No tener nada no es excusa para no hacer nada

Me hace mucha ilusión hoy escribir sobre ecología y experimentos. Hacía mucho tiempo que no tocaba este tema y, si me conoces, sabrás que me gusta mucho escribir sobre esto y lo importante que es para mí la educación medioambiental  en los más pequeños.

Creo firmemente que la base de esta educación está en los adultos. Aún sigo viendo adultos que no saben ni cómo reciclar o que todavía  no se dan cuenta del grave problema al que se está enfrentando nuestro mundo. Creo que, si no hacemos algo pronto, estaremos a tres veranos de no poder bañarnos en el mar.

Pero hoy no voy a escribir de lo mucho que me preocupan estos adultos, sino de aquellos otros que están sembrando semillas de conciencia en niñas, niños y también en adultos. El otro día, por ejemplo, mi profesora de baile nos pidió que por favor trajéramos una botella de agua de casa o que compartiéramos vaso de agua con alguien más de la clase. Estaba muy preocupada después de haber visto un documental del plástico y el mar.

Si en mi estudio de baile cada día hay cuatro clases con un promedio de 8-10 bailarines, cada semana pasan por ahí aproximadamente 150 personas. Si sólo la mitad bebe agua, al mes se usan y tiran 300 vasitos de agua que tuvieron un período de vida de 5 minutos o menos. Más de 3000 vasos de plástico al año por un estudio de baile. Imagínate si nos ponemos a contar. Hoy todas somos más conscientes del uso de los vasos, compartimos, llevamos botellas de casa o, simplemente, nos esperamos a beber algo fuera. Me hizo pensar que pequeñas acciones hacen grandes diferencias y que, si nos propusiéramos hacer esto en todos los estudios de baile, en todas las academias, en todos los centros en los que hay niños y niñas bebiendo agua de los dispensadores de agua, sería genial.

Buscando ideas y maneras de hacer pequeñas cosas que enseñen a nuestros niños a cuidar el mundo, me encontré con un proyecto que me encantó. Un proyecto que me hizo darme cuenta de que las cosas que se hacen desde el corazón tienen un impacto mucho mayor.

El proyecto nació en Asunción (Paraguay) en 2011. En Cateura, un barrio muy pobre en el que hay un gran vertedero de basura. Fávio Chávez, director de orquesta, comenzó a dar clases gratuitas de música. La falta de instrumentos musicales llevó a un recolector de basura a fabricar un violín con materiales del vertedero. Es a partir de ahí que nace la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura. Si no la conoces, te la presento.

Me parece impresionante. Las palabras del Director de la orquesta son las que dieron vida al título de este blog. Palabras que me parecieron muy sabias: No tener nada no es excusa para no hacer nada. Este proyecto no sólo ayuda al medio ambiente. Este proyecto le ha dado a muchísimos niños y niñas la oportunidad de hacer algo muy importante con sus vidas. Les ha dado la oportunidad de viajar y conocer el mundo. Les ha dado herramientas para crecer y desarrollar su autoestima y su seguridad. Me parece uno de los proyectos más integrales que he visto nunca. «El mundo nos da basura, nosotros le devolvemos música», dicen.

Creo que este es un ejemplo de pequeñas cosas que pueden hacer una gran diferencia. Yo soy de las que piensa que es así y hoy te invito a que tú también lo seas y lo compartas con los pequeños habitantes de nuestro mundo.

Te dejo una lista de ideas de «pequeñas cosas» que puedes hacer con tus hijos que encontré en un blog que me gustó mucho.

  1. Fabrica tu bolsa de la compra – Utiliza una camiseta vieja para crear tu propia bolsa de la compra. Cada uno puede elegir una camiseta que ya no utilice y hacer su propia bolsa. De esta manera, involucras a tus hijos en el proceso y los motivas a reutilizar ropa, a no utilizar bolsas de plástico en el súper y a que te ayuden con la compra. Aquí te dejo un enlace de cómo hacer una bolsa que no requiere coser pero, si quieres hacerla más elaborada, tienes muchísimos enlaces en Internet con ideas y tutoriales.
  2. Haz tus propios productos de limpieza en casa. Te dejo el enlace del post que escribí hace un tiempo en el que te cuento cómo hacerlos y te recuerdo que, además de ser mejore para tu salud y medio ambiente, si lo hacéis todos juntos, la probabilidad de que tus hijos te ayuden en casa, es mucho mayor.
  3. No uses el coche los findes, si no es necesario – Sobre todo ahora que comienza el buen tiempo, sal a dar paseos, ve en la bici, monopatín o cualquier cosa que tenga ruedas y requiera de las piernas para moverse.
  4. Conoce los proyectos de tu barrio – Investiga dónde se plantan árboles o si hay algún proyecto de limpieza de playas en tu pueblo de veraneo. Si no lo hay y tienes hijos mayores, podrías motivarlos a que lo hicieran ellos mismos con sus amigos del verano.  Me hace pensar en el «Trashtag challenge» que se volvió viral hace unos días.
  5. Produce tus alimentos – A ver, esto obviamente está limitado al espacio en tu casa. Si no tienes mucho espacio, siempre puedes tener una maceta de albahaca que crece muy fácil y que puedes poner en la pasta o pizza. Créeme, a tus hijos les encantará comerse algo que ellos mismos han cuidado.

Y aquí terminan mis consejos. Bueno, me queda uno: no olvides poner el corazón y un motivo a cada una de las cosas que haces con tus hijos. Creo que es la única manera de que realmente aprendan algo y lo apliquen en el futuro.

Pequeños superhéroes del agua II

Hoy quiero retomar una idea que comencé hace un par de años y que hoy, mientras hacía la programación de nuestro casal de verano, recordé. El cuidado del agua.

