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Pierde la prisa este verano

Se acaba el curso escolar, qué rápido ha pasado el tiempo, ¿no te parece? La próxima semana me despido de mis niñas y niños y espero con mucha alegría verlos el próximo curso escolar más mayores, más altos y, claro está, más morenos. Estamos a punto de comenzar el Summer Camp y, si nos conoces, ya sabes que dejamos toda nuestra energía y corazón ahí metidos. Por eso también me despido temporalmente del WonderBlog hasta septiembre. Eso sí, no sin antes dejarte unas cuantas recomendaciones para este verano.

Es increíble como pasa el tiempo. De verdad, vuela. Todo va muy rápido y es muy importante no olvidarse de disfrutar el momento. Cualquier momento. Por eso este verano te propongo una lista de cosas que hacer para perder la prisa y disfrutar de tus hijos. Si tienes la grandísima suerte de tener varios días de vacaciones, aprovéchalos para reconectar. Primero contigo mismo y, después, con tus hijos. Aprovecha estos días para hacer cosas con tus hijos que el día a día a veces no te deja.

Una de las cosas que más me gusta de tener vacaciones es no tener que levantarme con una alarma. Eso sí, siempre abro el ojo antes de lo que lo abría cuando tenía que trabajar pero, si quiero, no me levanto de la cama. Ya sé que esto es imposible cuando tienes hijos. Ellos no respetan alarmas ni días de vacaciones, ellos se despiertan y ya quieren juerga. Pues no. Es muy importante que los niños sepan descansar y aburrirse. Es importantísimo que los niños y niñas sepan estar solos, jugar solos, leer, estar tranquilos, descansar y meditar (a su nivel). Aburrirse nos lleva a todos a descubrir, a ser creativos y a explotar nuestra imaginación.¿Y cómo hacerlo? Pues los niños todo lo aprenden con el ejemplo. Si llegan a tu cama, acuéstalos contigo y quédate en silencio mirando el techo. Diles que ahora te levantarás con ellos y podrán hacer el desayuno todos juntos pero que es importante estar unos minutos calladitos. Háblales de que nuestro cuerpo y mente han estado acostados mucho tiempo y necesitan tiempo para despertar. Cuéntales que todo lo que han soñado se va a una caja de los sueños cuando despiertan. Pídeles que piensen y  recuerden sus sueños antes de guardarlos en su caja. Es muy importante que tengas paciencia y realmente te aburras con ellos. Esto no lo podrás hacer de la noche a la mañana pero, si cada día que puedas lo intentas y estiras un minuto más de aburrimiento, estoy segura de que lo lograrás. Después de estar callados un rato, haz un poco de ejercicio con ellos. Hay que despertar el cuerpo poco a poco así que estira un poquito las piernas, los brazos, enséñales a respirar hondo y profundo para oxigenar el cerebro, mueve tu cuerpo, haz caras raras para despertar todos los músculos y reírte un rato. Créeme, les encantará.  Explícales todo, por muy pequeños que sean, si te escuchan cada día, crecerán y cada vez te irán entendiendo más y mejor.

Antes de irte de la habitación decide con ellos qué van a desayunar y quién hará qué durante el desayuno.  Tus hijos aprenderán lo importante que es alimentarse bien y a elegir cuidadosamente los ingredientes para esta primera comida del día.

Cocinar es una actividad excelente para que los pequeños entiendan que todo en esta vida tiene un proceso y que es muy importante seguirlo. Cortar y pelar va súper bien para desarrollar habilidades motrices. Contar ingredientes para repasar matemáticas y cálculo. Tómate tu tiempo para cocinar y para desayunar. Deja que te ayuden todo lo que puedan, tanto a cocinar como a recoger.  A ellos les encanta ser partícipes de las tareas de la casa. Y después de desayunar, deja que se aburran otro ratito para reposar la comida y hacer la digestión. Uf, ¡qué difícil! Para mí, de pequeña, ésta era la peor parte. Esperar. Hoy le agradezco a mi padre el no haber roto esta regla casi nunca, y digo casi nunca porque recuerdo perfectamente el día que, con una sonrisa de travesura, me dejó ir a jugar justo después de comer. Un día sólo. Me sentí lo más de lo más.

