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Bienvenida, ¿primavera?

Cuando hicimos la planificación del blog nos hizo mucha ilusión que el 21 de marzo fuera miércoles. ¡Era perfecto! Podríamos escribir sobre la primavera, los experimentos y las cosas chulis que hacer ahora que empieza el buen tiempo, que el frío se despide y que los árboles florecen… pues no. Ayer, 20 de marzo, el Tibidabo amaneció nevado e hizo mucho frío. Hoy estamos a 8 grados, con la calefacción a tope, una bufanda que parece una manta y ropa térmica. Y entonces… ¿ahora de qué escribo?

Pues escribiré sobre cosas que hacer para que tú, papá o mamá, no te vuelvas loco con los hijos en casa porque no podéis salir a la calle del frío que hace. Este fin de semana, los meteorólogos (o, como me gusta llamarlos a mí, mentirólogos) pronostican lluvias, así que, si quieres tener ideas de actividades fáciles y divertidas, sigue leyendo.

Hace un par de meses descubrí esta actividad para hacer con los niños y me encantó. Aparte de que el resultado es muy bonito, los peques aprenden sobre la cromatografía. ¿Y esto, qué es? La cromatografía es el proceso de separación de sustancias que componen una mezcla y, en este caso, separaremos colores. Así como les enseñamos que, si mezclamos el azul con el amarillo obtenemos verde, hoy les enseñaremos el proceso contrario.

Sólo necesitas filtros de café, rotuladores de colores, pinzas de la ropa y un frasco pequeño con agua.

Os dejo aquí unas fotos con los pasos a seguir que explican bastante bien la actividad. Sólo que, en lugar de utilizar pipe cleaners para el cuerpo de la mariposa, yo recomiendo las pinzas de ropa. Utilizando los rotuladores puedes pintarlas de diferentes colores, decorarlas, dibujar los ojos, etc. ¡Da mucho más juego! Si quieres, también tienes el vídeo aquí.

Y ahora, uno de mis experimentos favoritos. Estoy segura de que tenéis todo lo que se necesita en casa: una bandeja de cristal, leche entera, colorante alimentario, jabón para los platos y un palito de algodón.

En la bandeja de cristal ponemos un poco de leche entera y A simple science experiment for kids.dejamos que los peques pongan gotitas de colorante alimentario de diferentes colores. A simple science experiment for preschool and kindergarten.Después, mojamos el palito de algodón en el jabón y lo metemos en la bandeja con la leche. Presionamos el palito durante unos segundos y …¡veréis qué pasa! Hemos hecho varias veces este experimento con nuestros alumnos y nunca falla. Las caritas de alucinados que ponen son lo más.

Si tenéis pensado salir de Barcelona (al campo o a la montaña), aquí os propongo una actividad para tener a los peques entretenidos mientras vosotros disfrutáis del día. Como todos sabemos, durante la primavera la naturaleza se despierta. Las orugas se convierten en mariposas, hay más flores y por lo tanto, más abejas, nos encontramos con más bichitos, más plantas, etc. Encontré esta imagen que podéis imprimir y llevaros de paseo. Podéis ir repasando el vocabulario de camino y, al llegar a vuestro destino, dedicaros a encontrar todo lo que hay en la imagen. Podéis jugar a ver quién ve más abejas o pájaros y a ver quién encuentra primero un nido o una seta.

Esta imagen la encontré en la página Teachers Pay Teachers, que por cierto os recomiendo mucho. Tiene miles de recursos educativos en inglés para todas las edades y lo mejor de todo es que podéis practicar el inglés con vuestros hijos de forma divertida.

Y ahora, una actividad con esa fruta maravillosa que está ahora mismo en todas las fruterías y está tan rica: la fresa. Encontré estas “recetas” de cocina en Pinterest que parecen muy divertidas de preparar. Son ideas para todos los gustos y son bastante sencillas. Me encantan estas ideas súper sanas de merienda. ¡Ñami!

