Entradas

Bienvenida, ¿primavera?

El 21 de marzo del 2018, justo cuando comenzaba la primavera, el Tibidabo amaneció nevado, ¿lo recordáis? Ese día os propuse una serie de ideas y actividades para poder hacer con vuestros hijos en casa ya que no podíamos salir de casa por el frío que hacía en la calle. Hoy, aparte de que también llueve, no podemos salir por otras cosas y sólo puedo pensar en lo mucho que puede cambiar la vida. En fin, espero que disfrutéis de las actividades y os encontréis bien.

Cuando descubrí esta actividad para hacer con los niños, me encantó. Aparte de que el resultado es muy bonito, los peques aprenden sobre la cromatografía. ¿Y esto, qué es? La cromatografía es el proceso de separación de sustancias que componen una mezcla y, en este caso, separaremos colores. Así como les enseñamos que, si mezclamos el azul con el amarillo obtenemos verde, hoy les enseñaremos el proceso contrario.

Sólo necesitas filtros de café, rotuladores de colores, pinzas de la ropa y un frasco pequeño con agua.

Os dejo aquí unas fotos con los pasos a seguir que explican bastante bien la actividad. Sólo que, en lugar de utilizar pipe cleaners para el cuerpo de la mariposa, yo recomiendo las pinzas de ropa. Utilizando los rotuladores puedes pintarlas de diferentes colores, decorarlas, dibujar los ojos, etc. ¡Da mucho más juego! Si quieres, también tienes el vídeo aquí.

Y ahora, uno de mis experimentos favoritos. Estoy segura de que tenéis todo lo que se necesita en casa: una bandeja de cristal, leche entera, colorante alimentario, jabón para los platos y un palito de algodón.

En la bandeja de cristal ponemos un poco de leche entera y A simple science experiment for kids.dejamos que los peques pongan gotitas de colorante alimentario de diferentes colores. A simple science experiment for preschool and kindergarten.Después, mojamos el palito de algodón en el jabón y lo metemos en la bandeja con la leche. Presionamos el palito durante unos segundos y …¡veréis qué pasa! Hemos hecho varias veces este experimento con nuestros alumnos y nunca falla. Las caritas de alucinados que ponen son lo más.

Como todos sabemos, durante la primavera la naturaleza se despierta. Las orugas se convierten en mariposas, hay más flores y por lo tanto, más abejas, nos encontramos con más bichitos, más plantas, etc. Encontré esta imagen que podéis utilizar para ir repasando el vocabulario de primavera.

Esta imagen la encontré en la página Teachers Pay Teachers, que por cierto os recomiendo mucho. Tiene miles de recursos educativos en inglés para todas las edades y lo mejor de todo es que podéis practicar el inglés con vuestros hijos de forma divertida.

Y ahora, una actividad con esa fruta maravillosa que está ahora mismo en todas las fruterías y está tan rica: la fresa. Encontré estas «recetas» de cocina en Pinterest que parecen muy divertidas de preparar. Son ideas para todos los gustos y son bastante sencillas. Me encantan estas ideas súper sanas de merienda. ¡Ñami!

Por último, sabéis que soy muuuuy pero muy fan de la página de The Dad Lab. Este experimento puede parecer un poco arriesgado por el desastre que podría ocasionar en tu cocina. Igualmente, creo que vale la pena intentarlo. Sólo necesitas huevos, un tubo de papel, un vaso de agua y un par de ojos bien observadores. Por favor, si lo hacéis, decidme si funciona.

Me he divertido mucho escribiendo este post y estoy segura de que si hacéis alguna de estas actividades vosotros también lo disfrutaréis. Recordad que es muy importante dejar que los niños hagan la mayor parte de los pasos y que se den cuenta de que, para cualquier actividad, existe un proceso que hay que seguir. Hay que explotar la curiosidad de los peques, podéis parar un momento a mitad del proceso y preguntarles qué creéis que pasará, podéis discutir diferentes hipótesis y luego comparar con los resultados. También muy importante que ayuden a recoger. Aquí os dejo el enlace de la canción que nosotras utilizamos en clase, muchos papás seguro que habrán escuchado a sus pequeños cantarla en casa.

Así que eso familias, vamos a intentar disfrutar de la primavera y a esperar a que mejores momentos lleguen pronto. Os envío un abrazo fuerte.

 

 

Experimentos para hacer arte

La semana pasada pasó por aquí una mamá que se sintió atraída por las lunas que están expuestas en la recepción de WonderFUN. ¿Las has visto? Forman parte de un proyecto/experimento que hicieron los alumnos de Nature para representar las fases de la luna. La madre me dijo: «esto es arte de verdad» y yo pensé «pues sí que lo es y es muy fácil de hacer»

Como ya nos han preguntado varias veces cómo lo hicimos, hoy te vamos a compartir «la receta» de este y otros experimentos fáciles con los que puedes hacer arte. Comencemos con el de la luna.

Moon phases puffy paint

Materiales:

  • 1 taza de espuma de afeitar
  • 1 taza de cola blanca
  • 1 bol
  • 1 cuchara
  • 1 pincel
  • 1 cartulina negra
  • 1 tiza blanca
  • Pegatinas de estrellas

Procedimiento:

Mezcla la espuma de afeitar con la cola blanca en un bol.
En la cartulina negra, dibuja un círculo utilizando la tiza blanca.
Utiliza la mezcla como pintura y, con la ayuda de un pincel, pinta la fase de la luna que más te guste.
Decora con estrellas.
Deja secar durante 24 horas.

Salt ART

Me acuerdo de que este experimento lo hicimos en un Funny Friday. Es una manera muy divertida de ver cómo el agua recorre la sal al mismo tiempo que creas arte muy original.

