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Bienvenida, ¿primavera?

El 21 de marzo del 2018, justo cuando comenzaba la primavera, el Tibidabo amaneció nevado, ¿lo recordáis? Ese día os propuse una serie de ideas y actividades para poder hacer con vuestros hijos en casa ya que no podíamos salir de casa por el frío que hacía en la calle. Hoy, aparte de que también llueve, no podemos salir por otras cosas y sólo puedo pensar en lo mucho que puede cambiar la vida. En fin, espero que disfrutéis de las actividades y os encontréis bien.

Cuando descubrí esta actividad para hacer con los niños, me encantó. Aparte de que el resultado es muy bonito, los peques aprenden sobre la cromatografía. ¿Y esto, qué es? La cromatografía es el proceso de separación de sustancias que componen una mezcla y, en este caso, separaremos colores. Así como les enseñamos que, si mezclamos el azul con el amarillo obtenemos verde, hoy les enseñaremos el proceso contrario.

Sólo necesitas filtros de café, rotuladores de colores, pinzas de la ropa y un frasco pequeño con agua.

Os dejo aquí unas fotos con los pasos a seguir que explican bastante bien la actividad. Sólo que, en lugar de utilizar pipe cleaners para el cuerpo de la mariposa, yo recomiendo las pinzas de ropa. Utilizando los rotuladores puedes pintarlas de diferentes colores, decorarlas, dibujar los ojos, etc. ¡Da mucho más juego! Si quieres, también tienes el vídeo aquí.

Y ahora, uno de mis experimentos favoritos. Estoy segura de que tenéis todo lo que se necesita en casa: una bandeja de cristal, leche entera, colorante alimentario, jabón para los platos y un palito de algodón.

En la bandeja de cristal ponemos un poco de leche entera y A simple science experiment for kids.dejamos que los peques pongan gotitas de colorante alimentario de diferentes colores. A simple science experiment for preschool and kindergarten.Después, mojamos el palito de algodón en el jabón y lo metemos en la bandeja con la leche. Presionamos el palito durante unos segundos y …¡veréis qué pasa! Hemos hecho varias veces este experimento con nuestros alumnos y nunca falla. Las caritas de alucinados que ponen son lo más.

Como todos sabemos, durante la primavera la naturaleza se despierta. Las orugas se convierten en mariposas, hay más flores y por lo tanto, más abejas, nos encontramos con más bichitos, más plantas, etc. Encontré esta imagen que podéis utilizar para ir repasando el vocabulario de primavera.

Esta imagen la encontré en la página Teachers Pay Teachers, que por cierto os recomiendo mucho. Tiene miles de recursos educativos en inglés para todas las edades y lo mejor de todo es que podéis practicar el inglés con vuestros hijos de forma divertida.

Y ahora, una actividad con esa fruta maravillosa que está ahora mismo en todas las fruterías y está tan rica: la fresa. Encontré estas «recetas» de cocina en Pinterest que parecen muy divertidas de preparar. Son ideas para todos los gustos y son bastante sencillas. Me encantan estas ideas súper sanas de merienda. ¡Ñami!

Por último, sabéis que soy muuuuy pero muy fan de la página de The Dad Lab. Este experimento puede parecer un poco arriesgado por el desastre que podría ocasionar en tu cocina. Igualmente, creo que vale la pena intentarlo. Sólo necesitas huevos, un tubo de papel, un vaso de agua y un par de ojos bien observadores. Por favor, si lo hacéis, decidme si funciona.

Me he divertido mucho escribiendo este post y estoy segura de que si hacéis alguna de estas actividades vosotros también lo disfrutaréis. Recordad que es muy importante dejar que los niños hagan la mayor parte de los pasos y que se den cuenta de que, para cualquier actividad, existe un proceso que hay que seguir. Hay que explotar la curiosidad de los peques, podéis parar un momento a mitad del proceso y preguntarles qué creéis que pasará, podéis discutir diferentes hipótesis y luego comparar con los resultados. También muy importante que ayuden a recoger. Aquí os dejo el enlace de la canción que nosotras utilizamos en clase, muchos papás seguro que habrán escuchado a sus pequeños cantarla en casa.

Así que eso familias, vamos a intentar disfrutar de la primavera y a esperar a que mejores momentos lleguen pronto. Os envío un abrazo fuerte.

 

 

Ciudades que se hunden

¡Hola, familias! Estoy muy contenta de estar de nuevo en el WonderBlog. Echaba mucho de menos escribir y como no podía ser de otra manera, este primer post pertenecerá a una de mis categorías favoritas: ecología y experimentos. Si me conoces sabes del gran interés que tengo por compartir la preocupación que tengo por nuestros pequeños que ya forman parte de este mundo y que formarán parte de las decisiones de nuestro futuro.

Hace aproximadamente un mes leí en El Periódico una noticia que decía algo así como: Indonesia comenzará la construcción de su nueva capital en el 2020. Era una pequeña nota que explicaba que ya estaba todo preparado para comenzar a construir una nueva ciudad debido a que Yakarta se está hundiendo. Yakarta es una de las capitales más contaminadas de todo el mundo que se hunde porque está construida sobre ríos, porque sus habitantes sacan agua  de manera ilegal y porque el cambio climático está ocasionando que suba el nivel del mar. Vaya.