Por último, sabéis que soy muuuuy pero muy fan de la página de The Dad Lab. Este experimento puede parecer un poco arriesgado por el desastre que podría ocasionar en tu cocina. Igualmente, creo que vale la pena intentarlo. Sólo necesitas huevos, un tubo de papel, un vaso de agua y un par de ojos bien observadores. Por favor, si lo hacéis, decidme si funciona.

Me he divertido mucho escribiendo este post y estoy segura de que si hacéis alguna de estas actividades vosotros también lo disfrutaréis. Recordad que es muy importante dejar que los niños hagan la mayor parte de los pasos y que se den cuenta de que, para cualquier actividad, existe un proceso que hay que seguir. Hay que explotar la curiosidad de los peques, podéis parar un momento a mitad del proceso y preguntarles qué creéis que pasará, podéis discutir diferentes hipótesis y luego comparar con los resultados. También muy importante que ayuden a recoger. Aquí os dejo el enlace de la canción que nosotras utilizamos en clase, muchos papás seguro que habrán escuchado a sus pequeños cantarla en casa.

Así que eso familias, vamos a disfrutar de la primavera y a esperar a que el buen tiempo llegue de verdad.

Por cierto, ayer reunidas nos dimos cuenta de que el 1 de marzo hizo un año que comenzamos el WonderBLOG así que…¡felicidades a nosotras! Y muchas, muuuuuchas gracias a todos los que nos leéis cada miércoles. No podríamos hacer esto sin vosotros.

 

 

Otoño, ¡por fin!

Hace unos meses, cuando escribí sobre la primavera, os comenté que el otoño es mi estación favorita del año. Recuerdo perfectamente la cara de María cuando lo leyó y me preguntó ¿Otoño?… ¡pero si a mí me encanta el verano! Cada estación marca un cambio y, para mí, el otoño es como mi año nuevo personal. Es la época en la que dejo atrás las cosas que no me gustan, me propongo nuevos retos y objetivos y tengo la necesidad de volver a mis hábitos pre-veraniegos y de crear nuevas rutinas.

No es nada fácil. El otoño representa el final de los días largos y soleados trayendo consigo días más cortos y grises. En Barcelona, se ha marchado el verano de golpe. Desde el día uno, septiembre se ha llenado de lluvias, días fríos y nublados y nos ha dejado sin la oportunidad de disfrutar los últimos tintes de verano. Ésta es una época en la que me siento especialmente nostálgica, no me sorprende. Siempre he sido una persona muy sensible a los cambios de temperatura y los días nublados tienden a cambiarme los ánimos. Desde pequeña, cuando llovía, los ánimos se me alteraban y no había quien me aguantase. Hablando con otras personas me pude dar cuenta de que no soy la única que pasa por esto y, después, investigando, me encontré con el término TAE (Trastorno afectivo estacional) un trastorno afectivo-emocional ocasionado por los cambios estacionales.

Una de las razones por las cuales tenemos cambios de ánimo es por la falta de luz solar. El sol nos proporciona, aparte de un bronceado bonito en verano, un aumento en los niveles de serotonina. La serotonina son neurotransmisores que se encuentran en el sistema nervioso central y que están directamente relacionados con el estado de ánimo y el bienestar de las personas. Estos neurotransmisores se encargan de regular sobre todo el apetito y el sueño. Me parece que todos sabemos de sobra lo mucho que se puede ver afectado nuestro carácter si comemos y dormimos mal. Leyendo sobre esto, también encontré que los hombres producen un 50% más de serotonina que las mujeres. Mmm…ahora entiendo muchas cosas.

Está claro que el cambio afecta  o, mejor descrito, altera. Durante todo el año, el cuerpo se encuentra en constante adaptación a los cambios y estaciones y, como no podría ser de otra manera, este post lo dedico a ofrecer consejos que se basan sobre todo en la alimentación y los buenos hábitos para poder superar este cambio estacional de la mejor manera posible. No olvidemos que los niños también sufren alteraciones en su estado de ánimo a causa de este cambio así que estos consejos también van para ellos.

Una de las cosas que considero más importantes es el cuidado de la alimentación, finalmente somos lo que comemos y estoy segura que nuestro sabio planeta nos proporciona alimentos de temporada para combatir cualquier tipo de trastorno estacional. Vamos a ver.