Una de las semanas de nuestro casal irá de superhéroes y superheroínas. Nuestro objetivo siempre es que aprendan inglés pero que lo hagan a través de actividades con un valor añadido. En esta ocasión, he pensando que sería increíble diseñar superhéreos y superheroínas que tengan superpoderes que ayuden a cuidar el mundo en el que vivimos, entre otras cosas. ¿Qué os parece? ¡A mí me encanta la idea!

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible. Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.

Ideas para hacer con tus hijos 100% toxic free

¡Hola, familias! Hoy os traigo un par de propuestas/experimentos que podéis hacer con vuestros hijos. Y, como no podría ser de otra manera, 100% naturales y a favor del cuidado del medio ambiente.

Durante esta semana, mis alumnos de Nature aprenderán que existen opciones eco-friendly de productos que utilizamos regularmente en casa: ambientador del aire y limpiacristales. Mezclaremos productos naturales y lo haremos nosotros mismos. Después de ver la carita de felicidad de todos los que se llevaron su producto el lunes y martes, he decidido pasaros la receta.

Ambientador natural 100% toxic free

Ingredientes:

  • Botella con pulverizador
  • 10-12 gotas de aceite esencial.
  • 1 taza de agua destilada
  • 2 cucharadas de alcohol

Procedimiento:

Mezcla todos los ingredientes, agita y ¡listo! Guárdalo en un lugar fresco y alejado de la luz  para una mejor conservación.

Lo más divertido de todo es elegir el aceite esencial. ¿Por qué? Porque cada olor tiene una propiedad diferente. Algunos te ayudan a dormir, otros a concentrarte, otros combaten los malos olores, otros quitan dolores de cabeza, etc. No es casualidad que el médico griego Hipócrates trataba a sus pacientes con aceites esenciales.

Aquí os dejo una lista de aceites esenciales que, para mi gusto, aparte de oler bien, tienen propiedades que benefician tanto a mayores como pequeños.

Lavanda – Te ayuda a combatir el insomnio y dormir bien. Es muy relajante así que va prefecto para poner antes de irnos a dormir. También va muy bien para los dolores de cabeza.

Limón – Todos los cítricos en general van súper bien para combatir los malos olores. Es fresco y a la vez desinfectante.

Romero – Potencia la concentración y rebaja la fatiga mental. Para la hora de los deberes va genial.

Árbol de té –  Es un desodorante natural y neutralizador de olores.

Hierbabuena y tomillo – Actúa como calmante y va muy bien para los resfriados. Te ayuda a respirar mejor.

En cualquier tienda naturista podéis encontrar los aceites y también encontraréis mezclas ya hechas para momentos muy determinados. Podéis utilizar plantas naturales de romero, lavanda y tomillo o trozos de limón y mandarina para decorar la botella.

Limpia cristales 100% toxic free

Ingredientes:

  • 1/2 taza de vinagre
  • 1/2 taza de agua
  • 1/2 taza de alcohol
  • 1 cucharada de zumo de limón.

Mezcla todos los ingredientes en un bol y vierte la mezcla en una  botella con pulverizador.

Os sorprenderéis de lo limpios que quedan los cristales. Aparte, es una excelente actividad para motivar a los peques a participar en las tareas del hogar de una forma divertida. Eso sí, tened mucho cuidado con el vinagre ya que todos sabemos que tiene un olor muy fuerte y no queremos que toda la casa huela a ensalada.

Si dedicamos algún momento del finde en hacer estas cosas con nuestros hijos, estaremos inculcando el valor de hacer las cosas nosotros mismos, de utilizar productos naturales y no tóxicos y de no generar basura. Ya me contaréis.

 

Cría guerreros

Este trimestre me tocan los alumnos «más mayores» y tengo que decir que estoy muy contenta porque este año veo a niños más conscientes con el planeta. Aquí viene otra vez la green Miss Nathalie a darnos una lectura sobre lo importante que es cuidar el mundo en el que vivimos. Pues sí. Este año veo alumnos que en lugar de desayunar leche con algún producto industrial azucarado, desayunan tostada de aguacate orgánico con aceite de oliva (me quedé flipando). Ayer, cuando fueron a lavar sus pinceles y abrieron el grifo de agua a tope, les dije en voz alta: Waaaaaaaaaaaater (siempre lo hago) y ellos ya saben que entraré al lavabo y les diré lo importante que es cuidar el agua, que se imaginen un día levantarse por la mañana y abrir el grifo para lavarse la cara y que, de repente, no haya agua. ¿Cómo iréis a la escuela con la cara así? Me río sólo de recordar sus caras de what is she talking about? Pero ayer Martí, uno de mis alumnos, por primera vez respaldó lo que estaba diciendo. Se puso muy serio y dijo en voz alta a todos que era muy importante cuidar el agua, que contaminábamos muchísimo, que Estados Unidos era el país que más contaminaba… Me sorprendió porque fue la primera vez que vi a un niño realmente preocupado por el medio ambiente. Me sorprendió y me motivó a seguir siendo un ejemplo para mis niños.

Y no es que ya no quiera serlo pero últimamente estoy muy desanimada con nuestro mundo en general. Durante estos días de vacaciones, he tenido tiempo para ver la tele, las noticias, leer las publicaciones de alguna que otra red social y me muero del miedo. Primero, está el gran gigante estadounidense y sus «políticas» nefastas para proteger la tierra que nos acoge. Ahora, Brasil y su nuevo gobierno que ha decidido que el Amazonas es el lugar perfecto para deforestar y construir granjas llenas de animales que nos den de comer carne. Ha decidido acabar con las tribús indígenas, que son las únicas que saben realmente cómo cuidar el bosque, para hacer carreteras. Ha decidido que, el gran pulmón de este mundo, no es importante y, todos los esfuerzos que durante años se han hecho para cuidarlo y preservarlo, no sirven para nada. ¿Qué clase de mundo le estamos dejando a nuestras niñas y niños? Y esto es sólo la parte ecológica, porque también reinaban las noticias sobre violencia machista. Ya escribiré de esto en otra ocasión.