Materiales:

  • Cartulina blanca
  • Cola blanca
  • Sal
  • Bandeja
  • Acuarelas
  • Agua
  • Pincel

Procedimiento:

Utiliza la cola blanca para hacer los dibujos sobre la cartulina. Es más fácil si dejas caer del bote la cola blanca sobre el papel.
Espolvorea con sal todo el dibujo y sacude la sal restante en una bandeja.
Pinta con acuarelas poco a poco sobre la sal. Es muy importante que no utilices mucha agua y que lo hagas despacio para que los colores vayan mezclándose.

Coffee filter chromatography

Este experimento tiene como objetivo aprender a separar los colores que forman un color. Por ejemplo, si pintamos un dibujo en verde, ¿qué crees que tenemos que hacer para separar el amarillo del azul? Pues aquí va una idea.

Materiales:

  • Filtro de café
  • Rotuladores
  • Vaso con medio centímetro de agua

Procedimiento:

Pinta con rotuladores los filtros de café. Para que entendamos bien el experimento, te recomiendo primero utilizar un color por filtro. Cuando ya tengas los filtros de café pintados, dóblalos en forma de cucurucho y pon la punta dentro del vaso con agua. Observa cómo viaja el agua por el filtro de café y a su vez separa los colores. ¿Sabes por qué? Porque, a medida que el agua atraviesa un material poroso, los pigmentos que forman el color viajan a diferente velocidad, con lo cual después de un tiempo vemos claramente la separación del color.

Melted wax crayon art

Por último, te voy a compartir el que creo que es mi experimento favorito de todos los que he hecho aquí (y mira que son muchísimos). Me gusta tanto, que seguramente lo repetiré pronto. Hace muchísimo que no lo hacemos.

Materiales:

  • Ceras
  • Caja de cereales para reciclar
  • Pintura
  • Pincel
  • Rallador de queso
  • Papel de horno
  • Horno o microondas

Procedimiento:

La caja de cereales será tu lienzo. Corta las partes que no quieras y forra el cartón con el papel de horno. Sobre el lienzo, pinta un dibujo utilizando las pinturas que tú quieras. Si por ejemplo, utilizaste pintura verde, azul y rojo, utiliza el rallador de queso para rallar las ceras de esos mismos colores. Con la mano, cubre tu pintura de trocitos de cera del mismo color. Mete tu obra de arte durante 5 minutos al horno bien caliente o al micro durante 2 minutos vigilando que no se derrita demasiado. Si quieres ser eco-friendly, pon el dibujo al sol durante una hora, obtendrás el mismo resultado. Cuando saques la pintura del horno, ten mucho cuidado porque las ceras estarán muy calientes y pueden quemar. Deja que se enfríe para ver el increíble resultado.

Hasta aquí mis «recetas» de hoy. Me encanta compartir contigo mis experimentos artísticos favoritos. ¡Feliz miércoles!

¿Sabes cuáles son las cinco necesidades básicas de los niños?

Hace unos días empecé a escuchar un podcast de una amiga mía. Tengo que confesar que empecé a escucharlo simplemente por escuchar a mi amiga, pero el tema que trata es de interés general para todas y todos. Creo yo.

En el podcast participan ella y una de sus pacientes que, después de haber pasado por un episodio de violencia en su vida, decide unir fuerzas con su psicóloga (mi amiga) para llevar un mensaje a todas las mujeres que pasan por una situación parecida y ayudarlas a encontrar respuestas para vivir mejor. Si te interesa, aquí te dejo el enlace.

Todos los que nos leen saben lo importante que es para mí criar guerreros. Criar guerreros que el día de mañana cuiden el mundo, defiendan sus ideales y luchen por sus valores. Todos los que nos leen  también estarán de acuerdo en que el mundo está patas para arriba. La violencia (ya sea de género o la que sea) está cada vez peor. La corrupción y los engaños en los que esta sociedad está envuelta son horribles. Entonces, ¿qué les espera a nuestros niños y niñas el día de mañana? No lo sé, pero está claro que todos los que somos responsables de su educación tenemos que hacer algo.

Una mañana, mientras me arreglaba, estaba escuchando uno de los capítulos del podcast. Fue en ese momento que decidí de qué quería escribir el post de este miércoles. Fabiola (vamos a ponerle nombre a mi amiga) empezó a hablar de por qué los adultos tenemos algunas carencias emocionales y cómo éstas están directamente relacionadas por acontecimientos de nuestra infancia. Creo que todos podemos estar de acuerdo en que mucho de lo que somos como adultos está relacionado con cómo crecimos y cómo vivimos nuestros primeros años de vida.

Ella citó a un reconocido psicólogo estadounidense (Jeffrey Young) que ha desarrollado una teoría centrada en esquemas. Esta teoría propone que todo niño en edades tempranas debe satisfacer cinco necesidades básicas. Mientras escuchaba el podcast, iba pensando lo importante que es conocer la psicología de nuestros hijos y el impacto de nuestras palabras y acciones en ellos. Lo que iba diciendo sobre las necesidades básicas tenía muchísimo sentido y fue en ese momento que decidí compartir contigo mis reflexiones e invitarte a que leas, estudies y conozcas mejor cómo funciona la mente de tus hijos. De tus futuros guerreros.

He estado leyendo muchísimo sobre el tema. No soy psicóloga y esto ha hecho que escribir este post sea muy difícil. Para mí es muy importante darte información que te sirva, que sea real y que esté correctamente respaldada. Por eso te hablaré de las cinco necesidades básicas y te daré mi más humilde y documentado consejo para cubrirlas con tus hijos. Aquí tienes uno de los ensayos que utilicé como guía para escribir esto. Te invito a que, si te interesa, investigues más sobre el tema. A mí me pareció interesantísimo.

