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¡Feliz Día de los Muertos!

¡Buenos y lluviosos días a todos! Pero este clima, ¿qué es? Espero que mañana los mentirólogos acierten y podamos disfrutar de nuestro día festivo como es debido. Pero, y mañana, ¿qué se celebra? Se lo pregunté a mis alumnos y casi todos contestaron Halloween. ¿Y la Castañada? -Ah sí teacher, comeremos panellets también.-

Ya en su momento, me parece que fue el año pasado, escribí sobre la responsabilidad que tenemos los adultos de preservar las tradiciones populares. Como muchos sabéis, la mitad de mis genes son mexicanos. Esto quiere decir que tengo muy presente la celebración del Día de Muertos y, por la cercanía a Estados Unidos, también la de Halloween. Personalmente, no me gusta nada esta celebración, digamos que soy la «grinch» de Halloween. No me gusta disfrazarme en las fiestas, no me gustan los personajes terroríficos y no estoy de acuerdo en darles caramelos a los niños.  Estamos celebrando un mini casal de otoño aquí en el centro y es evidente que Halloween está presente en el planning de actividades y, aunque siempre le agregamos contenido divertido, si por mí fuera, habría un altar de muertos en la entrada rindiendo homenaje a algún científico o artista. Recuerdo lo muchísimo que me divertía de pequeña hacer altares en el cole.

Y ¿de qué va el blog de hoy? De recordaros la importancia que tiene no olvidar nuestras raíces ni de dónde venimos. Gracias a la película de Coco ya sabéis un poco más de qué van las tradiciones mexicanas por lo que hoy os contaré cómo celebran el Día de Muertos en otros tres países del mundo. Si tenéis hijos un pelín mayores, esto es algo que podríais hacer mañana con ellos. Podríais investigar cómo celebran este día en diferentes partes del mundo. Recordad que ampliar la cultura y conocer más allá de lo que pasa en nuestras cuatro paredes es muy importante para abrir la mente.

La mayoría de los países coinciden en que este día es un día para celebrar, para que los muertos regresen de sus tumbas y convivan con los vivos. Los cementerios se llenan de gente, música, flores y comida.

En Guatemala, igual que en México, se preparan altares caseros para honrar a los difuntos. También acuden a los cementerios para dejar flores y rezar por los seres queridos. Pero lo que siempre me ha llamado la atención es su ritual de los «barriles gigantes» en el que se levantan barriles gigantes cerca de los cementerios. Me puse a ver vídeos y es una auténtica pasada. Grupos de gente trabajan arduamente durante meses para construir estructuras de bambú gigantescas que luego forran con papeles de colores y elevan entre todos.

Me encanta. Me parece una tradición que une el esfuerzo y el trabajo de la gente para poder rendir homenaje a los que ya no están aquí con nosotros.

Un día, escuché lo que hacían en Ghana y me parece interesante compartirlo. Ellos celebran este día tres semanas después del fallecimiento de la persona para poder construir el ataúd. Y es que, sus ataúdes son muy poco convencionales. Se basan en la vocación y en la vida de la persona. Podéis ver en el vídeo las auténticas obras de arte que pueden llegar a crear.

Por último, me traslado a Japón, donde la tradición que tienen para celebrar a los muertos siempre me ha gustado mucho. Se celebra a mediados de agosto, dura varios días y participa toda la familia. Es una festividad que proviene del budismo y también se cree que los ancestros vuelven durante estos días a sus hogares para reunirse con su familia. Lo que más me gusta es cómo toda la familia se involucra en este proceso y, para mí, lo más bonito de esta tradición son las lámparas de papel que sueltan en el río el último día de celebración. Me encantaría poder viajar hasta ahí y verlo.

El objetivo principal de este post es contaros tradiciones que me gustan mucho aparte de la mía y recordaros lo importante que es preservar las tradiciones locales. He visto cómo festividades como Halloween, que vale que tiene su historia y sus detalles curiosos, han hecho que los niños olviden cada vez más su historia y tradiciones. Así que, espero que disfrutéis mucho el festivo de mañana, que celebréis con vuestra familia que estáis juntos y que, mientras coméis castañas y panellets, disfrutéis mucho con vuestros hijos. ¡Feliz Castañada a todos!