Volviendo a mi pregunta, no sé exactamente qué clase de mundo tendrán nuestros niños del mañana. ¿Vosotros os lo imagináis? Yo, no. El otro día, en una conversación entre mujeres, varias de ellas se planteaban no tener hijos por el pánico que les generaban las respuestas a estas preguntas. Hasta que una de ellas, madre, dijo claramente que era verdad que el mundo estaba muy mal pero que ella tenía muy claro que su misión en la vida es criar guerreros. Este mundo necesita guerreros que luchen por sus ideales, que luchen por un mundo mejor. Tiene toda la razón.

Comienza un nuevo año cargado de propósitos y yo os propongo generar hábitos que ayuden a estos guerreros a crecer fuertes y preparados.

El ejemplo del aguacate orgánico es un gran ejemplo. ¿Por qué? Porque con este desayuno la niña está aprendiendo a consumir productos orgánicos que no lleven pesticidas ni viajen kilómetros para llegar a su mesa. Posiblemente, esta niña acompaña a su madre a la frutería, que seguramente es una tienda local de barrio. Lo más importante es que esta niña está aprendiendo a desayunar sanamente y que el desayuno no es sólo un vaso de leche y unas galletas industriales. Esta niña ve que el desayuno se hace y no sale de un envoltorio de plástico y que la basura que genera su comida es 100% orgánica. Me encanta.

Yo creo que lo máximo de lo máximo ya sería que elaborásemos toda nuestra comida. Mi hermana lo hace y cuando fui a visitarla me quedé muy sorprendida con su forma de vivir. Todo lo que consume es orgánico y prácticamente no genera basura. Ella se hace su propia leche de almendras, arroz y avena, su muesli y su yogur, su helado de frutas sin azúcar, sus barritas energéticas con cacao e incluso, a veces, su propio pan. Prácticamente todo lo que consume es en crudo y no come nada de carne. A ver, me estoy yendo a un ejemplo muy extremo, pero es un ejemplo que viví muy de cerca y que me di cuenta que tampoco es tan difícil.  Obviamente requiere muchísimo tiempo y posiblemente este estilo de vida no está diseñado para nosotros que vivimos en la ciudad, tenemos niños y trabajamos 8-10 horas al día. No. Pero, ¿y si nos proponemos un fin de semana hacer leche de almendras con nuestros hijos? ¿O preparar el muesli de la semana con almendras, nueces, avena y miel? Realmente, es súper fácil y, para ellos, súper divertido. Si todas las familias lo hiciéramos, haríamos una gran diferencia.

Por lo tanto, yo aquí veo que tenemos dos opciones: o hacemos la vista gorda, disfrutamos de los momentos sin pensar mucho más allá en las consecuencias o criamos guerreros fuertes y decididos a luchar con y para el mundo. Yo decido criar guerreros. ¿Y vosotros?

Experimentos para el frío

¡Hola, familias! ¿Estáis listos ya para las vacaciones de Navidad? Yo, sinceramente, no me puedo creer que el año se acaba y que éste es mi último post del 2018. Esta temporada siempre me llena la cabeza y el corazón de sentimientos encontrados. Por una parte, estoy muy agradecida por todo lo que tengo a mi alrededor y, por otra, echo de menos muchísimo a mi familia y me dan muchísimas ganas de estar ahí compartiendo momentos con ellos.

Por eso, el post de hoy está dedicado 100% a tu familia y a darte ideas para que estas Navidades pases tiempo con tus hijos de calidad y lleno de sonrisas y alegría. Para que tengas otros recuerdos aparte de los regalos y fotos con pijamas a conjunto que tanto nos gustan. Para que aproveches al máximo este tiempo que tienes con ellos.

Estas ideas son perfectas para esos momentos en los que no sabes qué hacer con tus hijos. Esos momentos en los que has de sacar ingenio de la manga y ponerte a jugar, experimentar y aprender con ellos. Así que, aquí van tres ideas de experimentos que puedes hacer con tus pequeños (y no tan pequeños) durante estas épocas navideñas.

1. Experimento con piñas.

Antes que nada, recuerda lo importante que es observar, oler, tocar, hacer preguntas, generar hipótesis, etc. Un experimento puede durar cinco minutos o media hora. Este experimento me encanta. ¿Por qué? porque sólo necesitas unas cuantas piñas, agua caliente y fría y tres contenedores de plástico o cristal. Todo lo demás es observar y descubrir.

Sal a recoger piñas. Esto ya es un paseo asegurado. Recoge piñas de todos los tamaños y formas. De esta manera cuando vuelvas a casa podrás seleccionar las que más te gusten y clasificarlas por tamaño, color, si están abiertas, cerradas, etc. Después de observar todos los tipos de piñas que hay, elige tres que tengan un tamaño similar.

Pon una piña en cada uno de los contenedores y prepara el agua caliente y fría. ¿Cambiará la forma de la piña según la temperatura del agua? ¿Qué pasará? Por experiencia ya te digo yo que ésta es la parte que más le gusta a los niños. Generar hipótesis y estar a punto de descubrir qué es lo que va a pasar les encanta. Vierte agua caliente en uno de los contenedores y agua fría en otro. El tercer contenedor tendrá «aire». Diviértete observando qué es lo que pasa. Las piñas que tienen agua se cerrarán mientras que, la que está en el contenedor del «aire», se abrirá.

¿Sabes por qué pasa esto? La naturaleza es muy sabia. Las piñas contienen las semillas que darán lugar a nuevos árboles. Cuando el clima es muy húmedo, la piña se cierra para proteger esas semillas ya que éste no es el apropiado para que crezcan. Por otro lado, cuando el clima es seco, la piña se abre y las semillas salen para cumplir su función correctamente.  Así que ahora ya sabes por qué dicen que las piñas son elementos de la naturaleza que predicen si lloverá o no. Si están cerradas, ¡pilla el paraguas! Tus hijos se lo pasaran bomba descubriendo detalles como éste y, cada vez que salgan al bosque y miren una piña, lo recordarán.

