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Cría guerreros

Este trimestre me tocan los alumnos “más mayores” y tengo que decir que estoy muy contenta porque este año veo a niños más conscientes con el planeta. Aquí viene otra vez la green Miss Nathalie a darnos una lectura sobre lo importante que es cuidar el mundo en el que vivimos. Pues sí. Este año veo alumnos que en lugar de desayunar leche con algún producto industrial azucarado, desayunan tostada de aguacate orgánico con aceite de oliva (me quedé flipando). Ayer, cuando fueron a lavar sus pinceles y abrieron el grifo de agua a tope, les dije en voz alta: Waaaaaaaaaaaater (siempre lo hago) y ellos ya saben que entraré al lavabo y les diré lo importante que es cuidar el agua, que se imaginen un día levantarse por la mañana y abrir el grifo para lavarse la cara y que, de repente, no haya agua. ¿Cómo iréis a la escuela con la cara así? Me río sólo de recordar sus caras de what is she talking about? Pero ayer Martí, uno de mis alumnos, por primera vez respaldó lo que estaba diciendo. Se puso muy serio y dijo en voz alta a todos que era muy importante cuidar el agua, que contaminábamos muchísimo, que Estados Unidos era el país que más contaminaba… Me sorprendió porque fue la primera vez que vi a un niño realmente preocupado por el medio ambiente. Me sorprendió y me motivó a seguir siendo un ejemplo para mis niños.

Y no es que ya no quiera serlo pero últimamente estoy muy desanimada con nuestro mundo en general. Durante estos días de vacaciones, he tenido tiempo para ver la tele, las noticias, leer las publicaciones de alguna que otra red social y me muero del miedo. Primero, está el gran gigante estadounidense y sus “políticas” nefastas para proteger la tierra que nos acoge. Ahora, Brasil y su nuevo gobierno que ha decidido que el Amazonas es el lugar perfecto para deforestar y construir granjas llenas de animales que nos den de comer carne. Ha decidido acabar con las tribús indígenas, que son las únicas que saben realmente cómo cuidar el bosque, para hacer carreteras. Ha decidido que, el gran pulmón de este mundo, no es importante y, todos los esfuerzos que durante años se han hecho para cuidarlo y preservarlo, no sirven para nada. ¿Qué clase de mundo le estamos dejando a nuestras niñas y niños? Y esto es sólo la parte ecológica, porque también reinaban las noticias sobre violencia machista. Ya escribiré de esto en otra ocasión.

Volviendo a mi pregunta, no sé exactamente qué clase de mundo tendrán nuestros niños del mañana. ¿Vosotros os lo imagináis? Yo, no. El otro día, en una conversación entre mujeres, varias de ellas se planteaban no tener hijos por el pánico que les generaban las respuestas a estas preguntas. Hasta que una de ellas, madre, dijo claramente que era verdad que el mundo estaba muy mal pero que ella tenía muy claro que su misión en la vida es criar guerreros. Este mundo necesita guerreros que luchen por sus ideales, que luchen por un mundo mejor. Tiene toda la razón.

Comienza un nuevo año cargado de propósitos y yo os propongo generar hábitos que ayuden a estos guerreros a crecer fuertes y preparados.

El ejemplo del aguacate orgánico es un gran ejemplo. ¿Por qué? Porque con este desayuno la niña está aprendiendo a consumir productos orgánicos que no lleven pesticidas ni viajen kilómetros para llegar a su mesa. Posiblemente, esta niña acompaña a su madre a la frutería, que seguramente es una tienda local de barrio. Lo más importante es que esta niña está aprendiendo a desayunar sanamente y que el desayuno no es sólo un vaso de leche y unas galletas industriales. Esta niña ve que el desayuno se hace y no sale de un envoltorio de plástico y que la basura que genera su comida es 100% orgánica. Me encanta.

