Entradas

Donde fueres, haz lo que vieres

Ahora que ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina, me imagino que muchos de vosotros ya estaréis pensando en las tan ansiadas vacaciones. Me imagino que algunos ya las tendréis organizadas desde hace ya algunos meses, otros quizás sois más del last minute. Si viajas con niños, mi consejo es que las organices con tiempo y, sobre todo, con cabeza. Aquí puedes leer un post que escribí el año pasado sobre este tema.

Pensando en qué podría escribir esta semana sobre Educación en idiomas, se me ocurrió que podría hablar de otras culturas. Para mí, lo más interesante de aprender un idioma extranjero es aprender una nueva cultura, una nueva forma de vivir, con otras costumbres y otras tradiciones diferentes a las nuestras.

¿Sobre qué culturas podría hablar? Pues pensé que era una buena idea buscar los destinos de vacaciones a los que más viajamos los españoles en verano. Eso sí, los destinos a los que viajamos en familia, con niños. Porque Tailandia es uno de los destinos más visitados por los españoles en verano, pero con hijos, ¡pocos se atreven a ir tan lejos! Debo decir que, según las estadísticas que he estado viendo, la mayoría de familias decidimos pasar las vacaciones por España: Baleares, Canarias, Andalucía, Galicia… pero como queremos descubrir culturas diferentes a la nuestra, vamos a viajar al extranjero.

Así pues, el top 4 de destinos son cuatro países de Europa, en este orden: Inglaterra, Francia, Italia y Portugal.

Voy a daros cuatro costumbres de cada uno de estos países que he encontrado curiosas y útiles de saber si viajas a uno de ellos.

Inglaterra:

  • Los ingleses son muy polite y, en general, bastante serios con los desconocidos. Así que, para saludar, ¡ni se te ocurra dar dos besos! Cuando te presenten a alguien, dale exclusivamente la mano.
  • Respeta las colas. Los ingleses hacen cola para casi todo y, si intentas colarte, te empezarán a chillar y te obligarán a volver a colocarte al final de la cola.
  • Hay una costumbre muy extendida en los supermercados ingleses: el cashback. Consiste en pagar con tarjeta de crédito un importe superior al de la compra que hemos hecho para recibir en efectivo la diferencia. Es una forma rápida de obtener algo de libras en efectivo sin tener que ir al cajero.
  • A los ingleses les encanta la moqueta. Si alquiláis un apartamento, seguramente será todo de moqueta, cosa que a nosotros no suele gustarnos demasiado, porque es un nido de polvo. A veces, ¡incluso ponen moqueta en el baño!

Francia:

  • Los franceses siempre saludan a la persona acompañando el saludo con su nombre de pila. El trato habitual hacia personas que no conocen es siempre el Monsieur (Señor), Madame (Señora) y Mademoiselle (Señorita).
  • Una costumbre en Francia que no resulta muy cómoda para los turistas es que los franceses casi nunca responderán en un idioma que no sea el suyo, aunque lo conozcan. Aprecian que los visitantes intenten hablar su idioma, aunque no lo hagan correctamente.
  • En los lugares públicos, los franceses hablan en voz muy baja, para no molestar al resto de las personas que estén en el lugar. Recuerda: ¡intenta no levantar la voz para que no te miren raro!
  • ¿Quieres un buen postre? No lo dudes, elige el queso. ¡En Francia tienen más de 500 variedades y están todos riquísimos!

Italia:

  • Los italianos llevan el café en la sangre, esta bebida ocupa un puesto de honor en la cultura italiana. Si pides “un café” te mirarán raro, porque los italianos especifican mucho más. Puede ser un ristretto (café corto e intenso), un espresso (café muy corto), un lungo (café largo), un machiatto (leche con un poquito de café), un cappuccino, etc.
  • En Italia, el saludo típico consiste en saludarse con las manos y, después, dar un beso en la mejilla de la otra persona sin rozarla con los labios. Aunque este movimiento recuerde a la costumbre española de darse dos besos, a diferencia de los españoles, los italianos ofrecen primero la mejilla izquierda en lugar de la derecha. ¡Es súper raro para nosotros!
  • La pasta es el centro absoluto de la gastronomía italiana. Algo que un italiano no tolerará bajo ningún concepto es que cortes los espaguetis. Los espaguetis no se cortan. Nunca. Jamás de los jamases. Y menos aún se te ocurra comerlos con cuchara.
  • Ciao quiere decir tanto hola como adiós. Curioso, ¿no? Así que, con esta palabra, podrás saludar y despedirte.

Portugal:

  • En muchos países, un plato limpio al final de la comida es una señal de que ha disfrutado de la comida, pero en Portugal, se considera de buena educación dejar un poco de comida en el plato una vez hayamos terminado.
  • Además de la multa por viajar en transporte público sin pagar que se aplica en muchos países del mundo, en Portugal existe otra sanción bastante curiosa. Se multa a aquellas personas que ocupan lugares prioritarios en el transporte público y no lo ceden a personas con discapacidad, ancianos, mujeres embarazadas y también a personas con niños pequeños. El importe de la multa varía entre 50 y 1000€.
  • No te asustes si en las cartas de los restaurantes lees vino verde. No es que el vino sea de este color, sino que es un tipo de vino al que se le llama verde por la poca maduración de las uvas con que se fabrica, es decir que son uvas jóvenes. El vino verde puede ser blanco o tinto.
  • En Portugal es de mala educación pedir sal o pimienta en un restaurante. Se considera una ofensa al cocinero. Si no quieres parecer maleducado y que piensen que la comida está insípida, no pidas estos condimentos al camarero.