2. ¿La nieve flota o se hunde?

Si estás en un sitio nevado, ya tienes el experimento perfecto y, si no hay nieve, no te preocupes, el hielo triturado también funciona.

Para este experimento sólo necesitas agua caliente, agua fría, colorante (opcional) y nieve o hielo triturado.

Pregúntale a los niños si creen que la nieve flota o no. Prepara tus dos contenedores con agua caliente y fría y dos tazas de nieve. Si quieres, agrega colorante rojo a la nieve que irá al contenedor caliente y azul al contenedor de agua fría. Observa qué es lo que pasa. La nieve en el contenedor caliente deberá deshacerse prácticametne enseguida y la nieve en el contenedor de agua fría deberá flotar. ¡Como pasa en los lagos helados!

Puedes jugar con diferentes temperaturas de agua y descubrir qué es lo que pasa.

3. Haz tu propia nieve

Y, como no podía faltar, aquí va un experimento para liarla un poquito. La nieve artificial es súper fácil de hacer y a los niños les encanta. De hecho, hoy la haremos en Play English y estoy muy emocionada.

Necesitas 3 tazas de fécula de maíz (alias maicena), 3 tazas de harina y 1/4 taza de aceite vegetal. Mezcla la maicena y la harina. Una vez mezclado añade el aceite ¡y a jugar! Eso sí, prepárate para tener niños llenos de harina de la cabeza a los pies.

Y hasta aquí llega mi último post del año. Espero que lo paséis muuuy, pero muy bien, en compañía de vuestros seres queridos y que disfrutéis mucho de todos los momentos. Muchísimas gracias por otro maravilloso año.

 

Nací en el Mediterráneo

Durante los diez años que he vivido aquí, me he dado cuenta de la adoración que tienen los barceloneses por su costa y sus playas. No me sorprende. Cada verano escucho historias de amigos y conocidos que se van a disfrutar sus días de vacaciones a la maravillosa Costa Brava. Si ya me gustaba la playa, vivir en Barcelona ha hecho que me guste aún más. He tenido la suerte de conocer gente que es igual (o más) amante del mar que yo y me ha llevado a conocer calas increíbles escondidas entre Port de la Selva y Cadaqués y vivir experiencias tan divertidas como las Habaneras de Calella. Casi todos mis recuerdos de verano son alrededor del mar y, durante el año, siempre que puedo, voy.

¿De verdad es hora de decirle adiós a la playa y darle la bienvenida a la montaña? Me considero una fan absoluta de la playa en octubre. Me encanta porque casi no hay gente, no hace ese calor infernal, puedes hacer la siesta con sudadera, el atardecer es más bonito y el agua está más limpia. Bueno…esto último, ya no es verdad.

Este verano, en una de nuestras escapadas, fuimos a desayunar a un chiringuito a pie de playa. Mientras desayunaba sólo pensaba en el bañito y en la siesta. Pues al llegar a la playa nos dimos cuenta que había bandera roja. ¿Medusas? No. Estaba prohibido bañarse por altos índices de toxicidad en el agua. Era la primera vez que me pasaba.

Y no sólo son lo trece millones de pajitas diarias que tiramos al mar. El aumento de la contaminación ocasionada por los microplásticos es impresionante y es lo que más está dañando la naturaleza y la salud humana. Me puse a investigar más sobre los microplásticos y la situación es muy preocupante. No sólo porque son imposibles de limpiar, sino porque son partículas tóxicas ingeridas por la fauna marina. Esto provoca un desajuste muy grave en los ecosistemas y mucha de esta fauna marina termina en nuestra mesa. Es como si el mar quisiera devolvernos todo lo que estamos haciendo por él.

Quiero proponerte algunas ideas de cómo reducir el consumo de plástico en familias con niños. Vamos a ser más conscientes de la situación por la que estamos pasando.

  1. Fuera pajitas – Podemos buscar alternativas al brik de zumo con pajita. Sé que es más fácil pero, si lo piensas, es más sano que los niños beban agua. Podrías buscar una botella chula de acero inoxidable y renunciar a las botellas de plástico. Los niños pueden elegir la suya y responsabilizarse de ella.
  2. El helado, en cucurucho – ¿Cuántos helados os coméis durante el verano? Yo, es que como helado todo el año. En algún sitio leí que, por muy pequeñita que parezca la acción, algo siempre vale. Si lo comemos en cucurucho estaremos ahorrando el vaso y la cucharilla de plástico.
  3. Compra de manera consciente – Infórmate de las tiendas a granel en tu barrio. Ve con tus bolsas de tela y tuppers a comprar. Compra la fruta y la verdura que no está empaquetada, será de mejor calidad. Si eres cliente habitual del «café para llevar», cómprate un termo y llévalo cada mañana a la cafetería.
  4. Cuida los envoltorios de la merienda – Si usamos un envoltorio de tela, estaremos haciendo un gran favor al medio ambiente. Si ya quieres ponerle una pieza de fruta en lugar de un producto industrial, no sólo será más ecológico sino que también más sano.
  5. Recicla en casa – Ya sé que siempre te lo digo pero bueno, nunca está de más volverlo a repetir. Enseña a tus hijos a separar desde pequeños.

La información y estadísticas que he estado leyendo son horribles. No sé exactamente dónde leí que nosotros los adultos tenemos el arma perfecta para combatir esto que está pasando: nuestros hijos (en mi caso, mis alumnos). Ellos son los habitantes del futuro. No les quitemos la oportunidad de tener sus propias escapadas. Yo, sin duda alguna, no me quiero quedar sin las mías.

Science is FUN!