Hay mil cosas que puedes hacer con tus hijos este verano y yo te propongo aburrirte. Espero que entiendas a que me refiero y no lo veas como una ironía si no como algo muy importante para ellos. Veo que los niños hoy en día no saben estar solos y no puedo evitar preocuparme por su futuro (y el mío). Aparte, he seleccionado unas cuantas actividades que me gustan mucho y que creo que pueden ir muy bien.

Haz teatro. Preparar obras de teatro puede llegar a ser súper divertido tanto para ti como para ellos. Aquí podrás encontrar guiones de teatro para niñas y niños que están clasificados por edad y te resalta los valores y aprendizajes de cada obra. Recicla botellas de plástico, cajas y tubos de cartón, ropa que esté rota para crear la escenografía. Dedica una hora (o más) para ensayar cada día. Mi recomendación es que sea la misma hora cada día. De esta manera irás estableciendo rutinas divertidas que fomenten la disciplina.

Y hablando de ropa rota, vacía armarios con ellos. Dedica un día a hacer limpieza de ropa y juguetes para después ir todos juntos a donarlos. Una mamá me contó una vez que hacía que sus hijos escogieran sus juguetes favoritos y después les hacía escoger uno para regalarlo. Me encanta la iniciativa. No te olvides que tienes que poner el ejemplo así que hazlo tú también con tu ropa y tus zapatos.

Fomenta la música. Escucha música todo el día. Enséñales música clásica. Aquí una lista de que me encanta escuchar cuando estoy trabajando. Siempre le agradeceré a mi madre su pasión por la música clásica. Hoy yo también soy fan incondicional de Vivaldi. También, enséñales los grupos que tú escuchabas de joven. Cuéntales historias que recuerdes a través de canciones. Baila con ellos. Recuerda que la música nos hace más felices. Construye un instrumento musical con ellos. En esta página encontrarás buenas ideas.

Mira a las estrellas y encuéntrale forma a las nubes. Pasa el mayor tiempo posible al aire libre. Si es hora de aburrirse, qué mejor plan que acostarse en el césped, tierra, pareo, etc., y encontrarle forma a las nubes o descubrir constelaciones.

Mi última recomendación y la que más me gusta es: juega al Tangram. ¿Tan…qué? Sí, Tangram. Es un juego chino que significa “juego de los siete elementos” o “tabla de la sabiduría”. Es un puzzle de siete piezas (triángulos de diferentes tamaños, un cuadrado y un trapecio) El juego consiste en construir diferentes formas utilizando todas las piezas. En serio es una pasada. Lo he jugado con los niños (a partir de los 3 años pueden jugar) y es excelente para desarrollar la orientación y la estructuración espacial, coordinación, atención, razonamiento, lógica, etc. Recicla una caja de cartón y crea tu propio Tangram. Aquí encontrarás paso a paso cómo hacerlo. Una vez hecho, ¡ponte a crear figuras! Si buscas un poco en Internet encontrarás mil ideas para jugarlo.

Bueno familias, me despido. Muchísimas gracias, ha sido un placer formar parte de este proyecto un año más. Disfruto muchísimo compartiendo mis inquietudes, ideas y proyectos con vosotros. ¡Nos vemos en septiembre! Ya se despedirá María de vosotros con su artículo de la semana que viene, que será el último de este curso.

 

Once upon a time… (segunda parte)

¿Os acordáis que hace unos meses escribí un post sobre la importancia de explicar cuentos en inglés a nuestros hijos? Se titulaba Once upon a time… Pues hoy os escribo la segunda parte de este post y os explico mi experiencia con Bruno.