We are family!

Hoy dedico este post a la familia. Sobre todo a las cabezas de familia que comparten tiempo e historias con sus hijos, que se preocupan por ayudarles a crecer de la mejor manera posible siempre recordando sus valores familiares.

Estuve pensando qué lesson plan compartir hoy con vosotros y me di cuenta de que el próximo martes 15 de mayo es el Día Internacional de la Familia. Se me ocurrió que una actividad tipo un árbol genealógico era una buena idea. Debo advertiros que estoy un poco sensible con el tema. Quizá sea porque me puse a investigar lo importante que es para todos conocer y conectar con nuestra familia y con nuestros antepasados. A veces, ser residente en un país diferente al que naciste y que tu familia esté lejos, es muy difícil. Con lo que me gustaría coger un avión e ir a verles.

Mientras investigaba sobre el tema recordé la película de Coco, ¿la habéis visto? Si no la habéis visto os la recomiendo mucho. No sólo porque conoceréis más sobre la cultura mexicana, algo que personalmente me hace mucha ilusión, sino también porque la temática me parece increíble. Es una película que te hace consciente de lo importante que es recordar a los familiares que ya no se encuentran con nosotros. Te hace darte cuenta de que, aunque ya no estén, no sólo serán parte de tu genética, si no de tu vida y tus decisiones. Un poco místico pero, a mi manera de pensar muy personal, real.

Hacer un family tree con tus hijos puede llegar a ser tan enriquecedor como tú quieras. Aparte de poner los nombres, edad y ubicación en la familia puedes agregar detalles: dónde viven, cuál es su comida favorita, canciones, anécdotas, costumbres, etc. Y no sólo eso, una vez montado, puedes dedicar un día al mes a tu family tree para hacer algo diferente: cocinar un plato típico de alguno de tus familiares o aprenderte una canción. Yo, si tuviese hijos, en noviembre haría un altar de muertos. Me parece una de las tradiciones más bonitas de México.

Hace tiempo leí un estudio que demuestra que conocer la historia de nuestra familia nos ayuda entender mejor por qué somos cómo somos y nos ayuda a ser más felices. Es importante reconocer que hoy en día hay cada vez más tipos de familia. ¿Qué quiero decir con esto? Que en la época de nuestros abuelos teníamos: abuelos, mamá, papá y hermanos. Hoy tenemos mamá, papá, hermanos, medios hermanos, medias hermanas, pareja de mamá, etc. Me parece muy importante que nuestros hijos conozcan y, muy importante, acepten a su familia sin tabúes ni secretos. Creo que es la manera más fácil en la que se aceptarán a ellos mismos.

¿Y cómo empezar con nuestro family tree? ¿Os acordáis de cuando vuestros padres o abuelos contaban historias y vosotros escuchabais atentos a cada detalle? Pues es el momento de buscar en el archivo de las fotos y aprovechar las nuevas tecnologías para pedirles a nuestros hermanos, tíos y demás familia que estén fuera una foto suya o de su familia. Imprimirlas y… ¡comenzar a contar historias!

Estuve buscando imágenes para daros alguna idea de árboles chulos y encontré ésta que me gustó mucho.

Crédito: Imagui

Los colores y los detalles me encantan y creo que podría quedar muy bien en alguna pared de casa. Podéis comprar un lienzo chulo o una cartulina y después enmarcarla. Es muy importante que las fotos tengan el mismo tamaño. Los colores y tipo de pinturas os lo dejo a vuestra elección. Eso sí, os recomiendo que primero lo hagáis en una hoja de papel y después, antes de pintarlo, lo tracéis con lápiz.

Si tenéis hijos muy pequeñitos es muy probable que no se enteren de mucho. Mi recomendación es que hagáis el family tree igualmente, os lo curréis para que pueda estar en un sitio visible en casa y habléis de él continuamente. Nuestros pequeñitos irán creciendo, se irán enterando de más cosas y, seguramente, se les despertará la curiosidad por saber más. A ellos les ayudará a conocer a nuestra familia y, a nosotros, a no olvidarla.