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Babies and toddlers play English!

Hoy te contaré una historia muy personal. Bueno, de hecho, siempre lo hago, pero hoy quiero contarte cómo nació una idea que me ha cambiado la manera de ver las cosas como profe.

Tengo la enorme suerte de trabajar en un sitio en el que soy feliz y no paro de aprender. El blog es una de las herramientas que más conocimientos me ha dado durante estos años. Me encanta investigar actividades para proponerte que hagas con tus hijos que tengan que ver con la naturaleza y el medio ambiente. Me gusta muchísimo compartir contigo cosas que hago en clase y todos los aprendizajes que me proporcionan los niños. Gracias a ellos soy lo que soy. Sin embargo, una de las cosas que más me ha gustado en este camino es estudiar, leer e investigar acerca de la educación y el comportamiento de nuestro cerebro a la hora de aprender un idioma (o cualquier otra cosa). Sé que algún día, cuando pueda y tenga tiempo, estudiaré algo relacionado con la neurociencia y el aprendizaje de los idiomas. Me fascina.

Hace poco más de un año, mientras escribía uno de mis artículos, leí que el 85% del desarrollo neuronal de los seres humanos se produce en los primeros tres años de vida. Los bebés hacen la mayor parte de sus conexiones cerebrales referentes a la comunicación y a la comprensión durante este tiempo. Me quedé pensando que, si esto es así, aprender idiomas en edades muy tempranas era la clave para el éxito del aprendizaje en edades avanzadas. Ese día, el blog no iba de educación en idiomas así que continué con mi artículo, pero la idea se me quedó clavada en la cabeza. Me puse a investigar sobre el tema y decidí comenzar un nuevo proyecto que involucrara la enseñanza del inglés a bebés y niños menores de tres años y que siguiera nuestro método y filosofía de enseñanza: el juego y la inmersión.

Y es así como, en septiembre del año pasado, comenzamos un proyecto con cinco increíbles alumnos que me han demostrado lo fácil que es aprender un idioma cuando tienes menos de tres años.

¿Y cómo aprendemos? Pues de manera natural y espontánea. Cantando, pintando, experimentando y jugando mientras desarrollamos nuestra psicomotricidad.  Es muy importante que, para que los niños y niñas aprendan, razonen, asimilen y comprendan un concepto, vivan y disfruten la experiencia del aprendizaje. Y no sólo esto. Durante este año, mis niños han desarrollado la habilidad de «aprender a aprender». Esto quiere decir que las conexiones neuronales que están desarrollando en su cerebro le servirán para que, en un futuro, cuando quieran aprender cualquier otro idioma, sea muchísimo más fácil que para una persona que no ha tenido ningún contacto con otro idioma.

Nuestra metodología de enseñanza concentra diferentes tipos de corrientes educativas y está basada en crear experiencias siempre en inglés y que permanezcan en el cerebro del niño para toda la vida. John Dewey, pedagógo, filósofo y psicólogo que me gusta mucho, decía que toda auténtica educación se efectúa mediante la experiencia. Completamente de acuerdo.

Una de mis partes favoritas de las clases ha sido ver como, poco a poco, los niños y niñas se van aprendiendo las canciones y los movimientos que las acompañan. La música, aparte de ayudarnos a establecer rutinas en la clase, favorece la concentración auditiva y el desarrollo del lenguaje. Les ayuda a desarrollar una correcta pronunciación y a asociar palabras con movimientos. Todos sabemos que a los niños  les encanta escuchar la misma canción una y otra vez. ¿Sabes por qué? Porque, poco a poco, se la van aprendiendo y se van sintiendo más seguros al momento de cantarla. Si aumenta su seguridad, aumenta su autoestima y, por ende, su felicidad.

Gracias a mis increíbles alumnos, he aprendido y visto con mis propios ojos que, cuanto más pequeños son, más fácil es para ellos. Creo que la clave está en que ellos aprenden sin hacer un esfuerzo voluntario por hacerlo. Les encanta ver, oler, tocar y sentir lo que están aprendiendo. Es increíble ver cómo experimentan, observan y reflexionan. Luego, un día, de la nada, te dicen algo en inglés y te quedas alucinando. Los niños, al no tener vergüenza y no sentir que están siendo examinados, tienen la facilidad de expresarse sin miedo. Me encanta.