Cuando escribí el artículo, hace unos cuatro meses, empecé la dinámica de Once upon a time con él, fue mi “conejillo de indias”. Para empezar, elegí un cuento que teníamos en su estantería y que casi no le había explicado antes, para que, a partir de ese momento, lo relacionara siempre con el inglés. El cuento elegido fue Teo va al colegio. El primer día que hicimos la dinámica, le expliqué que le contaría el cuento en inglés y que empezaríamos siempre gritando Story timeeee! Pues se le quedó grabado. El primer día, me escuchó un par de minutos (si llegó), mirándome raro, con cara de pensar: qué le ha dado ahora a ésta para explicarme el cuento en inglés, que no entiendo nada. Cuando ya vi que perdía la atención y que ya no le interesaba lo que le estaba contando, paré y jugamos a otra cosa. Al cabo de un par de días, ya sin explicarle nada previamente, me senté en el sofá con el cuento y grité Story timeeee! y vino corriendo enseguida. Se sentó a mi lado y empezó a escucharme. Aguantó más rato escuchándome con atención y empezó a señalar cuando yo le preguntaba dónde estaban ciertas cosas. por ejemplo: Where is the car? (y me señalaba el coche) o Where is Teo? (y me señalaba a Teo). Cada vez que me señalaba algo correctamente, yo le decía: very good, Bruno! y le chocaba la mano. ¡Se ponía más contento!

Al cabo de un par o tres de días más, volví a hacer lo mismo, grité Story timeee! Y vino corriendo. Seguí con la misma dinámica de irle explicando el cuento en inglés y preguntándole dónde estaban ciertas cosas y, si alguna vez me olvidaba, él mismo se decía very good, Bruno! Yo me partía de risa.

Y sí sí, en unos pocos meses, el Story time se ha convertido en una actividad que le encanta que hagamos juntos. Además, el cuento de Teo va al colegio ya lo relaciona con el inglés y siempre tengo que contárselo en este idioma. El otro día hice la prueba y se lo empecé a contar en castellano y me dijo: no mami, que este es en inglés! Story timeeee!

Ahora ya se sabe muchas palabras nuevas en inglés de los objetos que van apareciendo en cada página, responde a preguntas simples como Is Teo happy here or sad? Y, muchas veces, sin que yo le pregunte nada, ya dice frases en inglés que yo le digo cuando llegamos a la página correspondiente. Además, ha empezado a aplicar frases en inglés que ha aprendido a través del cuento a su vida cotidiana. ¿Sabéis lo que hizo el otro día? En una de las páginas, aparece un policía que hace parar a un autobús en la calle. Cuando estamos en esa página, yo le digo: and the policeman said: Stop, stop, don’t pass, don’t pass! Pues el otro día íbamos por la calle, se paró en un semáforo, y le dijo a una moto: Stop, stop, don’t pass, don’t pass! Me quedé alucinando. En ese momento me di cuenta de cuánto estaba funcionando la dinámica de Story time. Había leído muchas veces que los niños aprenden mucho de los cuentos y que luego lo aplican a su vida diaria, pero realmente al probarlo con mi hijo me di cuenta de lo cierto que es.

Parece mentira como una historia que los primeros días no entendía en absoluto (porque, además, nunca le había explicado el cuento en castellano), poco a poco la fue comprendiendo, hasta entenderlo prácticamente todo. Cada vez que se lo explico añado palabras nuevas, frases un poco más difíciles, preguntas en las que tenga que pensar… Los primeros días en los que introduzco algo nuevo me mira raro, pero después, me acaba entendiendo y respondiendo. ¡Es genial ver cuánto inglés va aprendiendo!

La semana pasada, su profe de inglés del cole, Miss Anna, me preguntó si le hablábamos en inglés en casa, porque tenía mucho vocabulario (para los dos años y pico que tiene, evidentemente). Le contesté que no, que yo le explicaba un cuento en inglés (siempre el mismo) y que algún día jugamos algún ratito en inglés cuando hacemos un puzzle, cuando jugamos con los camiones, etc. Pero vamos, que la única persona que le habla siempre en inglés desde que nació es Nathalie. Ya que hablo de ella, aprovecho para decir que es la que le dio la oportunidad de entrar en contacto con este idioma desde que nació. Gracias a ella, estaba familiarizado con la fonética inglesa, las estructuras más sencillas, etc. Porque hay muchas palabras y expresiones, como I’m gonna eat your belly! (¡voy a comerme tu tripita!) o Tickles ticklesss! (¡Cosquillitasssss!) que le dice casi cada semana y que las identifica totalmente con ella.