Qué costumbres más curiosas, ¿verdad? Como decía al principio del artículo, lo que más me gusta de aprender idiomas es descubrir nuevas culturas y formas diferentes de ver la vida. Allá donde sea que viajes este verano, ¡disfruta de su cultura y de sus tradiciones!

¿Vaya lío para los niños?

Unos amigos míos se fueron  a vivir a Italia por trabajo hace unos meses. Tienen dos hijas de tres y seis años, que han dejado su colegio de Barcelona para empezar su nuevo colegio en su nueva ciudad italiana. Mi amiga estaba preocupada y me decía: pobres, entre que yo les hablo castellano, su padre catalán y ahora en el cole les hablarán italiano e inglés… ¡vaya lío se van a hacer! Yo la tranquilicé diciéndole que no se preocupara en absoluto, porque les estaba haciendo un favor. Le dije que, contrariamente a lo que ella se pensaba, aprender otros dos idiomas nuevos sería súper enriquecedor para las niñas.

Te explico por qué:

  • El cerebro de un niño es muy plástico y se va desarrollando. Si tiene que ser en dos, tres o más lenguas, no hay ningún problema, el cerebro se adapta
  • El uso y el manejo de varias lenguas nunca es limitador, siempre es enriquecedor. El cerebro no se confunde, cuanto más se estimula, mejor para el niño. Los niños multilingües, en muchos casos, tienen un desarrollo cognitivo más alto. En ningún caso crea confusión.
  • La formación multilingüe mejora la capacidad de resolver problemas, desarrolla la percepción auditiva y potencia las habilidades verbales. Aprender lenguas extranjeras desde pequeños, según señalan numerosas investigaciones pedagógicas, cambia literalmente la forma de ver el mundo, ya que crea mentes más flexibles y analíticas.

Lo que sí es importante, y se lo dije a mi amiga, es que los padres siempre les hablemos a nuestros hijos en la misma lengua, aunque cambiemos de país. Hay una teoría llamada OPOL (siglas en inglés de One Parent, One Language, un padre, un idioma), que plantea que cada padre hable al niño en su lengua materna y que el niño aprenda de manera natural la lengua (o lenguas) del país donde vive. Esto(s) idioma(s) los aprenderá en el colegio, en la calle o con sus amigos, no hace falta que sea en casa, porque si los padres no son nativos de esa lengua, no se la enseñarán bien. Habrá errores gramaticales, de acento, de fonética, etc.

Sin embargo, si los padres sabemos algún idioma extranjero y nos apetece compartirlo con nuestros hijos, podemos establecer algunos momentos de juego para hablar con ellos en este idioma. Por ejemplo, como os expliqué en un post hace unos meses, con Bruno hago el story time, que es un ratito cada día (si podemos) en el que le explico un cuento en inglés. ¡Y últimamente me pide que le explique los cuentos siempre en inglés, me hace una gracia!

Supongo que por deformación profesional (soy traductora e intérprete y una enamorada de los idiomas y de las culturas extranjeras), desde antes de ser madre tenía muy claro que, cuando tuviera hijos, quería educarlos en un entorno multilingüe. Tengo la suerte de que mi marido habla con Bruno en catalán, yo en castellano (ya es bilingüe) y le expongo mucho al inglés: la mayoría de las canciones las cantamos en este idioma; muchos cuentos también, en el Story time!; hay ciertas personas con las que siempre habla en inglés, como Nathalie, etc. y lo más fuerte es que, con poco más de dos años, tiene muy claro qué tiene que hablar con cada persona. ¿Sabes que me dijo el otro día? Estábamos jugando en casa con unos coches pequeñitos que tiene y, de repente, cogió un camión más grande y me dijo: Nathalie dice: biiig (señalando el camión) y smaaall (señalando los coches). ¡Me quedé tan alucinada!

Así que te recomiendo que no pierdas las ocasiones que puedas tener de exponer a tus hijos a otros idiomas, les haces un favor. Los niños que se manejan perfectamente en dos idiomas desde pequeños (en Cataluña lo tenemos fácil por el castellano y el catalán), tendrán mucha más facilidad para aprender más idiomas extranjeros en un futuro y podrán tener amigos de otros lugares del mundo, algo que siempre s muy enriquecedor.

Si durante los primeros años desde el nacimiento estimulamos al bebé en varios idiomas, se crearán las conexiones neuronales que desarrollan determinadas zonas del cerebro fundamentales en el aprendizaje lingüístico.  En caso contrario, esas neuronas no serán necesarias y morirán. Si no existen estímulos, no se establecen conexiones neuronales, y la célula acaba aislada y termina por morir. ¡No dejemos morir las células!