Me acuerdo un día que llegó una de las madres a contarme que, una noche cenando en casa, le preguntó a su hijo si quería más leche y el niño contestó «No, thank you» y siguió cenando. Se me llenó de orgullo el corazón.

Hoy estoy segura de que la mejor manera de empezar a aprender un idioma es desde bebés. Hoy quiero agradecer a mis niños y a sus padres por confiar en nosotras y por demostrarme que los niños, cuanto más pequeñitos, más esponjas son. Cuanto más pequeñitos, más lo disfrutan. Cuanto más pequeñitos, más aprenden. No tengo la menor duda.
Te invito a que, si estás interesado en que tus hijos aprendan inglés, te comprometas con ellos desde bebés y los acompañes en el proceso. Cantes con ellos, les leas cuentos en inglés y aproveches una de las rutinas de tu día para hacerla en inglés. De esta manera, el niño o niña irá asimilando el idioma de manera natural y divertida.

Hoy quiero dar las gracias públicamente a Ari, Giulia, Jan, Núria y Olivia por enseñarme mil veces más de lo que pude imaginar. He crecido como profe y como persona gracias a vosotros y, lo más bonito de todo, es que ahora tengo muchas más ganas de aprender para seguir enseñando. ¡Qué suerte que tengo, many thanks!

Pierde la prisa este verano

Se acaba el curso escolar, qué rápido ha pasado el tiempo, ¿no te parece? La próxima semana me despido de mis niñas y niños y espero con mucha alegría verlos el próximo curso escolar más mayores, más altos y, claro está, más morenos. Estamos a punto de comenzar el Summer Camp y, si nos conoces, ya sabes que dejamos toda nuestra energía y corazón ahí metidos. Por eso también me despido temporalmente del WonderBlog hasta septiembre. Eso sí, no sin antes dejarte unas cuantas recomendaciones para este verano.

Es increíble como pasa el tiempo. De verdad, vuela. Todo va muy rápido y es muy importante no olvidarse de disfrutar el momento. Cualquier momento. Por eso este verano te propongo una lista de cosas que hacer para perder la prisa y disfrutar de tus hijos. Si tienes la grandísima suerte de tener varios días de vacaciones, aprovéchalos para reconectar. Primero contigo mismo y, después, con tus hijos. Aprovecha estos días para hacer cosas con tus hijos que el día a día a veces no te deja.

Una de las cosas que más me gusta de tener vacaciones es no tener que levantarme con una alarma. Eso sí, siempre abro el ojo antes de lo que lo abría cuando tenía que trabajar pero, si quiero, no me levanto de la cama. Ya sé que esto es imposible cuando tienes hijos. Ellos no respetan alarmas ni días de vacaciones, ellos se despiertan y ya quieren juerga. Pues no. Es muy importante que los niños sepan descansar y aburrirse. Es importantísimo que los niños y niñas sepan estar solos, jugar solos, leer, estar tranquilos, descansar y meditar (a su nivel). Aburrirse nos lleva a todos a descubrir, a ser creativos y a explotar nuestra imaginación.¿Y cómo hacerlo? Pues los niños todo lo aprenden con el ejemplo. Si llegan a tu cama, acuéstalos contigo y quédate en silencio mirando el techo. Diles que ahora te levantarás con ellos y podrán hacer el desayuno todos juntos pero que es importante estar unos minutos calladitos. Háblales de que nuestro cuerpo y mente han estado acostados mucho tiempo y necesitan tiempo para despertar. Cuéntales que todo lo que han soñado se va a una caja de los sueños cuando despiertan. Pídeles que piensen y  recuerden sus sueños antes de guardarlos en su caja. Es muy importante que tengas paciencia y realmente te aburras con ellos. Esto no lo podrás hacer de la noche a la mañana pero, si cada día que puedas lo intentas y estiras un minuto más de aburrimiento, estoy segura de que lo lograrás. Después de estar callados un rato, haz un poco de ejercicio con ellos. Hay que despertar el cuerpo poco a poco así que estira un poquito las piernas, los brazos, enséñales a respirar hondo y profundo para oxigenar el cerebro, mueve tu cuerpo, haz caras raras para despertar todos los músculos y reírte un rato. Créeme, les encantará.  Explícales todo, por muy pequeños que sean, si te escuchan cada día, crecerán y cada vez te irán entendiendo más y mejor.