Otro ejemplo de estos que te hacen alucinar y ser consciente de cuánto aprenden los niños y de cómo relacionan las cosas es lo que nos pasó el otro día. Estábamos cantando la mítica canción de Head, shoulders, knees and toes y, al terminar, empezamos a señalarnos diferentes partes del cuerpo y a decirlas en inglés. Dijimos: head, hands, eyes, ears… y, de repente, dice: belly, como Nathalie! (señalándose la barriguita). ¡Me lo quería comer!

Nada más, os pido perdón si este post ha sido demasiado de “mamá enamorada que se le cae la baba con su hijo”. Es cierto que estoy en este estado, estoy totalmente enamorada de él, pero simplemente os quería demostrar que las pequeñas acciones que hagamos con nuestros hijos (o sobrinos, o nietos, o alumnos) para introducirles idiomas extranjeros funcionan muy pero que muy bien. A corto, medio o largo plazo, pero acaban funcionando.

Esta semana vamos a introducir un nuevo cuento al Story time! ¡porque el de Teo va al colegio ya se lo sabe de memoria, y en inglés!

We are family!

Hoy dedico este post a la familia. Sobre todo a las cabezas de familia que comparten tiempo e historias con sus hijos, que se preocupan por ayudarles a crecer de la mejor manera posible siempre recordando sus valores familiares.

Estuve pensando qué lesson plan compartir hoy con vosotros y me di cuenta de que el próximo martes 15 de mayo es el Día Internacional de la Familia. Se me ocurrió que una actividad tipo un árbol genealógico era una buena idea. Debo advertiros que estoy un poco sensible con el tema. Quizá sea porque me puse a investigar lo importante que es para todos conocer y conectar con nuestra familia y con nuestros antepasados. A veces, ser residente en un país diferente al que naciste y que tu familia esté lejos, es muy difícil. Con lo que me gustaría coger un avión e ir a verles.

Mientras investigaba sobre el tema recordé la película de Coco, ¿la habéis visto? Si no la habéis visto os la recomiendo mucho. No sólo porque conoceréis más sobre la cultura mexicana, algo que personalmente me hace mucha ilusión, sino también porque la temática me parece increíble. Es una película que te hace consciente de lo importante que es recordar a los familiares que ya no se encuentran con nosotros. Te hace darte cuenta de que, aunque ya no estén, no sólo serán parte de tu genética, si no de tu vida y tus decisiones. Un poco místico pero, a mi manera de pensar muy personal, real.

Hacer un family tree con tus hijos puede llegar a ser tan enriquecedor como tú quieras. Aparte de poner los nombres, edad y ubicación en la familia puedes agregar detalles: dónde viven, cuál es su comida favorita, canciones, anécdotas, costumbres, etc. Y no sólo eso, una vez montado, puedes dedicar un día al mes a tu family tree para hacer algo diferente: cocinar un plato típico de alguno de tus familiares o aprenderte una canción. Yo, si tuviese hijos, en noviembre haría un altar de muertos. Me parece una de las tradiciones más bonitas de México.

Hace tiempo leí un estudio que demuestra que conocer la historia de nuestra familia nos ayuda entender mejor por qué somos cómo somos y nos ayuda a ser más felices. Es importante reconocer que hoy en día hay cada vez más tipos de familia. ¿Qué quiero decir con esto? Que en la época de nuestros abuelos teníamos: abuelos, mamá, papá y hermanos. Hoy tenemos mamá, papá, hermanos, medios hermanos, medias hermanas, pareja de mamá, etc. Me parece muy importante que nuestros hijos conozcan y, muy importante, acepten a su familia sin tabúes ni secretos. Creo que es la manera más fácil en la que se aceptarán a ellos mismos.