Recuerdo lo mal que lo pasaba de pequeña en cualquier clase que tuviese que ver con ciencias. No encontraba la manera de entender los procesos que me llevaban a x o y resultado. Será esta la razón por la que, cuando decidí qué carrera universitaria estudiar, lo primero que hice fue asegurarme de que esas asignaturas no estarían en mi plan de estudios.

Durante estos últimos años he aprendido mucho sobre lo importante que es la educación a través de actividades divertidas. Como profe de Nature, me doy cuenta de los conocimientos que obtienen y las habilidades que desarrollan los niños a través de los experimentos y proyectos de ciencia. Veo que la manera de enseñar está cambiando y eso me gusta. Finalmente, he entendido la frase que alguna vez escuché de Albert Einstein que dice que el aprendizaje son experiencias y que todo lo demás es información.

Os voy a poner un ejemplo. Esta foto es del verano pasado. Nuestros alumnos ese día hacían el «moco» éste que está tan de moda: slime. Nosotras probamos todos los experimentos antes de hacerlos para comprobar que funcionan. También es útil para conocer qué es lo que los niños aprenderán con la actividad. Pues bien, un día reuní todos los ingredientes que marcaba la receta y me puse manos a la obra. Por favor, ¡qué desesperación! La pasta se me pegaba en toda la mano, me parecía imposible lograr la consistencia no pegajosa y divertida que aparecía en el tutorial. Tenía pegamento hasta en el pelo. Poco a poco, con paciencia y persistencia, fui logrando que la slime fuera pillando la forma que yo quería. Al final, me lo pasé pipa jugando con esa cosa que los niños conocen como moco de baba. Me di cuenta de que era muy importante ser cuidadoso en el proceso, poner las medidas correctas de ingredientes, no saltarse ningún paso y, sobre todo, ser muuuuy paciente.

Paciencia. Según la RAE: Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Siendo muy honesta, cada vez veo menos desarrollada esta cualidad entre los más pequeñitos. Es por esta razón que me pareció una súper idea hacer experimentos como el slime ya que, a través de una actividad muy divertida, podrían practicar y jugar a ser pacientes. Tengo que decir que a algunos les costó más que a otros pero, cuando llegaban al resultado final, se sentían súper realizados y orgullosos de ellos mismos. Fue una pasada.

Aparte de paciencia, los experimentos y proyectos de ciencia promueven el trabajo en equipo. Ayudan a que los niños desarrollen el pensamiento escéptico es decir, a que se cuestionen las cosas, les enseña cómo funciona el mundo en el que vivimos y les despierta la mente. También aumentan su autoestima y seguridad al darse cuenta que ellos también pueden resolver problemas.

Para explotar al máximo los conocimientos que un experimento o proyecto nos puede dar, considero básico seguir los pasos del método científico. Sí, ese método que memoricé para pasar un examen sin realmente darme cuenta de lo que estaba aprendiendo. Recuerdo la primera vez que hice un experimento con mis niños me acordé de estos pasos y pensé: «bueno, quizá tanto memorizar me sirvió de algo».

Vamos a recordar estos pasos utilizando como ejemplo este experimento que es muy sencillo y a los peques les encanta.

Lo primero que tenemos que hacer es formular una pregunta, que en este caso sería: ¿Cómo inflar un globo sin soplar el aire nosotros mismos? Hay que dar espacio a todo tipo de respuestas, debemos recordar que lo más importante en un experimento es despertar la máxima curiosidad posible.

Ahora es momento de presentar lo que vamos a utilizar para nuestro experimento: bicarbonato de sodio, vinagre, botella de plástico, embudo y el globo. Es momento de observar. En este paso podemos oler nuestros ingredientes, tocarlos y, en este caso, probarlos un poco. El vinagre es ácido y el bicarbonato no. Si son un pelín mayores se les puede explicar que hay una reacción cuando combinamos dos ingredientes (uno ácido y uno base). De esta manera, cuando formulemos una hipótesis, ¿cómo vamos a inflar este globo con estos productos, qué pasos debemos seguir para lograrlo, será posible?, las respuestas serán más interesantes.

Ahora es momento de realizar el experimento. Es muy importante que, antes de experimentar, los niños y niñas tengan muy claro cuál es el orden de los pasos a seguir. También considero que es muy enriquecedor si el experimento se practica en parejas ya que es muy importante la colaboración y el trabajo en equipo.

Tengo que decir que una vez concluido el experimento, cuando se infla el globo, la cara de sorpresa de los peques es impresionante. ¡Les encanta! Y ahora…las conclusiones. ¿Por qué es posible inflar un globo con bicarbonato y vinagre? Es evidente que las conclusiones son muy diferentes dependiendo de la edad de los niños. Lo importante es que descubran que, mezclando dos ingredientes, es posible generar un gas que ayuda a inflar el globo.

Te recomiendo que veas el vídeo, te darás cuenta de que el experimento se puede extender tanto como quieras. Siempre teniendo en cuenta la edad de los niños que lo practican.

Los beneficios de aprender a través de la ciencia son infinitos: ayuda a los niños a desarrollar un pensamiento crítico, a preguntarse qué puede pasar. También les enseña que las cosas a veces no salen bien a la primera, que a veces nos equivocamos y que lo más importante es no rendirse y seguir probando. Y tengo que deciros que la cara de sorpresa que ponen cada vez que aprenden algo a través de un experimento no tiene precio.

 

 

Sudáfrica se queda sin agua

– Hola, buenos días. Un café con leche por favor . – Lo siento, no servimos café. No tenemos agua. 

No cabe duda de que viajar nos da la oportunidad de conocer lo que está pasando en otros lugares del mundo. Viajar nos enseña culturas de otros países, su gastronomía, su historia, su manera de vivir. Nos permite darnos cuenta de que, algunas veces, las cosas no son como siempre las hemos conocido. Nos abre la mente.

