Entradas

¿Cuándo fue la última vez que no hiciste nada?

Se ha vuelto a estropear mi móvil. El miércoles pasado entré con él al baño porque justo estaba contestando un mensaje y no salió de ahí con vida. Me da risa y no. ¿En serio era tan importante contestar ese mensaje? ¿No podía esperar un momento? Pues al parecer, no. Estaba tan liada con mil cosas que no había visto el móvil en dos horas (wow, dos horas) y en mi ajetreada cabecita pensé que la mejor idea era optimizar el tiempo y contestar el mensaje que había visto de camino al baño. Me siento un poco molesta por la situación. En el último año he tenido que cambiar de pantalla cuatro veces. No soy tan descuidada, simplemente ha sido un conjunto de malas suertes.

Llevo una semana sin móvil y he de decir que siempre me pasa lo mismo: después de unos días, no quiero recuperarlo. Aparte de que he encontrado alternativas a comunicarme con mi familia y amigos, que es lo más importante, me he aburrido bastante. Y me ha encantado. Me hizo pensar cuándo había sido la última vez que me había aburrido de verdad. No lo pude ni recordar. Y entonces, en medio de mi aburrimiento, supe de qué iría el post de esta semana.

Aburrirse, hoy en día, es una habilidad, un talento y un lujo. Sí. Hoy en día, no podemos estar sin hacer nada. No nos damos la oportunidad de aburrirnos. Y no me digas que no tienes tiempo de aburrirte cuando no pasa ni un solo día en que no te mires las historias y publicaciones de la red social que más utilices, o veas uno o dos capítulos de tu serie favorita en alguna plataforma de series y pelis, o te leas medio libro en una sentada, o te mires todos los telediarios y noticias deportivas, o estés jugando al Tetris, o lo que sea que utilices para “despejar la mente”. Este post no va (sólo) de cómo las nuevas tecnologías hacen más difícil para nosotros aburrirnos, va de que hemos adoptado, socialmente, un formato de comportamiento en el que siempre tenemos que estar haciendo algo. Y esto cansa, muchísimo. Y no sólo cansa sino que también enferma, saca canas, propicia caídas de cabello, dolores de espalda y mil manifestaciones más de nuestro cuerpo que intenta decir BASTA.

No tenemos tiempo de pararnos a pensar y sentir cómo estamos, de escuchar nuestro cuerpo. Es muy difícil darnos un momentito y disfrutar. Si logramos escapar de la rutina e irnos a cenar, es probable que a la cena asistan: tu pareja, tus equis número de seguidores, el chat de tu familia y el chat de los amigos que vas a ver después de la cena. Todos ya tienen la foto de lo que has cenado y de la exquisita botella de vino que te has pedido. He ido a cenar este fin de semana y claro, al no tener móvil, me di cuenta de estas cosas. Y sí que es maravilloso compartir momentos, ¡claro que sí! Yo soy la primera que lo hace y me gusta mucho que mi familia vea lo que hago. Lo único que intento decir es que creo que hay momentos más apropiados para compartir fotografías que a media cena y que no pasa nada por aburrirse en un restaurante mientras esperas a que te traigan la comida.

Y el problema no sólo es con el móvil, también con nuestras rutinas en casa. Creo que es muy importante desarrollar la habilidad de aburrirse en casa, estoy segura que puedes hacerlo. No llegues y enseguida te pongas a hacer cosas. No todo es de vida o muerte y no todo se tiene que hacer al momento. No pasa nada si comienzas a hacer la cena diez o quince minutos después de lo que lo tenías planeado. Yo sé que se lee mucho más fácil de lo que realmente es pero, te invito a que hagas un trabajo muy personal, realista y honesto, y hagas el experimento de encontrar minutos al día para aburrirte. Yo lo hice este fin de semana y fue una gozada. Fueron momentos muy cortos pero me dieron la oportunidad de pensar en muchas cosas. Y esto no fue sólo porque no tuviese móvil, sino porque me di cuenta que nunca estoy sin hacer nada y que posiblemente esta era la razón por la cual me encontraba tan cansada últimamente. Todos tenemos la típica abuela que vivió hasta los 96 años y que hacía mil cosas al día. Estoy segura de que sí, pero también estoy segura de que a ella no le estresaba estar sin hacer nada. Estoy segura de que tenía sus momentos en los que sacaba la silla a la calle y veía a la gente pasar, hablaba con sus amigas y no estaba todo el tiempo con la cabeza metida en una revista o un crucigrama.