Yo creo que lo máximo de lo máximo ya sería que elaborásemos toda nuestra comida. Mi hermana lo hace y cuando fui a visitarla me quedé muy sorprendida con su forma de vivir. Todo lo que consume es orgánico y prácticamente no genera basura. Ella se hace su propia leche de almendras, arroz y avena, su muesli y su yogur, su helado de frutas sin azúcar, sus barritas energéticas con cacao e incluso, a veces, su propio pan. Prácticamente todo lo que consume es en crudo y no come nada de carne. A ver, me estoy yendo a un ejemplo muy extremo, pero es un ejemplo que viví muy de cerca y que me di cuenta que tampoco es tan difícil.  Obviamente requiere muchísimo tiempo y posiblemente este estilo de vida no está diseñado para nosotros que vivimos en la ciudad, tenemos niños y trabajamos 8-10 horas al día. No. Pero, ¿y si nos proponemos un fin de semana hacer leche de almendras con nuestros hijos? ¿O preparar el muesli de la semana con almendras, nueces, avena y miel? Realmente, es súper fácil y, para ellos, súper divertido. Si todas las familias lo hiciéramos, haríamos una gran diferencia.

Por lo tanto, yo aquí veo que tenemos dos opciones: o hacemos la vista gorda, disfrutamos de los momentos sin pensar mucho más allá en las consecuencias o criamos guerreros fuertes y decididos a luchar con y para el mundo. Yo decido criar guerreros. ¿Y vosotros?

Science is FUN!

Recuerdo lo mal que lo pasaba de pequeña en cualquier clase que tuviese que ver con ciencias. No encontraba la manera de entender los procesos que me llevaban a x o y resultado. Será esta la razón por la que, cuando decidí qué carrera universitaria estudiar, lo primero que hice fue asegurarme de que esas asignaturas no estarían en mi plan de estudios.

Durante estos últimos años he aprendido mucho sobre lo importante que es la educación a través de actividades divertidas. Como profe de Nature, me doy cuenta de los conocimientos que obtienen y las habilidades que desarrollan los niños a través de los experimentos y proyectos de ciencia. Veo que la manera de enseñar está cambiando y eso me gusta. Finalmente, he entendido la frase que alguna vez escuché de Albert Einstein que dice que el aprendizaje son experiencias y que todo lo demás es información.

Os voy a poner un ejemplo. Esta foto es del verano pasado. Nuestros alumnos ese día hacían el “moco” éste que está tan de moda: slime. Nosotras probamos todos los experimentos antes de hacerlos para comprobar que funcionan. También es útil para conocer qué es lo que los niños aprenderán con la actividad. Pues bien, un día reuní todos los ingredientes que marcaba la receta y me puse manos a la obra. Por favor, ¡qué desesperación! La pasta se me pegaba en toda la mano, me parecía imposible lograr la consistencia no pegajosa y divertida que aparecía en el tutorial. Tenía pegamento hasta en el pelo. Poco a poco, con paciencia y persistencia, fui logrando que la slime fuera pillando la forma que yo quería. Al final, me lo pasé pipa jugando con esa cosa que los niños conocen como moco de baba. Me di cuenta de que era muy importante ser cuidadoso en el proceso, poner las medidas correctas de ingredientes, no saltarse ningún paso y, sobre todo, ser muuuuy paciente.

Paciencia. Según la RAE: Facultad de saber esperar cuando algo se desea mucho. Siendo muy honesta, cada vez veo menos desarrollada esta cualidad entre los más pequeñitos. Es por esta razón que me pareció una súper idea hacer experimentos como el slime ya que, a través de una actividad muy divertida, podrían practicar y jugar a ser pacientes. Tengo que decir que a algunos les costó más que a otros pero, cuando llegaban al resultado final, se sentían súper realizados y orgullosos de ellos mismos. Fue una pasada.

Aparte de paciencia, los experimentos y proyectos de ciencia promueven el trabajo en equipo. Ayudan a que los niños desarrollen el pensamiento escéptico es decir, a que se cuestionen las cosas, les enseña cómo funciona el mundo en el que vivimos y les despierta la mente. También aumentan su autoestima y seguridad al darse cuenta que ellos también pueden resolver problemas.

Para explotar al máximo los conocimientos que un experimento o proyecto nos puede dar, considero básico seguir los pasos del método científico. Sí, ese método que memoricé para pasar un examen sin realmente darme cuenta de lo que estaba aprendiendo. Recuerdo la primera vez que hice un experimento con mis niños me acordé de estos pasos y pensé: “bueno, quizá tanto memorizar me sirvió de algo”.