Las cinco necesidades básicas son:

1. La seguridad básica y afecto seguro que permita que el niño se sienta querido y protegido por sus padres, ya sea de forma física y/o emocional.

Todos coincidiremos en que las niñas y niños tienen una necesidad real de sentirse queridos y protegidos. Este cariño y afecto tiene que ser incondicional. El afecto que le damos a nuestros hijos no tiene que estar condicionado a si se porta bien, tiene buenas notas en el colegio, ayuda a recoger la casa o no se pelea con su hermanito. Los niños tienen que sentirse seguros de que los queremos tal y como son y a pesar de lo que hagan. No olvidemos que ellos están aprendiendo a relacionarse, a comunicarse y nuestro cariño y amor no tiene que ir a cambio de nada.

2. La autonomía que permita que el niño sea responsable de sus actos, tome decisiones sin que los padres se impongan a ello.

Es muy importante que los niños aprendan a tomar sus propias decisiones, que se equivoquen y se responsabilicen de sus actos. Desde lo más pequeños que puedan. Ésta para mí es una de las grandes enseñanzas que tengo por parte de mi padre. Él siempre me dice: «tus actos, tus responsabilidades». A los 10 años no lo entendía tan bien como ahora. Los niños, desde pequeños, tienen que desarrollar su autonomía. Tienen que aprender a hacer las cosas por ellos mismos. En este mundo, que va tan deprisa, es muy fácil terminar poniéndole el abrigo o los zapatos porque tenemos prisa. Si hacemos esto con cada cosa, si no dejamos que tomen decisiones y asuman responsabilidades, no estaremos enseñándoles las habilidades para salir adelante en la vida, para ser útiles.

3. Relación con los demás y expresión de sus emociones hacia los demás y también consigo mismo.

Es importantísimo que un niño se sienta libre de expresar cómo se siente. Soy muy feliz porque hoy en día cada vez hay más recursos en el aula y en casa para ayudar a los niños a expresar sus emociones. Por ejemplo, en muchas sociedades, los niños que lloran no «son fuertes» y las niñas «siempre lloran». Estos estereotipos lo único que hacen es crear adultos que no saben expresar sus emociones. Adultos que, cuando sienten algo, lo reprimen. No hace falta ser psicólogo para saber que guardarse las emociones hace mucho daño.

4. La espontaneidad y el juego, que sepa cuáles son sus derechos como niño(a) sin represiones.

Cuando escuché este principio en el podcast, sonreí mucho y me puse muy contenta. ¡Claro que sí! El juego es la necesidad básica de cualquier niña o niño. El hecho de que aprendan a través del juego, los hará muy felices. Disfrutar al aire libre y no sentirse reprimido por cuatro paredes es lo mejor que les puede pasar. Obviamente un niño va a tener la necesidad de hacer y decir tonterías. De moverse de un lado para el otro. De liarla. Porque es un niño.

5. Límites, que el niño lleve un control de sus conductas con los demás y con él mismo.

Obviamente la pueden liar, pero con sus límites. «Niños exigidos, niños felices», decía María en uno de sus posts de hace algunas semanas. Hay que determinar los límites y seguirlos siempre con respeto. Los niños nos piden límites a gritos y es muy importante ponerlos y no imponerlos.

Hasta aquí llega mi post de hoy. Me ha gustado mucho escribirlo y creo que hoy me conozco un poquito más. Espero haber tenido la habilidad de transmitirte todo lo que he aprendido. No cabe duda de que, si soy madre algún día, me imprimiré estos cinco principios y los leeré cada día. Gracias, Faby.

Sentir con los cinco sentidos

Cuando trabajo los cinco sentidos con mis alumnos, les explico que, para llegar a ser grandes científicos y descubrir cosas nuevas, es muy importante concentrarse en cada uno de sus sentidos. Si ya me miran con cara de what?, imaginaos sus caritas cuando la profe happy flower hace dinámicas con las siguientes preguntas e indicaciones:

  • Close your eyes
  • Concentrate on your eyes
  • Imagine the colour of your eyes
  • What is the shape of your eyes?
  • What can you do with your eyes?
  • Open your eyes
  • What can you see with your eyes?

Y así, con todos los sentidos.

He de confesar que cada vez me resulta más difícil lograr mi objetivo de que los pequeños se concentren en una sola cosa, en un solo sentido. Cuando tengo algo escondido en una bolsa y les pido que escuchen con sus orejas bien abiertas y que intenten adivinar qué hay dentro sólo utilizando el sentido del oído, les resulta casi imposible no acercarse a tocar la bolsa. Algunos lo intentan pero, si no adivinan, rápidamente se desesperan.

También tengo que decir que tengo seis años de experiencia como profesora de niños y cada vez veo cómo les cuesta más y más concentrarse y…relajarse. Lo quieren todo y lo quieren ya.

En otras ocasiones ya os he comentado lo importante que me parece que practiquemos el tan famoso mindfulness con nuestros hijos y lo intentemos aplicar a las actividades del día a día. Pues hoy os comparto los ejercicios que hago en clase con mis niños para practicar la atención plena en algo que es básico para nuestra supervivencia: nuestros sentidos. Creo que son dinámicas súper divertidas que puedes hacer en familia un sábado o domingo que no sepas qué hacer y todo lo que necesitas seguro que lo tienes por casa.