¿Y cómo empezar con nuestro family tree? ¿Os acordáis de cuando vuestros padres o abuelos contaban historias y vosotros escuchabais atentos a cada detalle? Pues es el momento de buscar en el archivo de las fotos y aprovechar las nuevas tecnologías para pedirles a nuestros hermanos, tíos y demás familia que estén fuera una foto suya o de su familia. Imprimirlas y… ¡comenzar a contar historias!

Estuve buscando imágenes para daros alguna idea de árboles chulos y encontré ésta que me gustó mucho.

Crédito: Imagui

Los colores y los detalles me encantan y creo que podría quedar muy bien en alguna pared de casa. Podéis comprar un lienzo chulo o una cartulina y después enmarcarla. Es muy importante que las fotos tengan el mismo tamaño. Los colores y tipo de pinturas os lo dejo a vuestra elección. Eso sí, os recomiendo que primero lo hagáis en una hoja de papel y después, antes de pintarlo, lo tracéis con lápiz.

Si tenéis hijos muy pequeñitos es muy probable que no se enteren de mucho. Mi recomendación es que hagáis el family tree igualmente, os lo curréis para que pueda estar en un sitio visible en casa y habléis de él continuamente. Nuestros pequeñitos irán creciendo, se irán enterando de más cosas y, seguramente, se les despertará la curiosidad por saber más. A ellos les ayudará a conocer a nuestra familia y, a nosotros, a no olvidarla.

¡Todos a cantar!

La música es una forma de expresión que atrae a todo el mundo. Todos cantamos, absolutamente todos, aunque sea solamente cuando estamos solos debajo de la ducha. Por eso creo que la música es una herramienta excelente. Sirve para muchas cosas: para relajarnos, para activarnos, para concentrarnos, para divertirnos… y también puede servir para aprender un idioma.

El primer contacto para aprender un idioma nuevo es el auditivo. ¡Pues qué mejor manera que aprender cantando! Escuchando una canción puedes mejorar mucho tu pronunciación, aprender nuevas palabras en inglés o en cualquier otro idioma. Por supuesto, como digo siempre, la incorporación del nuevo idioma será mucho más fácil si somos niños. Por eso te animo a incorporar las canciones como parte importante del aprendizaje del inglés de tus hijos. Además, si cantáis juntos pasarás un rato divertido y entretenido con tus peques.

Seguro que te habrá pasado alguna vez que una canción se te mete en la cabeza y no hay manera de dejar de cantarla. Pues imagina lo que supondrá que una canción en inglés se le meta en la cabeza de tu hijo y la esté cantando y cantando sin parar. ¡Y verás lo contento que se pone cuando la entienda toda!

Aprovechando que, como yo, muchos empezaréis las vacaciones en breve (quizás algunos ya estaréis disfrutando de ellas), he pensado que seguramente tendréis ocasión de pasar más tiempo con vuestros hijos. Podéis dedicar una parte de ese “tiempo libre” a cantar y bailar con ellos. ¡Les encanta! También podéis grabar un CD para ponerlo en el coche mientras viajáis. Así evitaréis bastante el “¿Cuánto faltaaaa?”.

He hecho una recopilación de las diez canciones para niños que más me gustan y que creo que son útiles y sencillas para que tus peques empiecen a cantar en inglés. Te dejo el vídeo de youtube de cada una de ellas por si lo quieres ver con tus hijos. Si quieres grabarte un CD para llevártelo de vacaciones, te recomiendo www.listentoyoutube.com, una web en la que sólo copiando el enlace de youtube de la canción que quieras, te la convierte en un archivo de audio y así la puedes grabar fácilmente.

