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Pequeños superhéroes del agua

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean. De hecho, ya podéis preguntarle a María lo pesada que me puedo poner con enseñarle a Bruno, con lo pequeñito que es, a cuidar el medio ambiente. No lo puedo evitar.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible.

Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

He diseñado mi propio superhéroe para mis alumnos y una tabla en la que he puesto las principales tareas que hacemos que involucran el uso de agua. La próxima semana comenzaré a cuidar el agua con ellos y, cada semana, uno de ellos será el encargado de vigilar el agua que consumimos. Ya os contaré qué tal. Si queréis hacerla en casa, tengo una plantilla en blanco que, si me la pedís, estaré encantada de enviárosla.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.

 

 

 

¿Responsabilidades para nuestros hijos? Sin prisa, pero sin pausa

Desde que nace, un bebé depende completamente de sus padres al cien por cien. Es de los pocos mamíferos que, sin su mamá y su papá, no podría sobrevivir. Tras haber sido mamá he ido viendo que, poco a poco, van aprendiendo a valerse por sí mismos y a ser autónomos. Los padres les ayudamos en ese proceso al enseñarles a hablar, a andar, a comer, pero además de ayudarles a desarrollarse, me he dado cuenta de que tenemos que ir dejando que asuman pequeñas responsabilidades. Es decir, dejar poco a poco de ser imprescindibles y animar a nuestros hijos a que tomen sus propias decisiones.

Evidentemente, no es de un día para otro y no podemos pretender que con dos años se hagan la cama o que con cuatro años saquen a pasear al perro, pero se trata de empezar por pequeñas cosas. Aquí tenéis una pequeña tabla publicada por guiainfantil.com que me ha gustado.

 

 

El otro día fui a casa de una amiga y aluciné cuando su hijo, de dos años y medio, puso el plato y los cubiertos en el lavavajillas al acabar de cenar. Me quedé impresionada y le pregunté: ¿cómo lo has hecho? Me respondió: se lo enseñé y… paciencia. Creo que ahí está la clave. Muchas veces, los padres preferimos hacer las tareas del hogar nosotros porque las hacemos más rápido y mejor. Considero que es un error. Deberíamos intentar ofrecerles a nuestros hijos espacio, tiempo y confianza para que las hagan ellos.

Es difícil, lo sé. Nosotros estamos empezando ahora con la rutina de que Bruno nos ayude a recoger sus juguetes y hay muchos días en los que acabo recogiéndolos yo, porque no tengo la paciencia de esperar a que lo haga él solito. Cuando terminamos de jugar y toca irse a la bañera, le digo: “¡Vamos a recogeeeer!” y entonces se me queda mirando fijamente (en plan “te estoy entendiendo”) y pone dos juguetes en la caja de madera donde sabe que se guardan y sigue jugando con los otros. Algunos días espero, con paciencia, a que lo vaya haciendo, poco a poco. Pero reconozco que muchos lo acabo haciendo yo, porque no quiero que se haga tarde y que se nos retrase la hora del bañito y la cena. Así que, señoras y señores, el problema es nuestro por vivir a un ritmo tan frenético en el que no somos capaces de esperar a que lo hagan solos. Porque ahora, con 15 meses, es recoger los juguetes, pero con cuatro años será ducharse solo y, con siete, prepararse la mochila del cole.

Yo recuerdo que, cuando era pequeña y mi madre me pedía ayuda para hacer algo, me sentía importantísima y súper mayor. Me encantaba ir a comprar el pan cogida de la mano de mi hermana en el pueblo donde pasábamos el verano (la panadería estaba a una calle de casa), o ayudar a poner la mesa, o a emparejar calcetines. El hecho de sentirse útiles sube mucho la autoestima de los niños y le aporta autonomía e independencia, dos cualidades que les servirán mucho en el futuro.

Siguiendo con nuestro papel como padres, daría tres consejos:

  • Ser constantes: si queremos enseñar a nuestro hijo a que se vista solo o a que ponga la mesa, lo debemos mantener cada día. No le tenemos que decir un día que se tiene que vestir solo y, al siguiente, vestirle nosotros porque tenemos prisa.
  • Explicarle cómo se hace: es nuestro deber, como padres, enseñarles a hacer lo que les pedimos. No les podemos pedir que se bañen solos si no saben cómo se lava el pelo o cómo se abre la botella del gel de baño.
  • Valorar sus logros: ¡felicitemos a nuestros hijos! Les animará mucho ver que son capaces de hacer las cosas por ellos mismos y que nosotros, sus papás, estamos contentísimos con lo que han conseguido.

Para terminar, compartiré con vosotros algo que me encantaba de pequeña: las tareas con puntos. Mi padre, en su trabajo, imprimía en color (¡en aquella época era algo muy especial!) una tabla con el nombre de mi hermana y mío y las diferentes tareas que teníamos que hacer en casa: poner y sacar la mesa, hacer la cama, ducharse sola, poner la ropa en la cesta de la ropa sucia, recoger los juguetes, vestirse sola, etc. Cuando hacíamos bien algo, nos ponía una pegatina en el recuadro de esa tarea. A final de semana, dependiendo de cómo lo habíamos hecho, ¡había premio! Y recuerdo que podía ser ir el domingo al quiosco a comprar un chicle Bubaloo o un sobre de cromos ¡y éramos la mar de felices!

Leyendo sobre este tema, he visto que a esto que hace veintipico años ya hacía mi padre, se le llama “Tabla de logros”. Os invito a que la hagáis en casa, es una pasada. ¡Yo ya tengo ganas de que Bruno sea más mayor para hacerla! Aquí tenéis algunos ejemplos de las que más me han gustado de las que he encontrado. Sugerencia: si queréis poner premio, que no sea algo material, sino cosas como: que papá y mamá me preparen mi plato preferido para comer el domingo, que vayamos al parque una tarde en la que no solemos ir, que me hagan cosquillas en la cama, que me dejen disfrazarme con su ropa…

¡Espero que disfrutéis mucho preparando la “Tabla de logros” de vuestra familia con vuestros hijos!

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