esas personas que me han ayudado y guiado por el camino y que considero importantísimo cuidar y querer.

En el texto del mensaje no aparece nada sobre cuidar el mundo en el que vivimos, pero ya nos conocemos y saben que mi vena ecologista salta en todo momento. Me parece imprescindible inculcarles a nuestros pequeños el amor por el mundo en el que vivimos, así que yo dibujaría esto en una gran pelota de ping pong.

Ahora bien, continuemos con las canicas. Encontré en nuestro almacén unas bolitas de porexpan más pequeñas que las pelotas de ping pong y me parecieron geniales para reemplazar las canicas. De acuerdo al mensaje, las canicas son las “otras” cosas que importan. Cuidar de nuestra casa y de nuestras cosas es muy importante, ir contentos a la escuela y aprender mucho, decidir junto a nuestros padres las actividades después del cole que más nos gustan y disfrutarlas.  Me parece que aquí es fundamental que nos sentemos con ellos y les preguntemos qué cosas les gustan, qué es lo que creen ellos es importante y ayudarlos a priorizar según los valores que queramos inculcarles.

La parte de la arena puede ser muy divertida. Si tenemos sal y colorante en casa, podríamos hacer sal de colores. La arena representa las pequeñas cosas como los juguetes, la ropa y otras cosas materiales que son importantes pero no imprescindibles para ser feliz. No es necesario tener las bambas más molonas o el juego más tecnológico.

Continuamente me encuentro con lecciones como éstas que me ayudan a recordar lo que es fundamental para ser feliz y a poner las cosas en su lugar. Creo firmemente que,  si adaptamos estas lecciones con mensajes que nuestros pequeños puedan entender, que estén relacionados con sus intereses según la edad que tengan y según lo que les guste, seguramente de mayores no necesiten continuos recordatorios de lo que es más importante. A mí me hubiese encantado tener una profe que me enseñara estas cosas. Ya os contaré qué tal me va cuando haga la actividad con mis alumnos.

Pues con esta entrada nos despedimos del blog por unas semanas. Este viernes es el último día de casal de verano y todo el equipo nos vamos de vacaciones (muy merecidas, creo yo). Muchas gracias por este increíble año escolar, hemos aprendido muchísimas cosas y, gracias a vosotros, hemos crecido mucho más. Nos vemos en septiembre, ¡feliz verano a todos!

 

V = (C+H) x A

Me encantaría enseñarles a mis hijos esto: “Lo más importante es que lo más importante de la vida sea lo más importante”. Esta frase tan genial no es mía, es de Victor Küppers. Supongo que ya lo conocerás. Si no lo conoces, te animo a que lo busques en Google y veas algunos de sus muchos vídeos. Lo recomiendo siempre, porque a mí me cambió la forma de ver la vida y de tomarme las cosas.

Pensando en lo que quería escribir esta semana sobre “Educar en las emociones”, creí que la psicología positiva era un tema muy interesante y, a mi parecer, necesario. En general, pensamos mucho en que nuestros hijos estudien, que el día de mañana vayan a la universidad, que estén bien formados… Por supuesto, estos aspectos son importantes pero, ¿y su actitud ante la vida? ¿Y su manera de afrontar las cosas buenas y las cosas malas? Siguiendo con mi ídolo Küppers, te voy a explicar la fórmula que él utiliza: V = (c+h) x a

V= valor (lo que vale una persona) / c= conocimientos / h= habilidades / a= actitud. Vemos que los conocimientos y habilidades suman valor a una persona. En cambio, la actitud multiplica. Totalmente cierto, ¿verdad? Esto es lo que quiero transmitirle a Bruno y a mis “niños de WonderFUN”, que la actitud, multiplica. Que si vivimos con pasión y entusiasmo, la vida es maravillosa. Y no quiero hacer ninguna demagogia, sino que defiendo firmemente la psicología positiva. Estoy convencida de que si aprendemos desde pequeñitos a ser agradecidos y a valorar lo que tenemos, es mucho más fácil. Cuanto antes interioricemos buenos hábitos como estos, muchísimo mejor. Porque no olvidemos que la alegría se trabaja, no tiene por qué venirnos de forma innata. ¡Enseñémosles! Cuando alguien te pregunte: “¿qué tal estás?” no respondas “Pfff, bueno… ¡tirando!”. ¿Qué transmitirás a tus hijos así? Que la vida es difícil, complicada, que tenemos que luchar… bla bla bla. Sí que habrá momentos no tan buenos, ¡pero disfrutemos a tope los que sí que lo son, que son muchos!