Te recomiendo que hagas una serie de preguntas sobre los cinco sentidos (como las que escribí arriba). Habla con tus hijos sobre para qué sirve cada una de las partes de nuestro cuerpo. A mí me pasan los días en los que miro sin observar, oigo sin escuchar, como sin realmente saborear, etc… Estamos expuestos a tantos estímulos que algo tan básico como nuestros sentidos, pasa cada vez más desapercibido. En fin, aquí van las dinámicas que te propongo para trabajar en esto: 

I touch with my hands

Escoge varios objetos que tengas en casa y que tengan diferentes texturas. Puede ser un zapato, una chaqueta peluda, un peine, un trozo de algodón, una cuchara, etc., la lista es infinita. Habla con tus hijos de las diferentes texturas que tienen las cosas. Ahora, con los ojos vendados, hay que adivinar qué están tocando. Enséñales a ser pacientes. Por experiencia te digo que, cuando no adivinan a la primera, se agobian y se quieren quitar la venda. Ayúdales a confiar en que, si son persistentes, lo lograrán. ¡El subidón que tienen cuando lo adivinan es muy gratificante!

I smell with my nose

A mí los olores me transportan a momentos, lugares y recuerdos. Por ejemplo, recuerdo cuando hice este ejercicio  y me dieron a oler canela. Pensé en el arroz con leche muuuucho antes de adivinar lo que estaba oliendo así que, partiendo de esta base, puede ser muy divertido elegir de la cocina ingredientes de platos que sepas le gusten a tus hijos.

También, puedes coger un poco de tierra húmeda, pasta de dientes, alcohol, crema del cuerpo, el champú que utilizan, etc.

I taste with my tongue

Igual que con el olfato, con los ojos vendados, hay que adivinar qué es lo que estamos probando. Repasa los sabores con ellos. ¿Qué te gusta más, lo dulce o lo salado? ¿A qué sabe? ¿A qué te recuerda? Ésta es la parte que más les gustó a mis alumnos, ese día comimos chocolate, palomitas y mandarina. ¡Les encantó!

I see with my eyes

Y…¿para qué sirven nuestros ojos? Gracias a ellos podemos identificar si un objeto es rojo o amarillo, grande o pequeño… Gracias a nuestros ojos podemos saber si mamá o papá están contentos, tristes o enfadados. Así que, la dinámica que puedes hacer es jugar a adivinar con señas. Puedes adivinar estados de ánimo, acciones, lo que quieras. Lo más importante es decirles a tus hijos que tienen que observar muy bien con sus ojos bien abiertos lo que está sucediendo.

Otro juego al que también juego mucho con mis niños es «I spy» que es la versión en inglés del «Veo, veo». I spy… with my little eye… something (blue, red, yellow, green, etc.) Gracias al poder de nuestros ojos podremos completar la adivinanza.

I hear with my ears 

Tumba a los peques boca arriba con los ojos vendados. Te diría que les digas que cierren los ojos pero, seamos realistas, es imposible que lo hagan. Diles que abran sus orejas, que imaginen cómo éstas se van haciendo cada vez más y más grandes y que escuchen atentamente los sonidos a su alrededor. ¿Qué escuchan? En mi caso, se escuchaba a la profe de la clase de a lado, el teléfono sonar, a Marta hablar con alguna mamá, los niños cantando, etc. Después, ponles sonidos de animales y diles que se concentren para que adivinen qué animal es. Te recomiendo mucho este enlace para los más pequeñitos, es de animales y es muy sencillo. Éste otro enlace, tiene sonidos también de cosas y objetos que hay en nuestra casa, instrumentos musicales y acciones. De hecho, puedes hacer un concurso a ver quién adivina más sonidos. Es muy divertido y a los niños les encanta. En Internet encontrarás muchísimos enlaces para adivinar sonidos.

Hasta aquí el post de hoy, familias. Espero que disfrutéis tanto como yo de jugar con vuestros peques a conocer y explorar los cinco sentidos. ¡Ya me contaréis!

 

 

 

 

Un experimento navideño que mola, ¡y mucho!

Estamos a puntito de comenzar diciembre y hoy te traigo un experimento que sí o sí tienes que hacer con tus hijos.

¿Sabes por qué a las niñas y niños les gusta tanto la famosa slime? Por su textura mocosa y la relajación instantánea que produce jugar con ella. Pues, si a esto le sumamos que ellos mismos pueden ser los creadores de esta increíble mezcla, ya es lo más de lo más.

Y ¿por qué sé yo todo esto? Porque justo lo acabo de experimentar hace media hora que probé la receta que hoy te traigo. ¡Es tan fácil! Llevo 10 minutos jugando con la slime y créeme que es mejor que una pelota anti-estrés. Aparte de que, el subidón que me dio cuando por fin tuvo forma de slime, dejó de engancharse en mis manos y pude comenzar a jugar, fue increíble.

Ingredientes:

Para hacer la cantidad de slime que iría bien para un niño, utilicé:

4 cucharadas de cola blanca (también, puede ser cola transparente con purpurina, eso ya es una pasada)

1/2 cucharada de bicarbonato de sodio

1 cucharada de solución salina para las lentillas

Esto es todo lo que necesitas. ¿Fácil, eh? Lo único de lo que tienes que asegurarte es de que la solución salina para las lentillas tenga ácido bórico o borato de sodio para que haga el efecto químico que queremos.

Procedimiento: 

En un bol, mezclas la cola con el bicarbonato de sodio. Después, añades la solución salina y mezclas hasta obtener una textura no pegajosa. Si te cuesta que no se pegue, siempre puedes ir añadiendo un poquito más de bicarbonato y un poquito más de solución salina. Después, atrévete a coger la slime con las manos y juega con ella. La textura es una pasada, de verdad.

Aparte de que es un experimento súper fácil, no ensucias prácticamente nada.