Por ejemplo, durante esta época del año encontramos espinacas (no, no las de bolsa o congeladas que hay en el súper todo el año) sino manojos de espinacas que, salteadas con un buen aliño, están muy buenas. Al igual que las acelgas, estas dos plantas tan monas ayudan a la producción de serotonina en nuestro cuerpo.

Los alimentos que contienen carbohidratos y almidón también ayudan. La calabaza, protagonista del otoño, es un alimento que tiene un contenido considerable de carbohidratos y almidones. A mí me encanta en un buen sofrito o al horno. Yo no sabía  que el cabello de ángel, que a mí no me gusta nada, se hace con calabaza. Así que para los amantes de este relleno, ya sabéis qué pedir en la pastelería.

Las manzanas son alimentos ricos en hidratos de carbono y éstos a su vez ayudan a la producción de serotonina. Yo no soy muy fan de las manzanas pero sí de los hidratos de carbono, ¡y quién no!

Más de una vez he escuchado a la gente decir: come carbohidratos que estarás más feliz. Sí, es verdad, pero hay que tener mucho cuidado con el tipo de carbohidrato que comemos. Es evidente que un plato de pasta con una salsa exquisita y mucho queso hace feliz a cualquiera pero estos alimentos producen un subidón de energía exclusivamente momentáneo.

Dicen por ahí que: “Después del verano, la uva llega al mercado”. Puede que las semillitas sean un poco incómodas pero… ¡qué ricas están! Hay que recordar que la fruta, si se come entera, mejor. La fibra de las pepitas y la piel ayudan a contrarrestar el alto contenido de azúcar que tiene la uva, proporcionándonos todos los nutrientes. Aparte que son antioxidantes, depurativas y nos dan mucha energía.

Si preguntáis a mis alumnos cuál es mi fruta favorita, los que me prestan un poco de atención, os responderán: la mandarina. Esta fruta llega al final del otoño y tiene todos los nutrientes para prepararnos para el invierno. Me encanta.

Una vez, alguien me contó que leyó un estudio en el que durante equis tiempo los taxistas de Nueva York tenían que comer sólo pescado. ¿Por qué? Pues porque el pescado contiene altos niveles de Omega 3 que ayuda a reducir el estrés. Después de unas semanas de sólo comer pescado, los taxistas se encontraban de mucho mejor humor, su estado de ánimo había cambiado y el estrés de una gran ciudad no les afectaba tanto como antes. No encontré el estudio pero sí que encontré que el consumo de Omega 3 ayuda a incrementar la serotonina. Yo tengo una ligerita pelea personal con el pescado ya que, según de dónde venga, tiene altos niveles de mercurio por lo que yo me decanto por otros alimentos ricos en Omega 3 como lo son los frutos secos y sus aceites: el lino, por ejemplo, tanto en aceite como en semilla es excelente. La chía, las nueces, el cáñamo y el sésamo, también. Es importante saber que estos aceites no deben utilizarse para freír, en crudito mejor.

Por último, mi recomendación favorita, es comer chocolate. No sólo aumenta los niveles de serotonina sino también de endorfinas. Mucho cuidado con el chocolate que elegís, el componente que nos produce esta felicidad es el cacao, así que cuanto más oscuro, mejor.

Aparte de la alimentación, practicar buenos hábitos nos ayudará a combatir estos cambios estacionales. Hacer ejercicio de manera regular siempre ha sido bueno para el cuerpo. Si hoy hemos aprendido que la serotonina es producida por la luz, es muy importante intentar pasar el mayor tiempo posible al aire libre. Si caminamos 30 minutos y disfrutamos de la luz del día, mataremos dos pájaros de un tiro. Aunque esté nublado, nuestro cuerpo lo agradecerá. El estrés, sí, ese sentimiento que a veces nos invade y no nos damos ni cuenta, interfiere en la producción de serotonina, por lo que es recomendable también realizar prácticas como yoga, meditación y ejercicios de respiración.

Y ahora, mi consejo muy personal… ¡Disfrutad del otoño! Los colores de sus parques, las hojas y los cielos son las razones por las cuales ésta es mi estación favorita.