Y ahora os preguntaréis… ¿y esto, qué tiene que ver con la frase con la que comencé el post? Pues bien, no todo lo que aprendemos y conocemos en los viajes es positivo. Mi hermano y su mujer recientemente estuvieron en Sudáfrica y lo que me contaron que está sucediendo es bastante alarmante. Ciudad del Cabo se está quedando sin agua.

Y es real. La segunda ciudad más habitada de Sudáfrica con alrededor de cuatro millones de habitantes tiene un Day Zero, día en el que dejará de haber agua potable. Hace unos meses estaba previsto que fuese el 21 de abril y ahora, debido a las medidas extremas que están llevando a cabo, han logrado aplazarlo al 11 de julio. ¿Y cuáles son estas medidas? Vivir con 50 litros de agua al día.

Voy a imaginarme lo que es vivir así. Tomemos en cuenta que utilizo 15 litros de agua por minuto en una ducha, otros 15 cada vez que tiro de la cadena y 10 litros por cada minuto que está el grifo abierto.  Si no me fallan las matemáticas, con una ducha de dos minutos y una ida al baño ya llevo 30 litros. Me quedan 20 para cubrir necesidades básicas como beber, cocinar, lavarme las manos y los dientes. No nos olvidemos de que, aparte de estas necesidades, está regar mis plantitas, lavar los platos, la ropa, limpiar mi casa…no lo veo nada fácil.

¿Y por qué se está quedando sin agua Ciudad del Cabo? Yo lo resumiría en terribles sequías y falta de conciencia. Antes de llegar a este punto, las autoridades y diferentes organismos impulsaron medidas dirigidas a ahorrar el consumo de agua entre los ciudadanos sin obtener resultados satisfactorios. El 1 de enero se limitó a la población a 87 litros de agua por día y se prohibió lavar coches y regar jardines. A pesar de todo esto, el 60% de los habitantes de esta ciudad seguía utilizando más de estos 87 litros.

Ha sido tan difícil crear una conciencia real y voluntaria entre los habitantes de esta ciudad que el gobierno ha tenido que establecer medidas obligatorias para que el ciudadano consuma lo que le corresponde. Cada mañana, la mayor parte de los habitantes de esta ciudad han de hacer cola para recibir sus 50 litros de agua. Y, una vez que llegue el Day Zero, serán 25. El agua restante será destinada única y exclusivamente a hospitales.

Hoy en día, las calles de Ciudad del Cabo, están llenas de carteles con las conocidas 3 R (Reducir, reutlizar y reciclar). Sólo que la última «R» es diferente: Reubicarse. Con esta situación los habitantes tendrán que comenzar a plantearse cambiar de ciudad. ¿Es fuerte, eh?

Entonces, le pregunté a mi hermano cómo vivieron ellos la situación como turistas. Desde que vas en el avión te das cuenta de lo seco que está todo. Cuando llegas al aeropuerto de Johannesburgo los grifos para lavarse las manos están cerrados e, igual que en restaurantes y comercios, se utiliza desinfectante de manos. Todos los hoteles tienen información y medidas para ahorrar agua. Los dueños de las casas que alquilaron no restringen su uso pero sí piden conciencia absoluta. Por todos lados hay carteles que te recuerdan continuamente la situación precaria que está viviendo la ciudad.

En ningún momento vivieron una situación extrema, sus problemas eran de primer mundo, por así decirlo. La mayor parte de las piscinas no tienen agua, a menos que sea agua de mar, los coches de alquiler están sucios y en las cafeterías no les sirven café. Bueno, en verdad esto pasó sólo una vez en todo su viaje, pero fue algo que me impactó mucho.

Fuera de todo esto, tuvieron un viaje maravilloso en el que, aparte de tener experiencias increíbles, regresaron a su país con una conciencia muy fuerte sobre el tema. También, gracias a sus relatos, he estado obsesionada con el uso del agua a mi alrededor y me ha motivado a escribir sobre este tema. ¿Para qué? Para sensibilizar aún más a nuestras familias. Para que no olvidéis que, son esas pequeñas acciones en casa, en el trabajo, en la escuela, en el gimnasio, en restaurantes, etc., las que harán una gran diferencia. Respetar a la naturaleza siempre ha sido un valor imprescindible en la educación de los niños. Vamos a enseñarles cada día a valorar y cuidar lo que tienen a su alrededor.

Ya alguna vez escribí acerca de la importancia que tiene cuidar el agua y concienciar a nuestros más pequeñitos acerca de este tema pero, honestamente, nunca había tenido esta sensación de miedo mezclada con tristeza por lo que está pasando con el agua. Desde que me contaron lo que está pasando, me he dedicado a observar acciones de la gente a mi alrededor (yo incluida) y realmente no veo para nada ni la más mínima conciencia al respecto. No la que debería de haber para que, en un futuro, nuestros nietos no tengan que hacer cola para tener 25 litros de agua al día. No me imagino visitar Galicia en unos años (que también se está quedando sin agua), pedir un café y que me digan que no porque no hay agua.

Que una ciudad entera se quede sin agua me hizo darme cuenta de que hay un problema real y, si no hacemos nada al respecto, muy inevitable. Está claro que los habitantes del futuro son quienes asumirán las consecuencias de nuestras decisiones tomadas el día de hoy. Así que tomemos las correctas.

 

La comida también emociona

Estoy súper emocionada porque este trimestre tengo a los alumnos “mayores”. Bichitos de seis y siete años que ahora son más conscientes de lo que sucede a su alrededor. Esto me da la oportunidad de enseñarles algo más real, algo que realmente puedan aplicar en su vida diaria.

Durante estos meses aprenderemos por qué es tan importante consumir productos de proximidad. Yo lo haré a través de juegos y actividades divertidas, pero aquí os expondré las razones en “versión adulta”. Tranquilos, que intentaré que sea divertido también. Ya me conocéis y siempre os recuerdo lo importante que es concienciar a nuestros niños de lo fundamental que es cuidar nuestro mundo. Y no sólo cuidarlo, también respetarlo, quererlo y aprender que pequeñas acciones marcan la gran diferencia. Finalmente, yo sólo tengo a mis peques una hora al día y, aunque siento que con esto aporto mi pequeño granito de arena, sé que si no hay una continuidad en casa, de poco servirá.