Otro aspecto que se trata muy a fondo en la psicología positiva es que hagamos lo que nos apasione. Es muy famosa la frase de Confucio que dice “Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida”. ¡Me da un subidón leerla! A mí me pasó. Yo soy traductora, intérprete de conferencias, estuve varios años trabajando en ese mundillo tan frenético, de timings súper ajustados, con prisas, tratando con empresarios, siempre con adultos… Hasta que un día decidí que los idiomas me encantaban, pero también (y todavía más) los niños. Cada día me emociona pensar lo afortunada que soy por trabajar en lo que me apasiona, porque estoy viviendo mi sueño y, trabajar así, es algo increíble. Por eso la pasión y la ilusión también son dos valores que quiero transmitirles a mis hijos.

Si ya lees nuestro blog desde hace un tiempo, te habrás dado cuenta de que me gustan bastante las listas, enumerar cosas que me parecen importantes. Esta semana no va a ser menos, por eso te voy a regalar una lista de cosas sencillas que puedes enseñar a tus hijos. Está inspirada en los consejos de Küppers:

  1. Sonríe.
  2. Utiliza las palabras “por favor” y “gracias”.
  3. Dile a los demás cuánto les quieres y dedícales tiempo.
  4. Acepta a los demás tal y como son. No intentes cambiarlos y valora todo lo bueno que tienen, que es mucho.
  5. Saluda con alegría a todas las personas. A todas, conocidas y desconocidas.
  6. Escucha a los demás. Preocúpate por ellos. Pregúntales por sus cosas.
  7. Ayuda a los demás siempre que puedas. Si lo piensas, puedes siempre.
  8. Anima y levanta el ánimo a las personas que lo necesitan.
  9. Ten detalles y sorpresas con los demás.
  10. No te quejes, haz algo para mejorarlo.
  11. Pasea por la naturaleza.
  12. Relativiza los problemas. Sólo cuatro son graves.
  13. Genera paz y armonía a tu alrededor. No quieras tener siempre razón o que se haga lo que tú quieres.
  14. Pide perdón cuando te equivoques.

Catorce puntos muy fáciles pero muy difíciles, ¿verdad? Ojalá todos pudiéramos cumplir la mitad. ¡Ya sería un éxito!

Para terminar, una reflexión de este grandísimo gurú de la psicología positiva que, una vez más, te animo a seguir. La he intentado adaptar y escribir a mi manera, pero me sigue gustando muchísimo más la suya, por eso la copio tal cual. Que la disfrutes:

Vivimos en la sociedad del escaparate, en la que cuenta mas parecer que ser; la sociedad del aparentar, del figurar, del exhibir. Es el reino de lo ficticio, del envoltorio, de Instagram, es una carrera sin tregua que nos intenta arrastrar a todos, nos desgasta, nos desequilibra. La sociedad actual ha logrado multiplicar las ocasiones de placer, pero encuentra muchas dificultades para generar felicidad y alegría interior, que es lo que, en el fondo, todos buscamos. Porque todos queremos encontrar sentido a nuestras vidas; en el fondo de cada uno de nosotros existe el anhelo de vivir una vida de grandeza, de dejar huella, de aportar algo, de tener una vida con sentido. Y eso hay que buscarlo en el silencio, apartándose un poco de la sociedad, que lo es del ruido. En un entorno como el actual, que no vamos a cambiar y que se caracteriza por la rapidez y el estrés, es responsabilidad de cada uno de nosotros reivindicar momentos para la pausa, buscar espacios para la reflexión. Sin silencio nuestras vidas se ven invadidas por lo urgente, por lo superficial, sin tiempo para lo importante. Sin silencio olvidamos lo que es prioritario en nuestras vidas y nos dispersamos en mil cosas intrascendentes. Sin parar a pensar, sin parar a reflexionar, pasamos por la vida pero no la vivimos en profundidad. El tiempo y el esfuerzo que muchas personas invierten en acumular y mantener riquezas externas o materiales, corriendo como pollos sin cabeza, deja muy pocas oportunidades para cultivar la riqueza interior con cualidades como la bondad, la compasión, la amabilidad, la paciencia, la tolerancia, la humildad y la generosidad, que son las cualidades más importantes que podemos tener como padres, parejas, amigos y profesionales.