Mientras leía el artículo se me iba haciendo un nudo en el estómago. ¿Sabes por qué? Porque iba imaginando la ciudad hundida y toda su basura hundida con ella en el mar. Ya no sólo el cambio climático está haciendo que el agua de los polos se derrita y las ciudades se hundan. También está ayudándonos a generar más basura dentro del mar. Y encima la construcción de esta nueva ciudad será en una isla que es hábitat de orangutanes y tigres que ya está pasando por un proceso de deforestación. En serio, ¿a dónde vamos a ir a parar? No sé si llegaremos a verlo y espero que nuestros niños tampoco pero creo, sinceramente, que estamos muy cerca de un verdadero desastre natural.

El 29 de julio del 2019 agotamos los recursos de todo el año. En 1999 se agotaron el 28 de septiembre y, en 1979, el 28 de octubre. Si seguimos a este ritmo, en 60 años agotaremos los recursos el 28 de enero y estaremos en números negativos prácticamente todo el año. Y honestamente creo que, si no hacemos algo radical pronto, será mucho antes.

No es mi intención ser fatalista ni negativa pero es que, cuando me encuentro noticias como la de un alcalde de una población de Corea del Sur que, el Día Internacional de la limpieza de playas, ensució la playa antes de limpiarla para poder tener mejores fotos del antes y el después me quedo un poco a cuadros.

Y entonces ¿cuál es mi intención? Que nos unamos todos los que somos guías de los más pequeñitos y los eduquemos de una manera consciente, responsable y, lo más importante, con el ejemplo.

Para mí, la mayor y mejor acción que podemos hacer es aumentar el vínculo entre los niños y la naturaleza. No sólo les ayudará a ellos a tener mejoras en salud, creatividad y bienestar sino que si un niño quiere y respeta algo, lo cuidará. No tengo ninguna duda. Es muy importante conectar diariamente con la naturaleza. El otro día escuchaba un podcast de Borja Vilaseca y Charuca del que te hablaré detalladamente en mi próximo post en el que él decía que hoy en día la gente se va de fin de semana para «desconectar» y que la realidad debería ser al revés. Estamos tan desconectados diariamente de todo que, cuando nos vamos el fin de semana a la montaña, conectamos de verdad. Interesante, ¿no crees?

Ser conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor es también muy importante. Por ejemplo, si somos conscientes de la cantidad de basura que generamos al día en cuanto a packaging se refiere, entonces quizá comenzaremos a asistir a las tiendas estas tan bonitas que están de moda con nuestros botes de cristal y comprar a granel. Si, cuando vamos a comprar el café de la mañana, somos conscientes de que la tapa de plástico tiene un período de vida de diez minutos antes de terminar en la basura, quizá la próxima vez pidamos el café sin tapa. Creo que ya te había contado que a mí me miraban muy raro cuando pedía mi café sin tapa. Ahora ya saben que soy «la que se lo toma sin tapa» y el otro día un abuelito me dijo «muy bien, no hace falta tanto plástico». Ahora la chica que me sirve el café ya no me mira raro, me sonríe.

Podría estar escribiendo toda la mañana acciones para mejorar el mundo pero no lo voy a hacer. La última acción igual de importante que las otras dos es enseñar con el ejemplo. Enséñale a tus hijos las acciones que haces que son positivas para reducir basura y cuidar del planeta y explícales por qué. Si vas al súper con ellos, hazles responsables de las bolsas de tela que usarás después. Que te acompañen a tirar la basura a los contenedores y que sean ellos quienes lleven el cartón o el plástico. Dedica algún día a la semana a hacer un batido de frutas y explícales que, si lo haces tú, no sólo es más saludable sino que no hay bricks de basura. Con los niños mayores puedes hacer un tipo Master Chef zero waste y que gane el que mejor cocine y el que menos basura genere. ¡Qué gran idea, igual hago un taller de esto!

Creo que hay muchísimas acciones divertidas que puedes hacer con  los niños que les ayuden a desarrollar su conciencia y crecer como auténticos guerreros que luchen por un mundo mejor, por un mundo en el que las ciudades ya no se hundan. No hay excusas.

Hábitos saludables del siglo XX para niños del siglo XXI

Hoy el post va de aquellos hábitos que no debemos olvidar. Esos hábitos con los que, nosotros los adultos, crecimos. Hábitos que hoy nos ayudan a ser personas creativas, seguras, sin trastornos de atención y, sobre todo, felices y resilientes.

Vamos por partes, ¿sabéis qué es la resiliencia? Es un término que descubrí hace unos años y se define como la capacidad de las personas para superar o adaptarse a situaciones difíciles o traumáticas. Estoy segura que todos queremos que nuestros niños y niñas estén preparados para enfrentarse y superar situaciones difíciles que se presenten a lo largo de sus vidas, ¿o no?