No te olvides de que un experimento con niños puede durar 5 minutos o puede durar media hora. Todo depende de cómo lo enfoques.

Puedes crear la lista de ingredientes que necesitas e ir a comprarlos junto con ellos. Puedes ir por la calle hablando de la nieve, el invierno, el clima, los árboles y cómo cambia todo. Puedes preguntarles si en realidad creen que con estos ingredientes pueden hacer slime navideña.

Después, puedes describir para qué utilizamos cada ingrediente. Puedes probar el bicarbonato, oler la solución salina y tocar la cola. Utiliza todos tus sentidos.

Si tus hijos son mayores, puedes primero hacer algún concurso para ver quién adivina las cantidades que debemos utilizar. Puedes dejarlos probar sin decirles nada para ver qué pasa y ver si ellos mismos logran obtener la textura que quieran.

Y después… que jueguen y creen cosas. Pueden hacer letras (como lo hice yo), figuras o simplemente jugar con ella.

Espero que mi propuesta te haya gustado, que la pruebes y que la compartas con nosotras. ¡Feliz miércoles!

No tener nada no es excusa para no hacer nada

Me hace mucha ilusión hoy escribir sobre ecología y experimentos. Hacía mucho tiempo que no tocaba este tema y, si me conoces, sabrás que me gusta mucho escribir sobre esto y lo importante que es para mí la educación medioambiental  en los más pequeños.

Creo firmemente que la base de esta educación está en los adultos. Aún sigo viendo adultos que no saben ni cómo reciclar o que todavía  no se dan cuenta del grave problema al que se está enfrentando nuestro mundo. Creo que, si no hacemos algo pronto, estaremos a tres veranos de no poder bañarnos en el mar.

Pero hoy no voy a escribir de lo mucho que me preocupan estos adultos, sino de aquellos otros que están sembrando semillas de conciencia en niñas, niños y también en adultos. El otro día, por ejemplo, mi profesora de baile nos pidió que por favor trajéramos una botella de agua de casa o que compartiéramos vaso de agua con alguien más de la clase. Estaba muy preocupada después de haber visto un documental del plástico y el mar.

Si en mi estudio de baile cada día hay cuatro clases con un promedio de 8-10 bailarines, cada semana pasan por ahí aproximadamente 150 personas. Si sólo la mitad bebe agua, al mes se usan y tiran 300 vasitos de agua que tuvieron un período de vida de 5 minutos o menos. Más de 3000 vasos de plástico al año por un estudio de baile. Imagínate si nos ponemos a contar. Hoy todas somos más conscientes del uso de los vasos, compartimos, llevamos botellas de casa o, simplemente, nos esperamos a beber algo fuera. Me hizo pensar que pequeñas acciones hacen grandes diferencias y que, si nos propusiéramos hacer esto en todos los estudios de baile, en todas las academias, en todos los centros en los que hay niños y niñas bebiendo agua de los dispensadores de agua, sería genial.

Buscando ideas y maneras de hacer pequeñas cosas que enseñen a nuestros niños a cuidar el mundo, me encontré con un proyecto que me encantó. Un proyecto que me hizo darme cuenta de que las cosas que se hacen desde el corazón tienen un impacto mucho mayor.

El proyecto nació en Asunción (Paraguay) en 2011. En Cateura, un barrio muy pobre en el que hay un gran vertedero de basura. Fávio Chávez, director de orquesta, comenzó a dar clases gratuitas de música. La falta de instrumentos musicales llevó a un recolector de basura a fabricar un violín con materiales del vertedero. Es a partir de ahí que nace la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura. Si no la conoces, te la presento.

Me parece impresionante. Las palabras del Director de la orquesta son las que dieron vida al título de este blog. Palabras que me parecieron muy sabias: No tener nada no es excusa para no hacer nada. Este proyecto no sólo ayuda al medio ambiente. Este proyecto le ha dado a muchísimos niños y niñas la oportunidad de hacer algo muy importante con sus vidas. Les ha dado la oportunidad de viajar y conocer el mundo. Les ha dado herramientas para crecer y desarrollar su autoestima y su seguridad. Me parece uno de los proyectos más integrales que he visto nunca. «El mundo nos da basura, nosotros le devolvemos música», dicen.

Creo que este es un ejemplo de pequeñas cosas que pueden hacer una gran diferencia. Yo soy de las que piensa que es así y hoy te invito a que tú también lo seas y lo compartas con los pequeños habitantes de nuestro mundo.

Te dejo una lista de ideas de «pequeñas cosas» que puedes hacer con tus hijos que encontré en un blog que me gustó mucho.

  1. Fabrica tu bolsa de la compra – Utiliza una camiseta vieja para crear tu propia bolsa de la compra. Cada uno puede elegir una camiseta que ya no utilice y hacer su propia bolsa. De esta manera, involucras a tus hijos en el proceso y los motivas a reutilizar ropa, a no utilizar bolsas de plástico en el súper y a que te ayuden con la compra. Aquí te dejo un enlace de cómo hacer una bolsa que no requiere coser pero, si quieres hacerla más elaborada, tienes muchísimos enlaces en Internet con ideas y tutoriales.
  2. Haz tus propios productos de limpieza en casa. Te dejo el enlace del post que escribí hace un tiempo en el que te cuento cómo hacerlos y te recuerdo que, además de ser mejore para tu salud y medio ambiente, si lo hacéis todos juntos, la probabilidad de que tus hijos te ayuden en casa, es mucho mayor.
  3. No uses el coche los findes, si no es necesario – Sobre todo ahora que comienza el buen tiempo, sal a dar paseos, ve en la bici, monopatín o cualquier cosa que tenga ruedas y requiera de las piernas para moverse.
  4. Conoce los proyectos de tu barrio – Investiga dónde se plantan árboles o si hay algún proyecto de limpieza de playas en tu pueblo de veraneo. Si no lo hay y tienes hijos mayores, podrías motivarlos a que lo hicieran ellos mismos con sus amigos del verano.  Me hace pensar en el «Trashtag challenge» que se volvió viral hace unos días.
  5. Produce tus alimentos – A ver, esto obviamente está limitado al espacio en tu casa. Si no tienes mucho espacio, siempre puedes tener una maceta de albahaca que crece muy fácil y que puedes poner en la pasta o pizza. Créeme, a tus hijos les encantará comerse algo que ellos mismos han cuidado.