Antes de irte de la habitación decide con ellos qué van a desayunar y quién hará qué durante el desayuno.  Tus hijos aprenderán lo importante que es alimentarse bien y a elegir cuidadosamente los ingredientes para esta primera comida del día.

Cocinar es una actividad excelente para que los pequeños entiendan que todo en esta vida tiene un proceso y que es muy importante seguirlo. Cortar y pelar va súper bien para desarrollar habilidades motrices. Contar ingredientes para repasar matemáticas y cálculo. Tómate tu tiempo para cocinar y para desayunar. Deja que te ayuden todo lo que puedan, tanto a cocinar como a recoger.  A ellos les encanta ser partícipes de las tareas de la casa. Y después de desayunar, deja que se aburran otro ratito para reposar la comida y hacer la digestión. Uf, ¡qué difícil! Para mí, de pequeña, ésta era la peor parte. Esperar. Hoy le agradezco a mi padre el no haber roto esta regla casi nunca, y digo casi nunca porque recuerdo perfectamente el día que, con una sonrisa de travesura, me dejó ir a jugar justo después de comer. Un día sólo. Me sentí lo más de lo más.

Hay mil cosas que puedes hacer con tus hijos este verano y yo te propongo aburrirte. Espero que entiendas a que me refiero y no lo veas como una ironía si no como algo muy importante para ellos. Veo que los niños hoy en día no saben estar solos y no puedo evitar preocuparme por su futuro (y el mío). Aparte, he seleccionado unas cuantas actividades que me gustan mucho y que creo que pueden ir muy bien.

Haz teatro. Preparar obras de teatro puede llegar a ser súper divertido tanto para ti como para ellos. Aquí podrás encontrar guiones de teatro para niñas y niños que están clasificados por edad y te resalta los valores y aprendizajes de cada obra. Recicla botellas de plástico, cajas y tubos de cartón, ropa que esté rota para crear la escenografía. Dedica una hora (o más) para ensayar cada día. Mi recomendación es que sea la misma hora cada día. De esta manera irás estableciendo rutinas divertidas que fomenten la disciplina.

Y hablando de ropa rota, vacía armarios con ellos. Dedica un día a hacer limpieza de ropa y juguetes para después ir todos juntos a donarlos. Una mamá me contó una vez que hacía que sus hijos escogieran sus juguetes favoritos y después les hacía escoger uno para regalarlo. Me encanta la iniciativa. No te olvides que tienes que poner el ejemplo así que hazlo tú también con tu ropa y tus zapatos.

Fomenta la música. Escucha música todo el día. Enséñales música clásica. Aquí una lista de que me encanta escuchar cuando estoy trabajando. Siempre le agradeceré a mi madre su pasión por la música clásica. Hoy yo también soy fan incondicional de Vivaldi. También, enséñales los grupos que tú escuchabas de joven. Cuéntales historias que recuerdes a través de canciones. Baila con ellos. Recuerda que la música nos hace más felices. Construye un instrumento musical con ellos. En esta página encontrarás buenas ideas.

Mira a las estrellas y encuéntrale forma a las nubes. Pasa el mayor tiempo posible al aire libre. Si es hora de aburrirse, qué mejor plan que acostarse en el césped, tierra, pareo, etc., y encontrarle forma a las nubes o descubrir constelaciones.

Mi última recomendación y la que más me gusta es: juega al Tangram. ¿Tan…qué? Sí, Tangram. Es un juego chino que significa “juego de los siete elementos” o “tabla de la sabiduría”. Es un puzzle de siete piezas (triángulos de diferentes tamaños, un cuadrado y un trapecio) El juego consiste en construir diferentes formas utilizando todas las piezas. En serio es una pasada. Lo he jugado con los niños (a partir de los 3 años pueden jugar) y es excelente para desarrollar la orientación y la estructuración espacial, coordinación, atención, razonamiento, lógica, etc. Recicla una caja de cartón y crea tu propio Tangram. Aquí encontrarás paso a paso cómo hacerlo. Una vez hecho, ¡ponte a crear figuras! Si buscas un poco en Internet encontrarás mil ideas para jugarlo.

Bueno familias, me despido. Muchísimas gracias, ha sido un placer formar parte de este proyecto un año más. Disfruto muchísimo compartiendo mis inquietudes, ideas y proyectos con vosotros. ¡Nos vemos en septiembre! Ya se despedirá María de vosotros con su artículo de la semana que viene, que será el último de este curso.