Aquí las tienes:

 

Habrás visto que las letras, en general, son muy sencillas y repetitivas, para que a los niños “se les enganche” la canción y la vayan cantando cada vez más. Lo que me parece más guay de la música y las canciones es que las podemos llevar con nosotros donde sea. Están disponibles en cualquier momento y en cualquier lugar: en la calle mientras paseamos, en el coche mientras viajamos, en casa… Es un juego que puede llegar a ser incluso una dinámica familiar. De hecho, en mi casa, lo era. Recuerdo que sólo subirnos al coche, mi hermana, mi madre y yo ya nos poníamos a cantar (mi padre escuchaba pacientemente mientras conducía). ¡Nos encantaba subir al coche e ir eligiendo, cada una cuando era su turno, la canción que queríamos cantar!.

¿Te animas a cantar con tus hijos? Ya verás, les enCANTARá y su pronunciación en inglés mejorará muchísimo.

¿Responsabilidades para nuestros hijos? Sin prisa, pero sin pausa

Desde que nace, un bebé depende completamente de sus padres al cien por cien. Es de los pocos mamíferos que, sin su mamá y su papá, no podría sobrevivir. Tras haber sido mamá he ido viendo que, poco a poco, van aprendiendo a valerse por sí mismos y a ser autónomos. Los padres les ayudamos en ese proceso al enseñarles a hablar, a andar, a comer, pero además de ayudarles a desarrollarse, me he dado cuenta de que tenemos que ir dejando que asuman pequeñas responsabilidades. Es decir, dejar poco a poco de ser imprescindibles y animar a nuestros hijos a que tomen sus propias decisiones.

Evidentemente, no es de un día para otro y no podemos pretender que con dos años se hagan la cama o que con cuatro años saquen a pasear al perro, pero se trata de empezar por pequeñas cosas. Aquí tenéis una pequeña tabla publicada por guiainfantil.com que me ha gustado.

 

 

El otro día fui a casa de una amiga y aluciné cuando su hijo, de dos años y medio, puso el plato y los cubiertos en el lavavajillas al acabar de cenar. Me quedé impresionada y le pregunté: ¿cómo lo has hecho? Me respondió: se lo enseñé y… paciencia. Creo que ahí está la clave. Muchas veces, los padres preferimos hacer las tareas del hogar nosotros porque las hacemos más rápido y mejor. Considero que es un error. Deberíamos intentar ofrecerles a nuestros hijos espacio, tiempo y confianza para que las hagan ellos.

Es difícil, lo sé. Nosotros estamos empezando ahora con la rutina de que Bruno nos ayude a recoger sus juguetes y hay muchos días en los que acabo recogiéndolos yo, porque no tengo la paciencia de esperar a que lo haga él solito. Cuando terminamos de jugar y toca irse a la bañera, le digo: “¡Vamos a recogeeeer!” y entonces se me queda mirando fijamente (en plan “te estoy entendiendo”) y pone dos juguetes en la caja de madera donde sabe que se guardan y sigue jugando con los otros. Algunos días espero, con paciencia, a que lo vaya haciendo, poco a poco. Pero reconozco que muchos lo acabo haciendo yo, porque no quiero que se haga tarde y que se nos retrase la hora del bañito y la cena. Así que, señoras y señores, el problema es nuestro por vivir a un ritmo tan frenético en el que no somos capaces de esperar a que lo hagan solos. Porque ahora, con 15 meses, es recoger los juguetes, pero con cuatro años será ducharse solo y, con siete, prepararse la mochila del cole.

Yo recuerdo que, cuando era pequeña y mi madre me pedía ayuda para hacer algo, me sentía importantísima y súper mayor. Me encantaba ir a comprar el pan cogida de la mano de mi hermana en el pueblo donde pasábamos el verano (la panadería estaba a una calle de casa), o ayudar a poner la mesa, o a emparejar calcetines. El hecho de sentirse útiles sube mucho la autoestima de los niños y le aporta autonomía e independencia, dos cualidades que les servirán mucho en el futuro.