Vamos a recordar estos pasos utilizando como ejemplo este experimento que es muy sencillo y a los peques les encanta.

Lo primero que tenemos que hacer es formular una pregunta, que en este caso sería: ¿Cómo inflar un globo sin soplar el aire nosotros mismos? Hay que dar espacio a todo tipo de respuestas, debemos recordar que lo más importante en un experimento es despertar la máxima curiosidad posible.

Ahora es momento de presentar lo que vamos a utilizar para nuestro experimento: bicarbonato de sodio, vinagre, botella de plástico, embudo y el globo. Es momento de observar. En este paso podemos oler nuestros ingredientes, tocarlos y, en este caso, probarlos un poco. El vinagre es ácido y el bicarbonato no. Si son un pelín mayores se les puede explicar que hay una reacción cuando combinamos dos ingredientes (uno ácido y uno base). De esta manera, cuando formulemos una hipótesis, ¿cómo vamos a inflar este globo con estos productos, qué pasos debemos seguir para lograrlo, será posible?, las respuestas serán más interesantes.

Ahora es momento de realizar el experimento. Es muy importante que, antes de experimentar, los niños y niñas tengan muy claro cuál es el orden de los pasos a seguir. También considero que es muy enriquecedor si el experimento se practica en parejas ya que es muy importante la colaboración y el trabajo en equipo.

Tengo que decir que una vez concluido el experimento, cuando se infla el globo, la cara de sorpresa de los peques es impresionante. ¡Les encanta! Y ahora…las conclusiones. ¿Por qué es posible inflar un globo con bicarbonato y vinagre? Es evidente que las conclusiones son muy diferentes dependiendo de la edad de los niños. Lo importante es que descubran que, mezclando dos ingredientes, es posible generar un gas que ayuda a inflar el globo.

Te recomiendo que veas el vídeo, te darás cuenta de que el experimento se puede extender tanto como quieras. Siempre teniendo en cuenta la edad de los niños que lo practican.

Los beneficios de aprender a través de la ciencia son infinitos: ayuda a los niños a desarrollar un pensamiento crítico, a preguntarse qué puede pasar. También les enseña que las cosas a veces no salen bien a la primera, que a veces nos equivocamos y que lo más importante es no rendirse y seguir probando. Y tengo que deciros que la cara de sorpresa que ponen cada vez que aprenden algo a través de un experimento no tiene precio.

 

 

Bienvenida, ¿primavera?

Cuando hicimos la planificación del blog nos hizo mucha ilusión que el 21 de marzo fuera miércoles. ¡Era perfecto! Podríamos escribir sobre la primavera, los experimentos y las cosas chulis que hacer ahora que empieza el buen tiempo, que el frío se despide y que los árboles florecen… pues no. Ayer, 20 de marzo, el Tibidabo amaneció nevado e hizo mucho frío. Hoy estamos a 8 grados, con la calefacción a tope, una bufanda que parece una manta y ropa térmica. Y entonces… ¿ahora de qué escribo?

Pues escribiré sobre cosas que hacer para que tú, papá o mamá, no te vuelvas loco con los hijos en casa porque no podéis salir a la calle del frío que hace. Este fin de semana, los meteorólogos (o, como me gusta llamarlos a mí, mentirólogos) pronostican lluvias, así que, si quieres tener ideas de actividades fáciles y divertidas, sigue leyendo.

Hace un par de meses descubrí esta actividad para hacer con los niños y me encantó. Aparte de que el resultado es muy bonito, los peques aprenden sobre la cromatografía. ¿Y esto, qué es? La cromatografía es el proceso de separación de sustancias que componen una mezcla y, en este caso, separaremos colores. Así como les enseñamos que, si mezclamos el azul con el amarillo obtenemos verde, hoy les enseñaremos el proceso contrario.

Sólo necesitas filtros de café, rotuladores de colores, pinzas de la ropa y un frasco pequeño con agua.

Os dejo aquí unas fotos con los pasos a seguir que explican bastante bien la actividad. Sólo que, en lugar de utilizar pipe cleaners para el cuerpo de la mariposa, yo recomiendo las pinzas de ropa. Utilizando los rotuladores puedes pintarlas de diferentes colores, decorarlas, dibujar los ojos, etc. ¡Da mucho más juego! Si quieres, también tienes el vídeo aquí.

