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¡Todos a dormir!

Si nos lees con regularidad, sabrás que la mayoría de mis posts en el WonderBlog están basados en experiencias personales. En comentarios que escucho, en situaciones que vivo, en cosas que me gustaría cambiar, etc.

Pues, hace un par de semanas, una amiga me mencionó algo sobre la «higiene del sueño». Nunca había escuchado este término así que decidí ponerme a investigar. Y me siento muy agradecida. Después de tanto leer e investigar, me merezco un buen estirón de orejas porque, a causa de lo rápido que me pasa la vida, he olvidado lo importante que es este ritual para mi cuerpo, mente  y, sobre todo, para mis emociones.

La higiene del sueño es una serie de prácticas y hábitos necesarios para dormir bien. Es muy importante cuidar  la cantidad y la calidad del sueño. Algunos de los principios básicos de una buena higiene del sueño son: irse a dormir siempre a la misma hora, no tomar estimulantes después de la media tarde, tener un ritual relajante antes de irte a dormir, no ver pantallas ni móviles en la cama,  no cenar en exceso, no abusar de la siesta y despejar la cabeza antes de dormir con alguna meditación o dinámica de relajación.

Estos consejos son muy importantes y se pueden aplicar tanto a adultos como a niños pero, a mí, lo que realmente me interesó mientras investigaba del tema, es lo que pasa en nuestro cerebro cuando dormimos y también cuando no lo hacemos.Dormir es la mejor terapia detox que puede llevar a cabo nuestro cuerpo, tanto física como mental. Numerosos estudios demuestran que, mientras dormimos, el cerebro trabaja constantemente para regenerar las células del cuerpo. La melatonina, también conocida como la «hormona del sueño», tiene un papel clave en nuestra salud física y mental.

Dormir bien nos protege de problemas cardiovasculares, previene la diabetes, protege nuestros genes, cuida nuestros huesos, tiene función antiinflamatoria y apoya a nuestro sistema inmune. Dormir también combate la obesidad y el envejecimiento. Todo es positivo.

Dormir nos ayuda a pensar claramente y aumenta nuestra concentración. Nos proporciona una capacidad de reacción más alta y asienta nuestra memoria. Dormir nos hace tomar mejores decisiones. Y, aunque no es novedad que, si no dormimos estamos más irritables y menos lúcidos, hay una explicación científica detrás de todo esto.

Cuando estamos despiertos, nuestras neuronas están constantemente estableciendo conexiones y recuerdos basados en nuestras experiencias. Si nos hemos hecho daño con el borde de la cama, en nuestro cerebro asociaremos el concepto de cama con dolor, creando un recuerdo y una conexión para que no vuelva a suceder. Nos pasan miles de ejemplos como éste. De mayor y menor importancia, por supuesto. Lo interesante está en que, cuando dormimos, el cerebro se encarga de enjuagar y lavar las conexiones que no son importantes para dar espacio a nuevos recuerdos.

Numerosos estudios demuestran que, en la fase REM, que es cuando soñamos y mejor descansamos, el cerebro elimina esas conexiones neurológicas tóxicas que se pueden acumular durante el día. Si no dormimos, el cerebro no limpia. Mientras leía e investigaba, esto me llamó muchísimo la atención, porque, aunque es bien sabido que quien no duerme está de peor humor, menos concentrado, etc., no tenía ni idea de este proceso neurológico que hace nuestro cerebro mientras dormimos.

La falta de sueño afecta directamente a nuestra amígdala, estructura cerebral que se encarga de controlar muchas de nuestras emociones inmediatas. Cuando no dormimos bien, la amígdala se intensifica causando reacciones más intensas ante cualquier situación.

La falta de sueño también dificulta la comunicación entre la amígdala y la corteza prefrontal, un área del cerebro que regula la impulsividad en nuestras reacciones. En uno de los estudios que leí decía que, esta parte del cerebro, es como un agente de tráfico emocional. Es la parte del cerebro que nos ayuda a frenar la impulsividad de nuestras emociones. Está claro que cada persona tiene una inteligencia emocional diferente, por lo que la falta de sueño afectará a unas personas más que a otras. Yo, por ejemplo, que ya soy impulsiva por naturaleza, creo que necesito vigilar mis hábitos de sueño y trabajar para que la amígdala y la corteza prefrontal se comuniquen bien.

No voy seguir escribiendo sobre lo importante que es dormir porque hay muchísima información y no terminaría nunca. Lo único que puedo decirte es que, una vez más, estoy maravillada con lo impresionante e importante que es el funcionamiento de nuestro cerebro. Me encanta aprender y descubrir cómo funciona. Creo que, cuanto más nos conozcamos, mejor nos cuidaremos.

Cuidemos nuestros hábitos de sueño y, sobre todo, enseñemos a los más pequeños lo importante que es descansar y dormir. No me voy a meter en consejos de rutinas de sueño, a qué hora hay que irse a dormir, si hay que dejarlos llorar hasta que se duerman solos, a qué edad pasarlos de la cuna a la habitación, etc. Creo que es una decisión muy personal y que cada familia es un mundo. Lo que sí te invito es a enseñarle a tus hijos que dormir es un ritual esencial. Diseña tu rutina personal antes de irte a dormir. Deja los móviles, tablets y pantallas a la misma hora siempre y dedica un momento para desconectar. Un baño de agua caliente, un masajito en los pies, una dinámica de relajación, un ritual para ponerse el pijama, lee siempre un libro, una meditación guiada como la de «El globo volador» que a mí me encanta.  Sea cual sea tu rutina, disfrútala y repítela cada día. Estoy segura de que, si cuidamos nuestra higiene del sueño, y enseñamos a los más pequeños a cuidarla, tendremos una familia emocionalmente más fuerte. Y también física y mental.¡A por ello!

