Aprender un idioma sin tiempo y con mil cosas que hacer

Hace unos días me encontré con este vídeo.

Es una Ted talk de Matthew Youlden, políglota y filólogo que seguro habéis visto en alguna red social. Es muy gracioso y un auténtico crack en lo que se refiere al aprendizaje de idiomas. Desde hace tiempo, hay una idea que va y viene a mi cabeza: aprender un idioma. Eso sí, a la que aparece, automáticamente pienso que no tengo tiempo  y entonces, rápidamente, se va.

El tiempo. Hoy en día la frase “no tengo tiempo” no sé muy bien qué significa. Me hace pensar en el post de María de la semana pasada. De hecho, he estado pensando mucho en él desde entonces. Ese post y el vídeo que os mencioné antes, son quizá las razones por las que la idea de aprender un idioma ha vuelto a mi cabeza y se ha quedado más tiempo de lo normal. Por eso que hoy quiero compartir con vosotros esta inquietud y deciros que quizá yo ya tengo propósito de año nuevo. Y de eso irá el post de hoy. ¿Cómo aprender un idioma siendo adulto? Y lo más importante, siendo un adulto “sin tiempo para nada y con muchas cosas que hacer”.

Lo primero de todo, y esta es recomendación mía, deja de repetir que no tienes tiempo para nada. Ya te he dicho anteriormente que, si sumas todo el tiempo que pasasviendo tonterías en redes sociales te sorprendería la cantidad de tiempo que tenéis al día. Lo importante aquí es querer decidir tener tiempo. Conozco mucha gente que me dice que el móvil les ayuda a distraerse y olvidar por un momento el estrés de la vida. Que ven sólo tonterías o que leen el periódico. Vale, también puedes decidir leer un libro o llamar a un amigo. Pero, si quieres usar el móvil, también puedes aprender un idioma.

En realidad, creo que el primer paso para aprender un idioma es tener claro por qué lo quieres aprender y tener una motivación real. Yo, por ejemplo, para ser muy honesta, no tengo ningún interés personal por aprender un nuevo idioma. Es decir, no tengo un viaje próximo a algún país ni una relación cercana con alguien que haga que me interese particularmente un idioma. Lo que sí sé es que aprender idiomas tiene una cantidad de beneficios que, para mi cerebro de 35 años, van muy bien. Numerosos estudios demuestran que aprender idiomas es la mejor gimnasia cerebral. Así que he aquí mi razón personal para querer aprenderlo: ejercitar mi cerebro. También es demostrarme a mí misma que puedo ser constante en un hábito nuevo.

Es muy importante quitarse de la cabeza que aprender un idioma como adulto es muy difícil. He escuchado a muchos padres decir que quieren que sus hijos aprendan inglés ya que “para ellos es muy tarde”. No estoy de acuerdo. Estudios demuestran que, mientras los niños aprenden mucho más rápido un idioma, los adultos lo aprendemos de manera más efectiva.  La razón es porque nosotros contamos con la experiencia del aprendizaje. Nosotros ya hemos “aprendido a aprender”.

¿Y cuánto tiempo nos tomará aprender un nuevo idioma? Matthew Youlden sugiere que si practicas treinta minutos al día durante un mes puedes comenzar a entender el idioma. Creo que todos podemos dedicar diez minutos por la mañana, diez minutos por la tarde y diez minutos por la noche para comenzar, ¿no? Yo creo que, si aprendo en intervalos cortos pero regulares, no me agobiaré. Aparte que, si aprendo el idioma una vez a la semana, me olvidaré fácilmente de lo que aprendí la sesión anterior.

Y entonces, ¿cómo aprenderé un idioma como adulto que prácticamente no tiene tiempo para nada?

Primero de todo, dedicaré una tarde a probar diferentes aplicaciones en el móvil y decidiré la que más me convenga para comenzar a invertir mis treinta minutos al día. He estado probando algunas y la verdad es que me parece muy divertido. Estuve leyendo varios artículos y aquí os dejo seis aplicaciones que más recomiendan: Duolingo, Babbel, ABA English, Bussu, Rosseta Stone y Lingualia.

Después, aplicaremos los consejos del profesional Matthew Youlden.