Hace unos meses una muy buena amiga me recomendó una serie. El primer capítulo que vi comienza con unos paisajes coreanos maravillosos, una fotografía extraordinaria y una primera frase que me encantó: Con la comida, podemos compartir y comunicar nuestras emociones. Frase de Jeong Kwan, una mujer que se presenta a ella misma como monja budista y no como chef.  Me pareció realmente fascinante la manera en que este capítulo muestra lo que realmente significa consumir y cocinar con productos que crecen cerca de nosotros. Jeong Kwan, practicante del budismo desde los 17 años, cocina la “comida del templo” utilizando ingredientes que le da la tierra dependiendo de la estación del año. Productos que crecen «a su aire» y sin ningún tipo de prisa. Su huerto es un increíble desastre en el que todo crece como quiere crecer. Como tiene que crecer. No quiero contaros más por si os animáis a verlo, os lo recomiendo mucho. Es divertido e interesante a la vez. El nombre de la serie es Chef’s table y en sus capítulos expone la vida de artistas que utilizan los productos de su tierra para realizar grandes creaciones. También te enseña la cultura de diferentes países a través de su gastronomía. Mi recomendación: no lo veáis con hambre.

Gracias a este programa me dio por investigar más sobre la “comida del templo”. Me entró mucha curiosidad sobre la gastronomía y alimentación que lleva a los monjes a un estado de meditación y paz absoluta. ¿Por qué? Pues porque yo lo intento y no lo consigo. En este capítulo hacen especial referencia a la relación que hay en el estado mental y físico de los monjes con su alimentación. Me hizo recordar una frase que me dijeron una vez y que seguro muchos de vosotros habéis escuchado: somos lo que comemos. Este tipo de comida está considerado como uno de los más saludables de todo el mundo. Es una comida cuyo principal objetivo no es cumplir con los gustos de quien la come, sino de aprovechar los ingredientes al máximo, sus colores y formas. De respetar las estaciones del año. De creer que existe una conexión absoluta entre lo que nuestro cuerpo necesita y lo que la naturaleza nos proporciona. Es una cocina que lleva tiempo y dedicación y no tiene prisa. Es un tipo de comida que te ayuda a estar en paz contigo mismo, sano y feliz.

¿Y quién no quiere esto? Yo, sin duda alguna, sí. Está claro que mi aprendizaje fue ser más consciente de los recursos que tengo a mi alrededor y aprovecharlos al máximo.

Consumir productos locales tiene grandes ventajas para todos. En primer lugar, es más sostenible. No olvidemos que existe una relación directa con el cuidado del medio ambiente. ¿Por qué? Porque estos productos no han viajado miles de kilómetros en coche, tren o barco para llegar a nuestra mesa. No han gastado litros de gasolina para transportarlos ni electricidad para conservarlos en buen estado.

El fomento al desarrollo de la economía local es otra ventaja. Si consumimos productos de aquí, estaremos ayudando a productores y granjeros locales a seguir adelante con sus plantaciones, a tener recursos para cuidar mejor nuestro suelo. Estaremos ayudando a la conservación de especies de nuestra región.

Aceptar que los productos son de temporada es muy importante. Hay alimentos que, de manera natural y biológica, están en su momento óptimo de consumo sólo durante un tiempo.  Yo comería mandarinas todo el año porque me encantan, pero, en estos casos, intento recordar a los budistas cuando nos dicen que la comida no está sólo para satisfacer gustos sino necesidades. Y todo a través del respeto por la naturaleza.

Nuestra economía también se verá beneficiada si consumimos productos locales y de temporada.  Y sí, hay que reconocer que hay semanas en la que la fruta o verdura más barata, es siempre la misma y aburre. Para eso hay plataformas como Pinterest que te dan ideas sobre cómo cocinar algunas verduras de mil maneras diferentes. Masa de coliflor para pizza, ceviche de coliflor,  salsa cremosa de coliflor para pasta. Por poner un ejemplo.

Otro punto positivo es confiar en lo que comemos y, para confiar, hay que conocer de dónde vienen los productos, quién los ha cuidado, etc. Podemos desde ir al huerto y escoger nuestros productos hasta ir a la frutería local y hablar de lo que compramos con la persona encargada. También están las opciones de comprar las cajas ecológicas de algún productor local. Incluso algún día podéis hacer una excursión y conocer quién os envía los productos.

Recordad que lo más importante es ser agradecidos. Hay que ser constantes y pensar cada día en lo que tenemos y en lo que nos hace sentir bien. Hoy toca pensar, cuidar y respetar nuestro cuerpo y agradecer a la naturaleza todo lo que nos aporta. Y mañana, también.

Estoy del Black Friday…

Esta semana tocaba escribir sobre ecología y experimentos. Está claro que, con el título que acabáis de leer, esto no va de experimentos. El no comprar de manera excesiva, reciclar juguetes y ropa y concienciar a nuestros pequeños sobre este tema está completamente relacionado con cuidar el mundo en el que vivimos por tanto, con la ecología. Dicho esto… aquí vamos. 

En los últimos días, he tenido varias discusiones referentes a esto del Black Friday, ¿vosotros, qué opináis?