Cosas tan sencillas como trepar un árbol, saltar a la cuerda, pasar horas y horas en el parque ideando juegos de piratas y tesoros sin que te estén diciendo cada cinco minutos: “no te subas, cuidado que te caerás, no saltes, etc…” fomenta las habilidades sociales y la creatividad en los niños. También crecen más felices. Aquí podéis leer el estudio que me inspiró a escribir hoy sobre esto. La investigación demuestra que el juego libre, arriesgado y sin tantos algodones crea adultos fuertes y felices.

Los niños que saltan, trepan y exploran sin supervisión, muestran una mejor salud física y mental. Un niño que es capaz de explorar su entorno y arriesgarse, aprenderá a reconocer sus propios límites. Jugar al aire libre alrededor de árboles y otros elementos naturales, es saludable y promueve un estilo de vida activo.  Necesitamos que los niños de hoy en día se muevan más. Se muevan de manera independiente. Esto no quiere decir que lo dejemos sobre un árbol y nos desentendamos. Los niños deben saber que ahí estaremos para cogerlos, pero ellos han de encontrar la manera de subir y de bajar. Han de concentrarse, conocer cómo funciona su cuerpo y sus límites. Han de probar, equivocarse y volverlo a intentar. Estas habilidades que están desarrollando, mientras juegan, serán un elemento clave para su formación y su vida como adultos. Serán personas que no se asustarán si se caen y tampoco tendrán ningún problema en levantarse y volverlo a intentar.

Estoy segura que no es la primera vez que escucháis esto.  Ya os digo yo que a  mí, que me encanta hablar con los abuelos, he escuchado mucho: los parques ya no son como antes, los niños no salen a jugar, nosotros de pequeños nos divertíamos con cualquier cosa y la imaginación que teníamos para inventarse juegos e historias era infinita… y ahora los niños se quedan en casa con la tele o el móvil. El móvil. Se me pone la piel de gallina sólo de pensar en lo que la tecnología está haciendo con nuestros más pequeños. Pero no olvidemos que los responsables de la cantidad de inputs tecnológicos que reciben nuestros pequeños, somos nosotros.

Está claro que hoy en día todo está cambiando.  Soy consciente de que la tecnología se apodera de nuestra manera de comunicarnos y es muy importante preparar a los más peques para todo esto. Pero… ¿cómo de peques? Yo, personalmente, no le daría un móvil ni una tablet a un niño antes de los seis años.

Cuando hago afirmaciones como ésta alrededor de amigas mías que ya tienen hijos, casi siempre escucho el mismo comentario: «cómo se nota que no eres mamá». No sé que pasará cuando lo sea, quizás me lo coma con patatas y termine dándole el móvil antes de tener un ataque de nervios, no sé. Sólo quiero que sepáis que todo lo que escribo lo hago siempre pensando en el bienestar de las futuras generaciones. Hay que trabajar en desarrollar nuestra paciencia como adultos para poder transmitirla a nuestros hijos.

Y, volviendo la tema, creo que darle el móvil o la tablet a los seis años aún me parece muy pronto. ¿Por qué? Primero porque soy fiel creyente de que jueguen, exploren, toquen, se ensucien, etc. y luego, porque encontré este artículo de Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y autor del libro El cerebro del niño explicado a los padres que me dejó muy sorprendida y que comienza con la siguiente frase:

«La atención es la ventana a través de la cual el cerebro se asoma al mundo que le rodea.» 

Es verdad. Todas las mamás que conozco me comentan lo impresionante que es cuando su bebé comienza a fijar su atención en algo, a reconocer sonidos y pequeños objetos. El increíble sentimiento que tienen cuando las empieza a seguir con la mirada. Esos momentos en los que comienza la fascinación por descubrir el mundo poco a poco a través de pequeños estímulos.

Aquí es cuando el bebé tiene la oportunidad de desarrollar algo que es fundamental para su crecimiento: el dominio de la atención.

Y ahora, una pregunta: ¿cuántos de vosotros tuvisteis amigos en el cole con algún trastorno por déficit de atención? Yo, no tuve ninguno. Tengo una hermana disléxica que lo pasó fatal porque el sistema educativo no supo detectar su problema pero, hasta donde yo sé, fue una niña bastante feliz y normal.

Hoy en día, escucho cada vez a más gente hablar del TDAH entre los niños. Es muy alarmante y, el estudio que os mencioné antes, relaciona el uso de las tecnologías y estilo de vida acelerado de los adultos con este trastorno. Me he encontrado con vídeos y estudios que dicen que la cantidad de estímulos que recibe un niño a través del móvil es muy nociva para el desarrollo de habilidades como la atención, concentración y paciencia.

Utilizar el móvil para que el niño termine de comer o para que no llore en el bus o en el médico le quita la oportunidad de pasar por un momento de frustración, que puede ser ocasionado por el cansancio o el aburrimiento, y aprender a superarlo. Darle el móvil para que esté calmado y no moleste a los demás le indica que puede estar tranquilo sin esfuerzo ni paciencia. Os recomiendo mucho que leáis todo el estudio del este neuropsicólogo infantil. Me pareció súper interesante.

Vamos a ver si comienza la primavera de una vez para aprovechar el buen tiempo. Para dejar los móviles y trepar árboles. Estoy segura de que todos seremos más felices.

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