¿Sabes cuáles son las cinco necesidades básicas de los niños?

Hace unos días empecé a escuchar un podcast de una amiga mía. Tengo que confesar que empecé a escucharlo simplemente por escuchar a mi amiga, pero el tema que trata es de interés general para todas y todos. Creo yo.

En el podcast participan ella y una de sus pacientes que, después de haber pasado por un episodio de violencia en su vida, decide unir fuerzas con su psicóloga (mi amiga) para llevar un mensaje a todas las mujeres que pasan por una situación parecida y ayudarlas a encontrar respuestas para vivir mejor. Si te interesa, aquí te dejo el enlace.

Todos los que nos leen saben lo importante que es para mí criar guerreros. Criar guerreros que el día de mañana cuiden el mundo, defiendan sus ideales y luchen por sus valores. Todos los que nos leen  también estarán de acuerdo en que el mundo está patas para arriba. La violencia (ya sea de género o la que sea) está cada vez peor. La corrupción y los engaños en los que esta sociedad está envuelta son horribles. Entonces, ¿qué les espera a nuestros niños y niñas el día de mañana? No lo sé, pero está claro que todos los que somos responsables de su educación tenemos que hacer algo.

Una mañana, mientras me arreglaba, estaba escuchando uno de los capítulos del podcast. Fue en ese momento que decidí de qué quería escribir el post de este miércoles. Fabiola (vamos a ponerle nombre a mi amiga) empezó a hablar de por qué los adultos tenemos algunas carencias emocionales y cómo éstas están directamente relacionadas por acontecimientos de nuestra infancia. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que mucho de lo que somos como adultos está relacionado con cómo crecimos y cómo vivimos nuestros primeros años de vida.

Ella citó a un reconocido psicólogo estadounidense (Jeffrey Young) que ha desarrollado una teoría centrada en esquemas. Esta teoría propone que todo niño en edades tempranas debe satisfacer cinco necesidades básicas. Mientras escuchaba el podcast, iba pensando lo importante que es conocer la psicología de nuestros hijos y el impacto de nuestras palabras y acciones en ellos. Lo que iba diciendo sobre las necesidades básicas tenía muchísimo sentido y fue en ese momento que decidí compartir contigo mis reflexiones e invitarte a que leas, estudies y conozcas mejor cómo funciona la mente de tus hijos. De tus futuros guerreros.

He estado leyendo muchísimo sobre el tema. No soy psicóloga y esto ha hecho que escribir este post sea muy difícil. Para mí es muy importante darte información que te sirva, que sea real y que esté correctamente respaldada. Por eso te hablaré de las cinco necesidades básicas y te daré mi más humilde y documentado consejo para cubrirlas con tus hijos. Aquí tienes uno de los ensayos que utilicé como guía para escribir esto. Te invito a que, si te interesa, investigues más sobre el tema. A mí me pareció interesantísimo.

Las cinco necesidades básicas son:

1. La seguridad básica y afecto seguro que permita que el niño se sienta querido y protegido por sus padres, ya sea de forma física y/o emocional.

Todos coincidiremos en que las niñas y niños tienen una necesidad real de sentirse queridos y protegidos. Este cariño y afecto tiene que ser incondicional. El afecto que le damos a nuestros hijos no tiene que estar condicionado a si se porta bien, tiene buenas notas en el colegio, ayuda a recoger la casa o no se pelea con su hermanito. Los niños tienen que sentirse seguros de que los queremos tal y como son y a pesar de lo que hagan. No olvidemos que ellos están aprendiendo a relacionarse, a comunicarse y nuestro cariño y amor no tiene que ir a cambio de nada.

2. La autonomía que permita que el niño sea responsable de sus actos, tome decisiones sin que los padres se impongan a ello.

Es muy importante que los niños aprendan a tomar sus propias decisiones, que se equivoquen y se responsabilicen de sus actos. Desde lo más pequeños que puedan. Ésta para mí es una de las grandes enseñanzas que tengo por parte de mi padre. Él siempre me dice: «tus actos, tus responsabilidades». A los 10 años no lo entendía tan bien como ahora. Los niños, desde pequeños, tienen que desarrollar su autonomía. Tienen que aprender a hacer las cosas por ellos mismos. En este mundo, que va tan deprisa, es muy fácil terminar poniéndole el abrigo o los zapatos porque tenemos prisa. Si hacemos esto con cada cosa, si no dejamos que tomen decisiones y asuman responsabilidades, no estaremos enseñándoles las habilidades para salir adelante en la vida, para ser útiles.

3. Relación con los demás y expresión de sus emociones hacia los demás y también consigo mismo.

Es importantísimo que un niño se sienta libre de expresar cómo se siente. Soy muy feliz porque hoy en día cada vez hay más recursos en el aula y en casa para ayudar a los niños a expresar sus emociones. Por ejemplo, en muchas sociedades, los niños que lloran no «son fuertes» y las niñas «siempre lloran». Estos estereotipos lo único que hacen es crear adultos que no saben expresar sus emociones. Adultos que, cuando sienten algo, lo reprimen. No hace falta ser psicólogo para saber que guardarse las emociones hace mucho daño.

4. La espontaneidad y el juego, que sepa cuáles son sus derechos como niño(a) sin represiones.

Cuando escuché este principio en el podcast, sonreí mucho y me puse muy contenta. ¡Claro que sí! El juego es la necesidad básica de cualquier niña o niño. El hecho de que aprendan a través del juego, los hará muy felices. Disfrutar al aire libre y no sentirse reprimido por cuatro paredes es lo mejor que les puede pasar. Obviamente un niño va a tener la necesidad de hacer y decir tonterías. De moverse de un lado para el otro. De liarla. Porque es un niño.

5. Límites, que el niño lleve un control de sus conductas con los demás y con él mismo.

Obviamente la pueden liar, pero con sus límites. «Niños exigidos, niños felices», decía María en uno de sus posts de hace algunas semanas. Hay que determinar los límites y seguirlos siempre con respeto. Los niños nos piden límites a gritos y es muy importante ponerlos y no imponerlos.

Hasta aquí llega mi post de hoy. Me ha gustado mucho escribirlo y creo que hoy me conozco un poquito más. Espero haber tenido la habilidad de transmitirte todo lo que he aprendido. No cabe duda de que, si soy madre algún día, me imprimiré estos cinco principios y los leeré cada día. Gracias, Faby.

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