Siguiendo con nuestro papel como padres, daría tres consejos:

  • Ser constantes: si queremos enseñar a nuestro hijo a que se vista solo o a que ponga la mesa, lo debemos mantener cada día. No le tenemos que decir un día que se tiene que vestir solo y, al siguiente, vestirle nosotros porque tenemos prisa.
  • Explicarle cómo se hace: es nuestro deber, como padres, enseñarles a hacer lo que les pedimos. No les podemos pedir que se bañen solos si no saben cómo se lava el pelo o cómo se abre la botella del gel de baño.
  • Valorar sus logros: ¡felicitemos a nuestros hijos! Les animará mucho ver que son capaces de hacer las cosas por ellos mismos y que nosotros, sus papás, estamos contentísimos con lo que han conseguido.

Para terminar, compartiré con vosotros algo que me encantaba de pequeña: las tareas con puntos. Mi padre, en su trabajo, imprimía en color (¡en aquella época era algo muy especial!) una tabla con el nombre de mi hermana y mío y las diferentes tareas que teníamos que hacer en casa: poner y sacar la mesa, hacer la cama, ducharse sola, poner la ropa en la cesta de la ropa sucia, recoger los juguetes, vestirse sola, etc. Cuando hacíamos bien algo, nos ponía una pegatina en el recuadro de esa tarea. A final de semana, dependiendo de cómo lo habíamos hecho, ¡había premio! Y recuerdo que podía ser ir el domingo al quiosco a comprar un chicle Bubaloo o un sobre de cromos ¡y éramos la mar de felices!

Leyendo sobre este tema, he visto que a esto que hace veintipico años ya hacía mi padre, se le llama “Tabla de logros”. Os invito a que la hagáis en casa, es una pasada. ¡Yo ya tengo ganas de que Bruno sea más mayor para hacerla! Aquí tenéis algunos ejemplos de las que más me han gustado de las que he encontrado. Sugerencia: si queréis poner premio, que no sea algo material, sino cosas como: que papá y mamá me preparen mi plato preferido para comer el domingo, que vayamos al parque una tarde en la que no solemos ir, que me hagan cosquillas en la cama, que me dejen disfrazarme con su ropa…

¡Espero que disfrutéis mucho preparando la “Tabla de logros” de vuestra familia con vuestros hijos!

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Yoga moment!

Recuerdo un día, hace más de un año ya, en que mis alumnos estaban más inquietos de lo normal. Era un día lluvioso y seguramente no habían salido al patio, estaban completamente revolucionados. Entre juegos fallidos y manualidades desastrosas mi paciencia comenzó a verse afectada y en un acto impulsivo alcé la voz y dije: Yoga moment! Honestamente no sé de dónde me salió pero automáticamente me miraron todos con cara de: ¿y ésta qué dice? y, aprovechando su atención, me senté en postura de loto, cerré los ojos y empecé a cantar Ommmmm… abrí los ojos y les pedí a todos que se sentaran e hicieran lo mismo. Les pareció divertido y se sentaron, cantamos un momento y después hicimos unos ejercicios de equilibrio (la postura del árbol). Esto ayudó a que mis pequeños se concentraran en otra cosa y vieran el hecho de mantener el equilibrio como un reto. Les repetí que si nos concentrábamos y respirábamos podríamos aguantar más tiempo,  de repente tenía niños sorprendentemente calmados y concentrados.

Yoga para niños y niñas, EL YOGA EN LA ESCUELA VOl. 1

Realmente me quedé muy sorprendida. Soy practicante (no muy habitual, pero lo intento) de yoga desde hace unos años y debo decir que es algo que me ha ayudado mucho, sobre todo en momentos difíciles. Escuchaba a mis profesores repetir en cada sesión lo afortunados que somos en la vida y lo importante que es valorar lo que tenemos. Me consideraba una persona un pelín torpe y al principio las posturas me costaban mucho, pero con el tiempo si practicaba y me concentraba, ¡la cosa iba mejorando! Esto hizo que mi autoestima mejorara, salía de clase súper contenta y con ganas de volver y seguir aprendiendo.