Y aquí terminan mis consejos. Bueno, me queda uno: no olvides poner el corazón y un motivo a cada una de las cosas que haces con tus hijos. Creo que es la única manera de que realmente aprendan algo y lo apliquen en el futuro.

Antes de quitar el móvil a los niños, quítaselo a los padres

Toma ya. Vaya título más potente. Uno parecido me encontré hace unos días cuando me puse a investigar sobre el tema de los móviles y los niños. Digo “potente” porque a mí me afectó, cuando leí el artículo me di por aludida. Qué rabia me dio, pero es cierto.

Leí este párrafo: Son las cinco de la tarde y los colegios cierran sus puertas. Ha llegado la hora de ir al parque. O a merendar a una cafetería. La escena se repite cada día: padres, madres y otros cuidadores pegados al móvil mientras los críos miran al cielo, se columpian, llenan cubos de tierra o juegan a la pelota. Si el pequeño intenta hablar con el adulto, este comparte su tiempo entre la pantalla y su hijo. ¿Es un gesto inocente y sin consecuencias? No. Los expertos advierten: cuando los niños se conviertan en adolescentes, ¿con qué autoridad les vamos a decir que no se pasen todo el día mirando una pantalla?

La pura realidad. Todos sabemos que somos el ejemplo de nuestros hijos para todo, para lo bueno y para lo malo. Si nos ven casi siempre con el móvil en la mano y mirando la pantalla, ellos querrán hacer lo mismo. ¿Tan difícil es dejar el móvil en el bolso o en un cajón mientras estamos con nuestros hijos? Yo ya lo he empezado a hacer, porque realmente me di mucho por aludida cuando leí el artículo. No porque Bruno esté mucho con el móvil, que por suerte no es el caso, sino porque yo sí que lo estoy. Siempre pendiente de si recibo un email, un whatsapp, o cotilleando por Instagram. ¡Pues se acabó! Ayer ya empecé mi “desintoxicación” del móvil y, cuando fui al parque con Bruno y Martina, lo dejé todo el rato en el bolso, en vez de en el bolsillo. ¡Y disfruté muchísimo más de ellos, sin estar pendiente de la dichosa pantallita!

Pero bueno, este artículo no irá de cómo “desintoxicar” a los padres, sino de cómo tratar el tema de los móviles y los niños. Ahí va. Empezaremos por la típica pregunta: ¿A partir de qué edad le podemos dejar mirar el móvil (o la tele, o la tablet, o el ordenador) al niño? Los expertos recomiendan retrasar la edad el mayor tiempo posible. Se desaconseja cualquier tipo de pantalla antes de los 2 años. A los 3 años se puede empezar a introducir contenido (siempre que sea educativo). Y de 3 a 6 años, una hora al día, como máximo. Para comprarles su primer móvil, tendríamos que esperar a los 16 años, que se considera que ya son lo suficientemente maduros como para navegar solos por Internet, etc.

Esto es lo que aconsejan los expertos. Después, cuando ves las estadísticas, se ponen los pelos de punta. Uno de cada cuatro niños (un 25%) de 10 años tiene smartphone. A los 11 años ya es uno de dada dos (el 50%) y, a los 12, tres de cada cuatro (el 75%).

Que quede claro que no quiero demonizar el uso del móvil u otros dispositivos electrónicos, porque forman parte de nuestra vida cotidiana. Simplemente tenemos que aprender a convivir con ellos sin que dirijan totalmente nuestras vidas. Eso es lo que, en mi opinión, no puede ser.

Hoy en día, usamos los móviles para distraer al niño y que se termine la papilla. Para entretener al niño cuando tiene que esperar en el pediatra. Para despistar al niño cuando tiene que esforzarse en ponerse el pijama antes de irse a dormir. No abusemos. Aunque nuestros hijos sean nativos digitales, los móviles y las tablets no son un juguete. Esto hay que tenerlo muy claro. ¡Cuánto se pierden los niños por estar delante de una pantalla! Jugar al aire libre, correr, saltar, pintar, leer un cuento… o, simplemente, conversar con sus padres, hermanos o amigos.

Dicho esto, vamos a reconocer una cosa. Es cierto que este tema se ve muy diferente cuando no tienes hijos, que dices yo nunca le dejaré el móvil, a cuando los tienes. Pero es importante hacerlo sin pasarse. Yo, por ejemplo, había visto a hijos de amigas mías que no había manera de que comieran si no tenían el móvil de su madre delante con dibujos animados. Eso sí que me negué a que me pasara. Y, por suerte, no me ha pasado. Bueno, por suerte o porque he puesto todo de mi parte para que así sea. Bruno hasta los casi dos años no había visto nunca la tele, ni el móvil. A partir de los dos años, más o menos, tenemos la rutina de ver tres capítulos de Peppa Pig cada día, antes de acostarse. Son quince minutos y los vemos en inglés (siempre, por supuesto) y juntos. Por lo menos, el ratito que está viendo la tele, estamos con él  ayudándole a entender lo que está viendo y aplicándolo al mundo que le rodea. Y esos quince minutos son el único rato diario que pasa mirando una pantalla.