El Black Friday es una tradición americana que se celebra justo el día después de Thanksgiving (festividad que aquí no se conoce en la que, aparte de “dar gracias” comen hasta reventar). Hay varias teorías sobre el origen del Black Friday y todas coinciden en que es una oportunidad para cambiar los números de la contabilidad de tu negocio de red a black. Todos los americanos, después de haberse pegado un buen festín en Thanksgiving, esperan con ansias el Black Friday. Cuando viví en Estados Unidos, realmente flipé con lo importante que es esta fecha para ellos. Cuatro o cinco (o a veces más) meses atrás, comienzan a hacer la lista de cosas que “necesitan” comprar, los negocios invierten una cantidad exorbitante de dinero en publicidad para anunciar sus descuentos ese día, las familias tienen tradiciones de despertarse a las cuatro de la mañana para evitar colas en las tiendas, toda una revolución envuelta en el consumismo. Era la conversación por excelencia de la sobremesa del Thanksgiving, incluso los niños sabían de qué iba. No podía evitar pensar qué les estábamos enseñando. No me gustaba nada en ese entonces, no me gusta nada ahora.

Cuando llegué a vivir a Barcelona hace nueve años, no había ni black ni red ni orange Friday. Halloween no se celebraba, los Reyes y el Caga Tió eran lo que había y las luces y los arbolitos navideños aparecían en las tiendas a finales de noviembre y no a principios, como ahora. Cuando yo llegué a vivir a Barcelona, percibía un sentimiento bastante general de rechazo a la cultura americana. Esto me gustaba, hablaba de Barcelona como una ciudad que defendía sus tradiciones, su idioma, su cultura. En cambio, hoy me parece que tiene más fuerza y convocatoria un evento relacionado con Halloween que uno relacionado con la castañada.

México, país en el que me crié, tiene una influencia americana fuertísima. Siempre me pareció un país que, por cercanía, seguía las costumbres de Estados Unidos olvidando las suyas y esto me daba mucha tristeza. En la escuela, recuerdo a una profesora que defendía a capa y espada el Día de Muertos ante Halloween. Aquellos que no conocéis la tradición, os invito a ver este vídeo, es precioso.

Bueno, esta profesora tampoco apoyaba el Valentines Day y la venta excesiva de tarjetas, flores y globos en forma de corazón. También nos enseñó que la Navidad es un momento de agradecimiento, ilusión y felicidad en familia más que los regalos, la cantidad de regalos, la calidad de regalos, el envoltorio de los regalos, etc.

Volvamos a por qué comencé este post diciendo que he tenido varias discusiones sobre el tema del Black Friday. Alguien que conozco está montando su oficina desde cero, lleva semanas pensando en lo que se quiere comprar en el Black Friday, con sus listas y todo. Claro, cuando le expuse mi manera de pensar, no le pareció bien. Lo entiendo, entiendo que finalmente el Black Friday sea una oportunidad para comprar todas estas cosas que necesitas y no dejarte la cartera en el intento. Entiendo también por qué María y yo estuvimos discutiendo si hacíamos algún tipo de descuento en nuestra tienda o no. También lo entiendo porque yo mañana aprovecho los descuentos que hacen en mi óptica para graduarme las gafas y comprarme unas lentillas, llamadme incongruente pero estoy en formato ahorro.

Está claro que hay «tradiciones» que han llegado para quedarse, especialmente en las grandes empresas.  Me cuesta aceptarlo porque, los que me conocéis, sabéis que a veces vivo en un mundo de yupi en el que me encantaría que las cosas fueran como antes y que no se fueran perdiendo tradiciones que son importantes.

Comienzan los días en los que la ilusión por la Navidad está muy presente. Mis alumnos llegan a clase cantando villancicos y hablan de su cartita a los Reyes. Me cuentan que su estación favorita del año es Winter porque es Navidad. Y aquí, otro momento confesión: no solía gustarme mucho la Navidad. Tranquilos, creo que el hecho de trabajar con niños me ha hecho cambiar de idea. Me da la oportunidad de aportar mi granito de arena para recordarles, como lo hizo mi profesora en su momento, lo importante que es estar felices y agradecidos con lo que tenemos a nuestro alrededor. También me da la oportunidad de vivir la ilusión con ellos y, sorprendentemente, me encanta.

Está claro que los niños aprenden de nosotros. Muchas veces sin que nos demos cuenta, ellos observan todo lo que pasa a su alrededor y, si nos ven obsesionados con las compras, el dinero y los descuentos, es posible que crezcan pensando que esa obsesión es natural, y no lo es. Es una realidad que el mundo está cambiando pero creo firmemente que la clave está en la compensación y el equilibrio. Si educamos a nuestros niños con valores, por mucho consumismo que haya en el mundo, se desarrollarán mejor.

Vamos a enseñarles a nuestros niños que no es mejor quien más cosas tiene. Vamos a enseñarles lo importante que es comprar cositas en comercios pequeños que estén en nuestro barrio. Vamos a enseñarles a cuidar el mundo en el que vivimos cuidando los envoltorios, reciclando o haciéndolos nosotros mismos. Vamos a enseñarles lo importante que es compartir y quedemos un día para ir a donar los juguetes y ropa que ya no usemos a niños que lo necesitan. Una vez escuché a una mami que cada Navidad hacía que su hijo escogiera sus tres juguetes favoritos y, de esos tres, debía elegir uno para regalar. Me encantó. Vamos a montar el arbolito recordando que lo más importante es estar juntos cantando villancicos, comiendo turrón y riéndonos en familia. No dejemos que olviden las tradiciones que han marcado nuestra historia y creemos nuevas tradiciones familiares que se basen siempre en el cariño, la ilusión y la emoción que toda esta época mágica conlleva. Eso sí, cuando los niños duerman, en el ordenador, ¡a aprovechar las rebajas!

Me encantaría una iniciativa en la que todos los comercios de barrio y proximidad se unieran para crear sus propios descuentos. Una iniciativa que nos motive a comprar los regalitos navideños ahorrando y apoyando negocios locales. Es una de las cosas que me encanta de trabajar aquí, la vida de barrio. Así que, si tenéis alguna propuesta, ¡nosotras nos apuntamos!  Mientras tanto, vamos a disfrutar de esta época tan bonita como lo que es: una época bonita.