  1. Incorporar el idioma en tus rutinas diarias. A mí en lo personal me encanta escuchar la radio camino al trabajo, ¿por qué no escucharla en el idioma que quiero aprender? Hay infinidad de podcasts y webs que contienen emisoras de radio de todo el mundo. No hay excusa.
  2. Ver una serie. Investigar qué series ven en el país o países que hablan el idioma que quieres aprender y verla. Yo, honestamente, veo este paso muy difícil. Ya me cuesta muchísimo seguir una serie en mi idioma, pues imagínate en un idioma extranjero.
  3. Cambiar el idioma de tu ordenador, teléfono o red social. Este consejo me gusta más.

Las reglas básicas para aprender un idioma que sugiere el lingüista son: vivir el idioma (leerlo, escucharlo, vivirlo, escribirlo y cantarlo), cometer errores y, lo más importante de todo, disfrutar el proceso.

Yo tengo que deciros que escribir este post me ha animado muchísimo. Incluye muchas cosas que quiero hacer conmigo misma. Incluye el dedicar tiempo de verdad en algo positivo para mi persona. En este caso, para mi cerebro. Incluye demostrarme que puedo ser constante en un hábito nuevo. Incluye expandir mi cultura y descubrir nuevos mundos. Incluye conocer gente de otros países (por lo menos virtualmente).

Ya os contaré qué tal.

Menos es más

Comienza un nuevo curso escolar, una nueva etapa, muchos proyectos y una nueva temporada de WonderBLOG. Para los que nos seguís desde el principio, gracias por seguir confiando en nosotras y, para los nuevos integrantes de la familia WonderFUN, ¡bienvenidos!

En este blog escribimos María y yo Nathalie. El primer post lo escribió María, nuestra querida Directora que, ahora mismo, se encuentra de baja maternal. Y ahora voy yo. Que con su baja tengo mil cosas que hacer y mil ideas que quiero aterrizar para este nuevo curso. Me muero de la emoción pero he de ser honesta… estoy un poquito histérica.

Y no sólo porque echo de menos a María, sino porque, por si no tenía suficiente con todo lo que implica el trabajo de comenzar un curso escolar y todos los preparativos de septiembre, he decidido cambiarme de casa este mes. ¡Bravo! Eh, no me malinterpretéis, estoy súper feliz porque estoy iniciando un nuevo proyecto personal que me hace muchísima ilusión, pero cualquiera que se haya mudado, sabe lo difícil que puede llegar a ser una mudanza. De hecho, alguien hace poco me dijo que una mudanza es de las tres cosas que más estrés causan en la vida de una persona. Vaya.

Pues yo estoy felizmente estresada. Tengo un increíble “huevito” de hogar. Así lo llamo yo, no me preguntéis por qué. Queremos hacer muchísimas cosas con el piso: arreglarlo, pintarlo, construir algunos muebles, montar la terraza, quitar el papel pintado de la habitación para poderla pintar. Obviamente aún tenemos varias cajas por vaciar, sacar la ropa de las maletas y ver  dónde vamos a poner nuestros zapatos. Cabe recalcar que todo esto se tiene que hacer los fines de semana y poco a poco entre semana cuando llegamos de trabajar a las 8 de la noche. Y justo ayer, a las 8 de la noche, pensé en el WonderBLOG. Casi me da algo. Y no porque no me guste escribir, qué va. Me encanta. De hecho, me lo estoy pasando muy bien contando mis historias.

Pues eso, anoche mientras hacía la cena, decidí de qué iría el post de hoy. Estaba cortando unas zanahorias en una bandeja porque no tenemos tabla de cortar. Estaba lavando el cuchillo constantemente porque sólo tenemos uno y también lo estaba utilizando como navaja para pelar la zanahoria porque no tenemos pelador. Entonces, iba apuntando en una libreta las cosas que necesitaba. Así he estado los últimos días apuntando en una lista cosas para comprar, comprar y comprar. Entonces pensé: ¿Y si me quedo sólo con esto que tengo? ¿Puedo sobrevivir perfectamente y ser igual de feliz que soy ahora? Pues claro que sí. Después pensé en todas las cajas y bolsas que tenemos con ropa y zapatos y pensaba continuamente la necesidad que tengo de “hacer limpieza” y deshacerme de cosas. No necesito tanto. Al final siempre termino poniéndome la misma ropa, las mismas bambas y, por cierto,¿cuándo me habéis visto con un pañuelo en la cabeza? Pues en mi mudanza encontré una mochila llena de pañuelos que en algún momento decidí guardar. ¿Para qué? No sé.