Con Martina seguramente me costará más, porque al ver que su hermano mayor lo hace, ella supongo que también querrá ver ese ratito de tele cada día. Y será antes de los dos años, casi seguro. Pero bueno, no les voy a acostumbrar al móvil para que se callen. Yo siempre digo que el móvil es un canguro gratis, porque los niños se quedan embobados mirando la pantalla y podrían estar horas y horas. En algunos momentos, es realmente muy tentador. Pero después,  ¿qué ocurre cuando les quitamos el móvil? ¿Rabieta? ¿Frustración?

He observado que los niños a los que sus padres les dejan bastante el móvil, son niños con menos paciencia, menos atentos y con menor capacidad de esfuerzo. ¿Por qué? Pues porque en las pantallas todo es muy rápido, no hace falta concentrarse demasiado. ¡A los diez segundos de empezar a ver un vídeo en Youtube ya se han aburrido y están buscando otro! Y aquí viene otra pregunta: ¿están preparados los niños tan pequeños para navegar solos por Internet? ¿Y para autocontrolarse el tiempo de juego con el móvil? Si a mí ya me cuesta racionarme mi tiempo de juego al Candy Crush y tengo treinta y dos años… ¡imaginemos un niño!

Terminaré diciendo que, por supuesto, hay aplicaciones muy interesantes, educativamente hablando. Sólo tenemos que aprender a usarlas bien y con medida. Un día quizás escribiré un post con una lista de aplicaciones o juegos que me gustan para niños, que las hay. De momento, me gustaría que te quedaras con esta reflexión final: nuestros hijos son nativos digitales pero que un ratito jugando con el móvil nunca supla una conversación o unas risas con mamá y papá. Ya saben vivir con la tecnología. Lo que tienen que aprender es a vivir, también, sin ella.

Pequeños superhéroes del agua II

Hoy quiero retomar una idea que comencé hace un par de años y que hoy, mientras hacía la programación de nuestro casal de verano, recordé. El cuidado del agua.

Una de las semanas de nuestro casal irá de superhéroes y superheroínas. Nuestro objetivo siempre es que aprendan inglés pero que lo hagan a través de actividades con un valor añadido. En esta ocasión, he pensando que sería increíble diseñar superhéreos y superheroínas que tengan superpoderes que ayuden a cuidar el mundo en el que vivimos, entre otras cosas. ¿Qué os parece? ¡A mí me encanta la idea!

No me cansaré de recordaros que somos responsables de que nuestros niños y niñas desarrollen una conciencia por cuidar el mundo en el que vivimos. Esta conciencia comienza en casa y, lo más importante, con nuestro ejemplo. Me encuentro muchas veces con adultos que no se dan cuenta de que, si no comenzamos hoy realmente a sensibilizar a los niños, mañana los que sufrirán son ellos. No importa lo pequeñitos que sean.

Hoy esto va de agua. Buscando maneras divertidas de enseñar a nuestros pequeños a cuidar el agua me encontré con esta animación que me pareció increíble. No tiene texto y puede dar mucho juego para explicarles lo importante que es cuidar este recurso natural sin importar su edad. Otra vez, cuanto más pequeñitos, mejor.

No creo que haya un solo niño o niña que no crea en los superhéroes. Para ellos, un superhéroe (o una superheroína) es capaz de ilusionar y conseguir lo inimaginable. De hecho, recuerdo una campaña de la ONG Save the Children que me tocó mucho el corazón puesto que hablaba de los superhéroes de los niños en países en los que el agua y el alimento son un bien preciado. Podéis ver la campaña en este enlace, pero no quiero hablar más de este tema porque aparte de que me pone muy triste, no es el objetivo de este post. Lo que sí, ayuda a sensibilizarnos.

Volvamos a los superhéroes que nos ayudarán a cuidar el agua en casa. Después de ver el vídeo, te recomiendo que te sientes con tus hijos (en mi caso, lo haré con mis alumnos) y hacer una lista de cosas que hacemos en casa que involucran el uso del agua. El vídeo ayuda mucho, tendríamos que llegar a una lista mas o menos así:

  • Lavarnos las manos
  • Lavarnos los dientes
  • Ducharnos
  • Tirar de la cadena del WC
  • Juegos de agua en verano
  • Beber agua del grifo
  • Regar las plantas
  • Regar el jardín
  • Limpiar cosas (pinceles y botes con pintura, por ejemplo)
  • Fregar los platos

Nuestro superhéroe será capaz de vigilar que, durante estos procesos, se consuma sólo el agua necesaria y se gaste lo menos posible. Hablar con nuestros hijos de qué podemos hacer para reducir el consumo de agua es importante. Ayudarlos a que ellos propongan cerrar el grifo cuando nos estemos lavando las manos, utilizar un vaso para lavarnos los dientes, cerrar el agua cuando estemos poniéndonos el champú y jabón en la ducha, llenar una jarra de agua para beber en lugar de abrir el grifo cada vez, regar las plantas muy tempranito por la mañana o por la noche, utilizar un cubo para limpiar nuestras cosas, platos, etc.

Entonces…¿cómo hacer para que se cuide el agua todos los días en casa? Yo propongo asignar un superhéroe cada semana, él se encargará de vigilar que todos los integrantes de la familia sigan con las reglas que propusieron entre todos.  Podéis diseñar una tabla semanal en la que el superhéroe vigile y ponga una gotita feliz cuando cuidemos el agua y una triste, cuando no.

Y así termina un post relacionado con cuidar uno de los recursos más importantes de este mundo. No debemos olvidar que pequeñas acciones marcan la gran diferencia, es muy importante creérselo.