Alguna vez leí que el arte de no hacer nada es disfrutar “dejar pasar el tiempo” y que es algo que no se logra en una sola tarde. Necesitamos invertir tiempo en un plan de acción para aburrirnos y llevarlo adelante. No sé en dónde leí también que una madre, cada tarde, durante un ratito, salía con sus dos hijos al portal de casa y se sentaba en un banco a mirar a la gente pasar. Aburrirte con tus hijos es esencial. Ellos tienen que aprender que estar tranquilos y sin hacer nada es algo bueno. En miles de sitios encontrarás información de cómo el aburrimiento ayuda al desarrollo de la creatividad y  lo esencial que es encontrar el equilibrio en sus actividades. Tan importantes son las rutinas como descansar de ellas. Y qué mejor que empezar con uno mismo. Si ellos ven tu ejemplo, te seguirán, de eso estoy segura.

Pierde la prisa este verano

Se acaba el curso escolar, qué rápido ha pasado el tiempo, ¿no te parece? La próxima semana me despido de mis niñas y niños y espero con mucha alegría verlos el próximo curso escolar más mayores, más altos y, claro está, más morenos. Estamos a punto de comenzar el Summer Camp y, si nos conoces, ya sabes que dejamos toda nuestra energía y corazón ahí metidos. Por eso también me despido temporalmente del WonderBlog hasta septiembre. Eso sí, no sin antes dejarte unas cuantas recomendaciones para este verano.

Es increíble como pasa el tiempo. De verdad, vuela. Todo va muy rápido y es muy importante no olvidarse de disfrutar el momento. Cualquier momento. Por eso este verano te propongo una lista de cosas que hacer para perder la prisa y disfrutar de tus hijos. Si tienes la grandísima suerte de tener varios días de vacaciones, aprovéchalos para reconectar. Primero contigo mismo y, después, con tus hijos. Aprovecha estos días para hacer cosas con tus hijos que el día a día a veces no te deja.

Una de las cosas que más me gusta de tener vacaciones es no tener que levantarme con una alarma. Eso sí, siempre abro el ojo antes de lo que lo abría cuando tenía que trabajar pero, si quiero, no me levanto de la cama. Ya sé que esto es imposible cuando tienes hijos. Ellos no respetan alarmas ni días de vacaciones, ellos se despiertan y ya quieren juerga. Pues no. Es muy importante que los niños sepan descansar y aburrirse. Es importantísimo que los niños y niñas sepan estar solos, jugar solos, leer, estar tranquilos, descansar y meditar (a su nivel). Aburrirse nos lleva a todos a descubrir, a ser creativos y a explotar nuestra imaginación.¿Y cómo hacerlo? Pues los niños todo lo aprenden con el ejemplo. Si llegan a tu cama, acuéstalos contigo y quédate en silencio mirando el techo. Diles que ahora te levantarás con ellos y podrán hacer el desayuno todos juntos pero que es importante estar unos minutos calladitos. Háblales de que nuestro cuerpo y mente han estado acostados mucho tiempo y necesitan tiempo para despertar. Cuéntales que todo lo que han soñado se va a una caja de los sueños cuando despiertan. Pídeles que piensen y  recuerden sus sueños antes de guardarlos en su caja. Es muy importante que tengas paciencia y realmente te aburras con ellos. Esto no lo podrás hacer de la noche a la mañana pero, si cada día que puedas lo intentas y estiras un minuto más de aburrimiento, estoy segura de que lo lograrás. Después de estar callados un rato, haz un poco de ejercicio con ellos. Hay que despertar el cuerpo poco a poco así que estira un poquito las piernas, los brazos, enséñales a respirar hondo y profundo para oxigenar el cerebro, mueve tu cuerpo, haz caras raras para despertar todos los músculos y reírte un rato. Créeme, les encantará.  Explícales todo, por muy pequeños que sean, si te escuchan cada día, crecerán y cada vez te irán entendiendo más y mejor.

Antes de irte de la habitación decide con ellos qué van a desayunar y quién hará qué durante el desayuno.  Tus hijos aprenderán lo importante que es alimentarse bien y a elegir cuidadosamente los ingredientes para esta primera comida del día.