Una mudanza te ayuda a deshacerte de cosas, a reorganizar y ordenar tu vida. Por lo menos a mí. Hace poco, hablando con una madre del tema, me comentó que se encontraba muy agobiada porque tenía en su casa un montón de cosas que no utilizaba, que necesitaba hacer limpieza pronto y que no encontraba tiempo para hacerlo. Me hizo ver lo importante que era este momento para mí para regalar ropa, zapatos y muebles que no necesite. Para vaciar cajones enteros de papeles que no me sirven para nada. Para dejar ir las cosas.

Yo le dije a ella lo mismo que os diré a vosotros. Encontrad el tiempo para hacerlo. Una vez al año, marcad en el calendario un fin de semana para hacer limpieza en familia. Porque está claro que un fin de semana al año tenéis. Y que sea una prioridad. Y que vuestros hijos aprendan a deshacerse de cosas que no necesitan y se conviertan en personas generosas que dan y regalan. Que aprendan lo importante que es el orden en sus vidas. Ya escribiré otro día sobre los beneficios (tanto físicos como mentales) que tiene vivir una vida ordenada. Mientras tanto, yo os recomiendo que este trimestre os marquéis un finde para hacer limpieza de ropa, juguetes, papeles, etc.  La época navideña se acerca y estoy segura que podéis hacer felices a muchas personas. Y créanme, el sentimiento que tendréis, será muy gratificante.

Así que aquí termina mi post de hoy. De verdad que echaba mucho de menos escribir. Me encanta compartir mis experiencias y aprendizajes con vosotros. Os invito a hacer una reflexión de lo que realmente necesitáis. Ah, pero eso sí, esta tarde compro una tabla de cortar. Tampoco es necesario ser extremistas.

Mis dos momentos de agradecimiento

¡Bienvenido de nuevo al WonderBlog! Espero que hayas pasado un buen verano y que estos primeros días de cole estén yendo bien. Yo he pasado un verano genial, de descanso y familia. He tenido la oportunidad de descansar en diferentes lugares y he vivido el lujo de poder dedicarme a disfrutar de Bruno y de su papá. Y del embarazo de Martina, que aunque sea muy diferente al primer embarazo y quizás no sea siempre tan consciente de que estoy embarazada, mi barrigón ha ido creciendo.

Han sido tres semanas que han pasado volando, eso sí, pero han estado muy bien aprovechadas. Un poco de playita, un poco de montaña, excursiones aptas para embarazadas, visitas a pueblos nuevos con encanto… Todo cerquita, por la Costa Brava y el Empordà, porque este verano prefería no irme demasiado lejos, por si acaso…

Tras esta breve introducción, entremos en materia: tengo la inmensa suerte de contar con un marido que asume como padre las mismas responsabilidades que yo como madre. Eso ayuda mucho a poder tener “mis momentos” y desconectar. Porque claro, aunque estés en un hotel y no tengas que hacerte la comida, ni la cena, ni la cama, con un hijo de dos años y medio no es que puedas descansar mucho… Si tienes hijos de esta edad o ya la has pasado, sabrás de qué hablo.

Pues eso, gracias a él, he tenido mis momentos para escribir (me encanta), darme un masajito relajante, leer (casi tres libros, ¡una pasada!), pasear sola por la playa… y otros dos momentos que he descubierto este verano y que intentaré no perder: el ratito antes de dormirme y el ratito al despertar.

Leí en una revista de estas que te dan “consejos para vivir feliz”, que irse a dormir pensando cosas positivas ayudaba a dormir mejor y más relajado. Pues eso he empezado a hacer: cada día, después de lavarme los dientes, ponerme mi cremita de cara y leer un rato, al apagar la luz y cerrar los ojos, pienso en tres cosas buenas que me hayan pasado ese día. Hay días en los que cuesta más encontrarlas y otros en los que enseguida salen seis o siete. ¡Qué sensación más agradable, de verdad! Te duermes con una sonrisa en la cara, relajada, feliz y agradecida. Qué importante es ser agradecida.

