Sudáfrica se queda sin agua

– Hola, buenos días. Un café con leche por favor . – Lo siento, no servimos café. No tenemos agua. 

No cabe duda de que viajar nos da la oportunidad de conocer lo que está pasando en otros lugares del mundo. Viajar nos enseña culturas de otros países, su gastronomía, su historia, su manera de vivir. Nos permite darnos cuenta de que, algunas veces, las cosas no son como siempre las hemos conocido. Nos abre la mente.

Y ahora os preguntaréis… ¿y esto, qué tiene que ver con la frase con la que comencé el post? Pues bien, no todo lo que aprendemos y conocemos en los viajes es positivo. Mi hermano y su mujer recientemente estuvieron en Sudáfrica y lo que me contaron que está sucediendo es bastante alarmante. Ciudad del Cabo se está quedando sin agua.

Y es real. La segunda ciudad más habitada de Sudáfrica con alrededor de cuatro millones de habitantes tiene un Day Zero, día en el que dejará de haber agua potable. Hace unos meses estaba previsto que fuese el 21 de abril y ahora, debido a las medidas extremas que están llevando a cabo, han logrado aplazarlo al 11 de julio. ¿Y cuáles son estas medidas? Vivir con 50 litros de agua al día.

Voy a imaginarme lo que es vivir así. Tomemos en cuenta que utilizo 15 litros de agua por minuto en una ducha, otros 15 cada vez que tiro de la cadena y 10 litros por cada minuto que está el grifo abierto.  Si no me fallan las matemáticas, con una ducha de dos minutos y una ida al baño ya llevo 30 litros. Me quedan 20 para cubrir necesidades básicas como beber, cocinar, lavarme las manos y los dientes. No nos olvidemos de que, aparte de estas necesidades, está regar mis plantitas, lavar los platos, la ropa, limpiar mi casa…no lo veo nada fácil.

¿Y por qué se está quedando sin agua Ciudad del Cabo? Yo lo resumiría en terribles sequías y falta de conciencia. Antes de llegar a este punto, las autoridades y diferentes organismos impulsaron medidas dirigidas a ahorrar el consumo de agua entre los ciudadanos sin obtener resultados satisfactorios. El 1 de enero se limitó a la población a 87 litros de agua por día y se prohibió lavar coches y regar jardines. A pesar de todo esto, el 60% de los habitantes de esta ciudad seguía utilizando más de estos 87 litros.

Ha sido tan difícil crear una conciencia real y voluntaria entre los habitantes de esta ciudad que el gobierno ha tenido que establecer medidas obligatorias para que el ciudadano consuma lo que le corresponde. Cada mañana, la mayor parte de los habitantes de esta ciudad han de hacer cola para recibir sus 50 litros de agua. Y, una vez que llegue el Day Zero, serán 25. El agua restante será destinada única y exclusivamente a hospitales.

Hoy en día, las calles de Ciudad del Cabo, están llenas de carteles con las conocidas 3 R (Reducir, reutlizar y reciclar). Sólo que la última “R” es diferente: Reubicarse. Con esta situación los habitantes tendrán que comenzar a plantearse cambiar de ciudad. ¿Es fuerte, eh?

Entonces, le pregunté a mi hermano cómo vivieron ellos la situación como turistas. Desde que vas en el avión te das cuenta de lo seco que está todo. Cuando llegas al aeropuerto de Johannesburgo los grifos para lavarse las manos están cerrados e, igual que en restaurantes y comercios, se utiliza desinfectante de manos. Todos los hoteles tienen información y medidas para ahorrar agua. Los dueños de las casas que alquilaron no restringen su uso pero sí piden conciencia absoluta. Por todos lados hay carteles que te recuerdan continuamente la situación precaria que está viviendo la ciudad.

En ningún momento vivieron una situación extrema, sus problemas eran de primer mundo, por así decirlo. La mayor parte de las piscinas no tienen agua, a menos que sea agua de mar, los coches de alquiler están sucios y en las cafeterías no les sirven café. Bueno, en verdad esto pasó sólo una vez en todo su viaje, pero fue algo que me impactó mucho.

Fuera de todo esto, tuvieron un viaje maravilloso en el que, aparte de tener experiencias increíbles, regresaron a su país con una conciencia muy fuerte sobre el tema. También, gracias a sus relatos, he estado obsesionada con el uso del agua a mi alrededor y me ha motivado a escribir sobre este tema. ¿Para qué? Para sensibilizar aún más a nuestras familias. Para que no olvidéis que, son esas pequeñas acciones en casa, en el trabajo, en la escuela, en el gimnasio, en restaurantes, etc., las que harán una gran diferencia. Respetar a la naturaleza siempre ha sido un valor imprescindible en la educación de los niños. Vamos a enseñarles cada día a valorar y cuidar lo que tienen a su alrededor.

Ya alguna vez escribí acerca de la importancia que tiene cuidar el agua y concienciar a nuestros más pequeñitos acerca de este tema pero, honestamente, nunca había tenido esta sensación de miedo mezclada con tristeza por lo que está pasando con el agua. Desde que me contaron lo que está pasando, me he dedicado a observar acciones de la gente a mi alrededor (yo incluida) y realmente no veo para nada ni la más mínima conciencia al respecto. No la que debería de haber para que, en un futuro, nuestros nietos no tengan que hacer cola para tener 25 litros de agua al día. No me imagino visitar Galicia en unos años (que también se está quedando sin agua), pedir un café y que me digan que no porque no hay agua.

Que una ciudad entera se quede sin agua me hizo darme cuenta de que hay un problema real y, si no hacemos nada al respecto, muy inevitable. Está claro que los habitantes del futuro son quienes asumirán las consecuencias de nuestras decisiones tomadas el día de hoy. Así que tomemos las correctas.

 

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