Pues estaba yo en mi proceso de descubrir lo bien que me iba practicar yoga cuando me encontré con ese día lluvioso con el que comencé este post. A raíz de la respuesta de mis alumnos comencé a investigar sobre el yoga y los niños y por una coincidencia de la vida conocí a Cristina, profesora de yoga para niños y adolescentes.  Tuve la oportunidad de hablar con ella, de que me explicara lo que hace en su centro y los resultados que genera esta práctica en los más pequeños. Me acuerdo que me quedé muy asombrada cuando me contó sobre un proyecto que hizo con niños, hijos de padres que estaban en la cárcel. Me contó cómo ella vio a los niños incrementar su autoestima, estar más contentos y seguros, concentrarse en ellos mismos, entre mil cosas más. De repente vi clarísimo lo importante que era hacer yoga con los niños.

Fue así como comenzamos a practicar yoga cada día con nuestros alumnos en todas las clases de WonderFUN. El proyecto comenzó el verano pasado, buscamos posturas divertidas e hicimos un póster para cada una de las clases. Cada día, antes de comenzar con las actividades, los alumnos escogían las posturas que querían hacer y se dedicaban unos cinco o diez minutos de la clase a practicar, respirar, relajarse y concentrarse.  Los niños iban mejorando con el tiempo e iban incrementando el nivel de dificultad de sus posturas, ¡fue una pasada!

Vivimos en un mundo muy acelerado en el que hay que levantarse muy temprano, vivir las prisas de los adultos, ir muchas horas al cole, hacer deberes, actividades extraescolares, etc. Esto, en algunos casos, conlleva problemas físicos y emocionales, dificultad en el aprendizaje, estrés y depresión. Se han realizado varios estudios que comprueban cómo la práctica de yoga en niños puede reducir estos problemas. Aquí algunos beneficios:

Flexibilidad: Al utilizar todos los músculos de tu cuerpo, esta práctica ayuda al fortalecimiento físico del niño y no sólo eso, también les ayuda a crear conciencia de su cuerpo y movimientos.

Equilibrio y coordinación: El equilibrio es la base del yoga. De hecho es el ejercicio que más utilizo con mis alumnos y el que mejor funciona. Estas posturas están diseñadas para incrementar una estabilidad tanto física como mental. Los niños aprenden que, si están tranquilos, obtendrán mejores resultados y podrán aguantar más tiempo la postura. Es increíble ver cómo el niño, una vez que comienza a dominar las posturas, se siente motivado por sus propios logros.

Concentración: Los niños se dan cuenta que si están concentrados en su esfuerzo obtendrán mejores resultados no sólo en la práctica sino también fuera de ella. Hay estudios que demuestran que aquellos que practican yoga tienen un mejor rendimiento en la escuela.

Autoestima y confianza: El yoga, al igual que a nosotros los adultos, nos enseña a ser perseverantes, pacientes y trabajar en nuestros retos. El profesor sirve como guía pero en realidad es el niño quien tiene que trabajar para cumplir sus objetivos. Es por esto que cuando un niño después de intentarlo varias veces domina una postura, su confianza y autoestima se eleva y le da las herramientas para seguir practicando y plantearse nuevos retos.

Conexión cuerpo-mente: Esta práctica ayuda a los niños a desarrollar una mente sana en un cuerpo sano. Les da la oportunidad de encontrar un espacio para conectar con ellos mismos y alejarse de las presiones que puedan tener (sociales, familiares y personales) ocasionadas por lo rápido que se mueve el mundo en el que vivimos.

Os invito a establecer un Yoga moment! con vuestros peques y compartir momentos en familia divertidos al mismo tiempo que se desarrollan diferentes habilidades. Os recomiendo este canal que tiene muchos vídeos y que a mí me ha dado ideas divertidas para practicar con mis alumnos. Tiene muchísimos vídeos con diferentes temáticas y es en inglés.

¡Qué lo disfrutéis y feliz día lluvioso! Hoy seguro que tocará hacer un Yoga moment más largo e intenso.

 

 

 

 

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