Y ahora, uno de mis experimentos favoritos. Estoy segura de que tenéis todo lo que se necesita en casa: una bandeja de cristal, leche entera, colorante alimentario, jabón para los platos y un palito de algodón.

En la bandeja de cristal ponemos un poco de leche entera y A simple science experiment for kids.dejamos que los peques pongan gotitas de colorante alimentario de diferentes colores. A simple science experiment for preschool and kindergarten.Después, mojamos el palito de algodón en el jabón y lo metemos en la bandeja con la leche. Presionamos el palito durante unos segundos y …¡veréis qué pasa! Hemos hecho varias veces este experimento con nuestros alumnos y nunca falla. Las caritas de alucinados que ponen son lo más.

Si tenéis pensado salir de Barcelona (al campo o a la montaña), aquí os propongo una actividad para tener a los peques entretenidos mientras vosotros disfrutáis del día. Como todos sabemos, durante la primavera la naturaleza se despierta. Las orugas se convierten en mariposas, hay más flores y por lo tanto, más abejas, nos encontramos con más bichitos, más plantas, etc. Encontré esta imagen que podéis imprimir y llevaros de paseo. Podéis ir repasando el vocabulario de camino y, al llegar a vuestro destino, dedicaros a encontrar todo lo que hay en la imagen. Podéis jugar a ver quién ve más abejas o pájaros y a ver quién encuentra primero un nido o una seta.

Esta imagen la encontré en la página Teachers Pay Teachers, que por cierto os recomiendo mucho. Tiene miles de recursos educativos en inglés para todas las edades y lo mejor de todo es que podéis practicar el inglés con vuestros hijos de forma divertida.

Y ahora, una actividad con esa fruta maravillosa que está ahora mismo en todas las fruterías y está tan rica: la fresa. Encontré estas “recetas” de cocina en Pinterest que parecen muy divertidas de preparar. Son ideas para todos los gustos y son bastante sencillas. Me encantan estas ideas súper sanas de merienda. ¡Ñami!

Por último, sabéis que soy muuuuy pero muy fan de la página de The Dad Lab. Este experimento puede parecer un poco arriesgado por el desastre que podría ocasionar en tu cocina. Igualmente, creo que vale la pena intentarlo. Sólo necesitas huevos, un tubo de papel, un vaso de agua y un par de ojos bien observadores. Por favor, si lo hacéis, decidme si funciona.

Me he divertido mucho escribiendo este post y estoy segura de que si hacéis alguna de estas actividades vosotros también lo disfrutaréis. Recordad que es muy importante dejar que los niños hagan la mayor parte de los pasos y que se den cuenta de que, para cualquier actividad, existe un proceso que hay que seguir. Hay que explotar la curiosidad de los peques, podéis parar un momento a mitad del proceso y preguntarles qué creéis que pasará, podéis discutir diferentes hipótesis y luego comparar con los resultados. También muy importante que ayuden a recoger. Aquí os dejo el enlace de la canción que nosotras utilizamos en clase, muchos papás seguro que habrán escuchado a sus pequeños cantarla en casa.

Así que eso familias, vamos a disfrutar de la primavera y a esperar a que el buen tiempo llegue de verdad.

Por cierto, ayer reunidas nos dimos cuenta de que el 1 de marzo hizo un año que comenzamos el WonderBLOG así que…¡felicidades a nosotras! Y muchas, muuuuuchas gracias a todos los que nos leéis cada miércoles. No podríamos hacer esto sin vosotros.

 

 

Pequeños superhéroes del agua

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean. De hecho, ya podéis preguntarle a María lo pesada que me puedo poner con enseñarle a Bruno, con lo pequeñito que es, a cuidar el medio ambiente. No lo puedo evitar.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible.

Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

He diseñado mi propio superhéroe para mis alumnos y una tabla en la que he puesto las principales tareas que hacemos que involucran el uso de agua. La próxima semana comenzaré a cuidar el agua con ellos y, cada semana, uno de ellos será el encargado de vigilar el agua que consumimos. Ya os contaré qué tal. Si queréis hacerla en casa, tengo una plantilla en blanco que, si me la pedís, estaré encantada de enviárosla.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.