Ideas messy-free para tu bebé

Cuando leí que en los primeros tres años de vida se produce el 85% del desarrollo neuronal, de la comunicación y de la comprensión del bebé me di cuenta de lo importantes que son las actividades que estimulen los cinco sentidos de nuestros más pequeñitos.

Hoy te propongo una serie de ideas y actividades que puedes hacer en casa y que benefician el desarrollo emocional, social y cognitivo de tu bebé. Recuerda que todo lo que el bebé siente, ve, oye y huele, contribuye al desarrollo cerebral.

Estas ideas son 100% messy-free, lo que significa que no te quedará la casa hecha un desastre y no necesitas mucho para crearlas. De hecho, la mayor parte de lo que necesitas seguramente lo encontrarás por casa. ¡Allá vamos!

  1. Messy-free painting – Necesitas una hoja de papel (preferentemente cartulina), pinturas de colores y una bolsa de cierre hermético. Mete la hoja dentro de la bolsa y añade gotas de pintura por toda la hoja. Asegúrate de que haya suficiente pintura para que, cuando cierres la bolsa y se la des a tu bebé, pueda ver cómo al hacer presión sobre el color, se expande la pintura. Aquí tu bebé estará aprendiendo las leyes de causa y efecto. Se lo pasará pipa jugando y descubriendo cómo va cambiando su pequeña obra de arte.
  2. Papel celofán – O cualquier otro papel que no se rompa con facilidad y haga ruido. A mí me gusta el celofán porque, aparte de hacer ruido, a los bebés les encanta ver a través del papel. A los bebés les ENCANTA que las cosas hagan ruido. Si tienes un trozo de papel lo suficientemente grande para que lo arrugue, se siente en él, se mueva, gatee y escuche el ruido, estarás haciendo muy feliz a tu bebé. También estarás estimulando su sentido del oído y, una vez más, le estarás enseñando que cada causa tiene su efecto. Si arruga y mueve, escuchará un ruido. Si ve a través de él, verá diferente. Recuerda que la base de todo aprendizaje es el descubrimiento.
  3. Tengo 3 cosas y 2 manos – Lo único que necesitas son varios juguetes y/o cosas que tu bebé pueda coger con las manos. Comienza por darle dos cosas. Espera que las coja, juegue con ellas, se las meta a la boca, etc. Ahora ponle a la vista una tercera cosa. Es muy interesante ver qué dejará en el suelo para coger la tercera cosa. Aquí tu bebé estará aprendiendo a resolver problemas y a decidir qué es importante y qué es lo que quiere. Interesante, ¿no?
  4. Tambores caseros – Son perfectos para desarrollar el sistema auditivo de tu bebé y puedes hacerlo con cualquier cosa que tengas por casa. Desde latas de leche de fórmula, tuppers con pasta y arroz, cucharas de madera, etc. Deja que tu bebé descubra diferentes sonidos a través de diferentes cosas.
  5. El juguete de las formas – Éste es de creación propia. Necesitas tela, una tapa de plástico y un palillo chino. Pegamos el palillo a la tapa de plástico con la pistola de silicona. Hacemos las formas con fieltro, foam o incluso reciclando ropa vieja y hacemos un agujero en medio. Es así como creamos un juguete que ayuda a los más pequeños a identificar formas y colores al mismo tiempo que practican su psicomotricidad fina. 
  6. Sensory bags –  Necesitarás una bolsa que cierre muy bien, cinta para reforzar todos los lados de la bolsa, gel transparente o agua, colorante alimentario, purpurina y piedrecitas de colores.  Añades la purpurina y las piedras de colores (o cualquier otro elemento pequeñito que no sea filoso y corras el riesgo de agujerear la bolsa), añades el gel o agua y el colorante alimentario y mezclas bien. Cierras la bolsa y refuerzas todos los lados para que no se rompa ¡y a jugar! Esto es genial para desarrollar la atención y el seguimiento visual de las cosas. Puedes pegar con cinta adhesiva la bolsa al suelo para que no se mueva y tengas a tu bebé jugando en un mismo espacio.
  7. Cesta de la ropa y cintas de colores – Enreda cintas de colores en una cesta de la ropa que tenga agujeros y observa cómo tu bebé se entretiene estirándolas. Entenderá que, si tira lo suficiente, logrará sacar la cinta por completo.
  8. Peek a boo – Jugar a «peek a boo» va muy bien para que nuestros bebés entiendan que, aunque un objeto no está a la vista,  existe. Puedes jugar escondiendo un juguete bajo la manta. Empieza escondiendo sólo una parte del juguete. Una vez que lo encuentre, escóndelo por completo. Tu bebé desarrollará la vista y el tacto para encontrarlos. Puedes esconderte tú también detrás de la manta y aparecer. ¡Esto les encanta!

En realidad, hay mil ideas para hacer con tus bebés en casa que les ayuden a desarrollar sus capacidades cerebrales. Yo te recomiendo hacer uno de estos juegos a la vez y pasar el mayor tiempo posible antes de intentar hacer otro. Creo que, a través de estas dinámicas, podemos enseñar a nuestros bebés a desarrollar la atención plena desde pequeñitos y concentrarse en desarrollar sus habilidades. Ya me contarás qué tal.