Y después, por la mañana, algo parecido: intento despertarme con calma y pienso en las cosas que me hacen ilusión del día que está a punto de empezar. El inicio de algún proyecto nuevo en el trabajo, una cena con amigas, ir a buscar a Bruno a la guardería, una comida en familia… Lo que sea, algo (o varias cosas) que tenga ganas de hacer ese día. ¡Me despierto con un subidón! Con una sensación totalmente contraria a la de “ppffff, vaya palo, hoy saldré tarde, luego tendré que ir corriendo a casa a preparar la cena y estaré agotada”. Vaya dos maneras más diferentes de empezar el día, ¿verdad? Y qué poco cuesta optar por una en vez de por la otra.

¿Con todo esto qué te quiero decir? He hecho un pequeño resumen de lo que ha sido mi verano, para continuar con los que han sido mis dos grandes aprendizajes durante este mes de agosto: los “momentos de agradecimiento” por la noche y por la mañana. Durante este mes de septiembre sigo con estas rutinas, y espero que sea así por mucho tiempo, porque me encanta. Y me encantaría que las pudieras aplicar tú también, porque estoy segura de que también serán muy positivas para tu vida.

Para mí, el mes de septiembre siempre es un poco como el mes de enero, un mes de “vuelta a empezar”, de marcarme nuevos propósitos, de iniciar nuevos proyectos, etc. Pues mantener estos dos “momentos de agradecimiento” es mi propósito principal para este curso 2018-2019. ¿Te animas tú también? Como dice siempre mi padre: es de bien nacido ser agradecido.

¡Te deseo un muy buen curso! Para mí va a ser muy especial, con mi segunda maternidad, teniendo que dividir mi amor y mi tiempo entre dos personitas que me necesitarán mucho. Habrá momentos difíciles, seguro, pero estoy convencida de que, manteniendo estos “momentos de agradecimiento”, todo irá mucho mejor.

Dos niños de Barcelona se pierden en Londres

Alicia y Carlos fueron de vacaciones con su madre la semana pasada a Londres y, por un despiste, se perdieron en Oxford Street. Afortunadamente fue sólo un susto ya que los dos pequeños de 8 y 10 años se encontraron con su madre enseguida. Lo impactante fue descubrir cómo la encontraron.  

Eran las 10 de la mañana y todos estaban listos en el hall del hotel para comenzar el día que, por cierto, para ser Londres, era súper soleado. Alicia y Carlos justo acababan de volver de colonias y Ramón, el más pequeño, se había quedado en Barcelona con su padre. Estaban súper contentos de poder disfrutar unos días de vacaciones los tres juntos. Nadie se imaginaba lo que pasaría ese día.

Fueron todos a desayunar y planearon el día. Irían a Oxford Street de compras y luego a tomar un helado a Yorica, lugar por excelencia para degustar un exquisito postre sin gluten, ni huevos, ni lácteos. Era el sitio perfecto para Carlos. Luego seguirían comprando para después ir a comer a Pizza Pilgrims, el sitio favorito de Alicia.

Después de desayunar comenzaron su viaje por Oxford Street, la calle más concurrida de todo el continente europeo. Cuando llegaron a Hamleys, la juguetería más grande de Londres, Carlos y Alicia se detuvieron para admirar sus increíbles escaparates. Su madre siguió caminando.

Cuando se dieron cuenta de que habían perdido a su madre se asustaron, pero sabían que ella se dirigía hacia Harrods y, en cuestión de minutos, se encontraron.

– ¿Y cómo es que supisteis hacia dónde ir?

– Pues hemos preguntado a una señora, mamá

– ¿En español?

– No mamá, en inglés. ¡Hemos ido a WonderFUN toda la vida!

Así que, si quieres que tus hijos aprendan inglés y estén preparados para situaciones como ésta, ¡inscríbelos ya!

 

¡BUEN VERANO Y QUE DISFRUTES DE LAS VACACIONES!

 

Let the blog begin

¡Qué bien que comenzamos el mes de marzo! Estamos muy contentas no sólo porque este mes lanzamos nueva página web, sino porque comenzamos con un proyecto que teníamos en mente desde hace mucho tiempo: el WonderBLOG.

¿Y qué es esto? Leer más