Cocinar es una actividad excelente para que los pequeños entiendan que todo en esta vida tiene un proceso y que es muy importante seguirlo. Cortar y pelar va súper bien para desarrollar habilidades motrices. Contar ingredientes para repasar matemáticas y cálculo. Tómate tu tiempo para cocinar y para desayunar. Deja que te ayuden todo lo que puedan, tanto a cocinar como a recoger.  A ellos les encanta ser partícipes de las tareas de la casa. Y después de desayunar, deja que se aburran otro ratito para reposar la comida y hacer la digestión. Uf, ¡qué difícil! Para mí, de pequeña, ésta era la peor parte. Esperar. Hoy le agradezco a mi padre el no haber roto esta regla casi nunca, y digo casi nunca porque recuerdo perfectamente el día que, con una sonrisa de travesura, me dejó ir a jugar justo después de comer. Un día sólo. Me sentí lo más de lo más.

Hay mil cosas que puedes hacer con tus hijos este verano y yo te propongo aburrirte. Espero que entiendas a que me refiero y no lo veas como una ironía si no como algo muy importante para ellos. Veo que los niños hoy en día no saben estar solos y no puedo evitar preocuparme por su futuro (y el mío). Aparte, he seleccionado unas cuantas actividades que me gustan mucho y que creo que pueden ir muy bien.

Haz teatro. Preparar obras de teatro puede llegar a ser súper divertido tanto para ti como para ellos. Aquí podrás encontrar guiones de teatro para niñas y niños que están clasificados por edad y te resalta los valores y aprendizajes de cada obra. Recicla botellas de plástico, cajas y tubos de cartón, ropa que esté rota para crear la escenografía. Dedica una hora (o más) para ensayar cada día. Mi recomendación es que sea la misma hora cada día. De esta manera irás estableciendo rutinas divertidas que fomenten la disciplina.

Y hablando de ropa rota, vacía armarios con ellos. Dedica un día a hacer limpieza de ropa y juguetes para después ir todos juntos a donarlos. Una mamá me contó una vez que hacía que sus hijos escogieran sus juguetes favoritos y después les hacía escoger uno para regalarlo. Me encanta la iniciativa. No te olvides que tienes que poner el ejemplo así que hazlo tú también con tu ropa y tus zapatos.

Fomenta la música. Escucha música todo el día. Enséñales música clásica. Aquí una lista de que me encanta escuchar cuando estoy trabajando. Siempre le agradeceré a mi madre su pasión por la música clásica. Hoy yo también soy fan incondicional de Vivaldi. También, enséñales los grupos que tú escuchabas de joven. Cuéntales historias que recuerdes a través de canciones. Baila con ellos. Recuerda que la música nos hace más felices. Construye un instrumento musical con ellos. En esta página encontrarás buenas ideas.

Mira a las estrellas y encuéntrale forma a las nubes. Pasa el mayor tiempo posible al aire libre. Si es hora de aburrirse, qué mejor plan que acostarse en el césped, tierra, pareo, etc., y encontrarle forma a las nubes o descubrir constelaciones.

Mi última recomendación y la que más me gusta es: juega al Tangram. ¿Tan…qué? Sí, Tangram. Es un juego chino que significa “juego de los siete elementos” o “tabla de la sabiduría”. Es un puzzle de siete piezas (triángulos de diferentes tamaños, un cuadrado y un trapecio) El juego consiste en construir diferentes formas utilizando todas las piezas. En serio es una pasada. Lo he jugado con los niños (a partir de los 3 años pueden jugar) y es excelente para desarrollar la orientación y la estructuración espacial, coordinación, atención, razonamiento, lógica, etc. Recicla una caja de cartón y crea tu propio Tangram. Aquí encontrarás paso a paso cómo hacerlo. Una vez hecho, ¡ponte a crear figuras! Si buscas un poco en Internet encontrarás mil ideas para jugarlo.

Bueno familias, me despido. Muchísimas gracias, ha sido un placer formar parte de este proyecto un año más. Disfruto muchísimo compartiendo mis inquietudes, ideas y proyectos con vosotros. ¡Nos vemos en septiembre! Ya se despedirá María de vosotros con su artículo de la semana que viene, que será el último de este curso.