 

¿Y los niños, qué?

El 15 de marzo el 20 minutos en su portada tenía esta foto y lo primero que pensé fue: ¿y los niños, qué?

Hace unos días el mismo diario publicó un aviso preventivo en Barcelona por contaminación atmosférica. Qué horror.

Está claro que el tema de la contaminación nos preocupa a muchos desde hace tiempo y es muy correcto que ahora decidan tomar medidas necesarias para reducirla. A mí me parece que estas medidas son más políticas que nada pero bueno, algo es algo. Soy fiel creyente de que todo comienza con la educación y creo que habría que impulsar (mucho) más la educación medioambiental en los más pequeños. Finalmente son ellos quienes vivirán aquí en unos años y, algunos adultos que llevan coche, los que se están cargando el mundo.

Trabajo con niños desde hace años y debo decir que en cada clase que doy intento inculcarles el amor por el mundo en el que vivimos. Estamos trabajando en un proyecto para el mes de abril y, buscando ideas, me di cuenta de que el próximo 22 de abril es el Día de la Tierra. Entonces, decidí desarrollar actividades, juegos y dinámicas que tuvieran que ver precisamente con esto, con cuidar el único planeta que hoy tenemos.

En este post encontraréis algunas ideas y actividades que más me gustaron para poder hacer con vuestros hijos, tanto en casa como en la calle. Me encanta la idea de podernos involucrar todos y aportar nuestro granito de arena.

Comencemos con la “Nature walk”. Este recurso que encontré en Teachers pay teachers, una web que comparte recursos educativos muy buenos y que me gusta mucho.

Me parece importantísimo comenzar con una actividad tan sencilla como ésta para que los pequeños sean conscientes de lo que tienen a su alrededor. Así, ellos pueden ir contando las hojas, abejas, árboles, etc., que van viendo por la calle. También podéis discutir dónde encontráis más animalitos, dónde hay más hojas, etc. Con esta actividad, aparte de repasar vocabulario, podéis practicar los números en inglés y hacerles preguntas como: How many bees did you see?

Nosotras lo que haremos será imprimir la hoja en A5 para que la puedan llevar fácilmente. La colorearemos y decoraremos a nuestro gusto y, cada vez que vayamos al parque, observaremos. Tengo muchas ganas de tumbarme con los niños mirando al cielo y buscarles formas a las nubes, ¡hace tanto tiempo que no lo hago!

The Dad Lab es una página que, sino conocéis, os la recomiendo muchísimo. Es un papá a tiempo completo de dos niños monísimos de 2 y 4 años. La siguiente actividad me encanta porque es una oportunidad de comenzar a concienciar a los más peques del mundo en el que vivimos al mismo tiempo que practicamos la psicomotricidad. Los materiales son muy básicos (algodón, agua y colorante azul y verde) y dibujos de la tierra. Cuando quiero explicarles a mis niños en un mapa dónde estamos siempre comienzo por lo más sencillo: nuestra casa, el barrio, Barcelona, Cataluña, España, Europa…y, si tenemos amigos que viven en otras partes del mundo, ¡aún más sitios que enseñarles!

Cuando cuento las actividades que quiero hacer con mis niños muchas veces me preguntan ¿pero a ver, tan pequeñitos se enteran? Sí, quienes no nos enteramos de lo grave del asunto medioambiental somos nosotros, los adultos. Hoy que venía caminando al trabajo vi como una señora (muy mona ella) se bajaba del taxi con su hijo de unos 9 años y dejaba su vaso de café para llevar en la acera. Soy una persona muy explosiva y juro que trabajo cada día para no tomarme personalmente las cosas que hacen los demás pero, ¡esto no! Esto sí que me lo tomo personal, finalmente todos vivimos aquí y, si cada uno ponemos de nuestra parte, estoy segura de que podríamos hacer una gran diferencia. Mis amigas me ven con cara de loca cuando recojo una lata del suelo (por cierto, el vaso de la señora lo recogí muy enfadada y lo tiré a la basura) o cuando cojo los plásticos estos de las latas y los rompo porque pienso en las tortuguitas y peces que mueren todos los días ahogados por la basura de los demás. Pensando en estas cosas me dan ganas de llorar, de verdad. Así que aquí dejo de escribir.

¡Espero que disfrutéis mucho las actividades que proponemos!