Esfuer… ¿qué? Sí, esfuerzo.

¿Sientes que tu hijo no se esfuerza por nada? ¿Que cuando algo le cuesta un poco, enseguida se rinde? Como padres, o como profesores, una de las mayores satisfacciones que podemos tener es ver que nuestros hijos, o alumnos, se esfuercen para conseguir sus objetivos, para aprender, para superarse, para crecer.

Una de las cualidades que más valoro de Bruno es su perseverancia. Creo que es una cualidad genial que tiene para conseguir lo que se proponga. Ahora, con tres años, su perseverancia le ayuda a darme muchos argumentos hasta conseguir convencerme para ir al parque después del cole o le ayuda a aprender a “dibujar” la letra B porque tiene muchísimas ganas de saber escribir su nombre. ¡Cuántas veces lo ha intentado! Ha llenado hojas y hojas de su cuaderno. Estoy segura de que, cuando sea más mayor, la perseverancia le permitirá luchar por lo que más le interese y alcanzar las metas que se marque, tanto a nivel profesional como personal.

El alfarero es un cortometraje que me pareció excelente para transmitir a nuestros hijos e hijas lo importante que es esforzarse por conseguir lo que queremos. Antes de seguir escribiendo, me gustaría que lo vieras. Aquí lo tienes:

Después de ver este cortometraje, hay varios puntos que considero interesantes para tratar con los niños:

  • Aprender algo nuevo no es fácil, implica mucho esfuerzo y supone cometer muchos errores antes de llegar al resultado que esperamos.
  • No tenemos que frustarnos por no conseguir hacer bien las cosas a la primera. Con paciencia, todo se consigue.
  • La emoción es fundamental en el aprendizaje. Sin emociones, no podemos aprender. Por eso es tan importante que motivemos a nuestros hijos o alumnos por aprender cosas nuevas, que sientan que les serán útiles en un futuro.
  • Los errores son necesarios y nos ayudan a aprender. Aunque a todos nos gustaría acertar o hacer las cosas bien a la primera, no siempre es así.
  • La frustración no tiene que ser una barrera, sino un trampolín para superar los retos que nos marquemos. Para desarrollar más este aspecto, me gustaría copiar una reflexión de Noelia López-Cheda, que decía que no tenemos que enseñar a los niños a tolerar la frustración, a aguantar la frustración estoicamente, sino que tenemos que enseñarles a gestionar sus opciones. Ante un obstáculo, tolerar la frustración nos llevaría a aguantar la insatisfacción que nos produce este obstáculo, pero gestionar las opciones nos pone en marcha para superarlo.

También me gustaría darte algunas claves para fomentar el esfuerzo en casa. Las he resumido en tres puntos:

  • Ser ejemplo de esfuerzo: contarles a nuestros hijos lo que nos han costado algunos de nuestros logros, mostrar que no nos rendimos, aunque las cosas nos cuesten.
  • No sobreprotegerlos: es mucho mejor fomentar que nuestros hijos consigan las cosas por sí mismos. Aunque les cueste más, su satisfacción personal será mucho mayor y, de esta forma, aumentará su autoestima y seguridad.
  • Alabar y valorar el esfuerzo y no tanto lo listos o lo buenos que son en algo: muchas veces caemos en decirles a nuestros hijos que son los más guapos, o los más listos, o los mejores en esto o lo otro. Si valoramos su esfuerzo, su interés por las cosas, si les hacemos ver lo bien que se sienten cuando se esfuerzan por algo, hayan o no logrado el resultado, estaremos fomentando que aprendan a esforzarse.

Hasta aquí mi artículo de esta semana. Espero que te sirva para transmitirles a tus hijos que Quien la sigue, la consigue. Y, aunque no la consiga, lo habrá intentado y seguro que habrá aprendido mucho durante ese proceso.

La ciencia de leer

Este fin de semana vi la película de El Principito, ¿la has visto? Creo que se ha convertido en una (más) de mis pelis favoritas. Si no la has visto, te recomiendo ampliamente que, un fin de semana de estos, hagas palomitas y disfrutes con tu familia de una súper peli basada en un gran libro, quizá uno de los mejores.

Cuando terminé de ver la película, me dieron muchísimas ganas de leer el libro otra vez. Pensé que, para los más pequeños, podría ser una manera divertida de introducirles el libro y generarles curiosidad por leerlo. Me hace pensar un poco en lo que a mí me pasó de pequeña con la película de La historia interminable (que también es un libro). Yo quería ser como Bastián, el protagonista, y leer muchos libros que me llevaran a mundos mágicos llenos de personajes raros y divertidos.

Pero este post no va de pelis, sino de esos objetos cuadrados que tienen páginas llenas de letras y que son capaces de meterte a mundos maravillosos y dar rienda suelta a la imaginación. Esos objetos llamados libros.

Hace poco, mientras cotilleaba las redes sociales, leí un estudio desarrollado por la Universidad de Yale que demuestra que leer mejora la calidad y esperanza de vida con una ventaja de supervivencia de dos años. Entonces me puse a investigar. Leer proporciona muchísimos beneficios, es divertido, fácil y, si quieres, gratis. Leer nos transporta a lugares vistos y descritos por otras personas. Leer nos permite acceder a sentimientos y formas de pensar del autor y sus personajes. Leer nos abre la mente para ver el mundo más allá de lo que vemos todos los días. Leer aumenta la empatía.

¿Por qué? A ver, he estado leyendo muchos estudios científicos sobre los beneficios de la lectura. Quería darte información más allá de lo importante que es para los niños leer, imaginar y despertar la curiosidad ¡y estoy aprendiendo muchísimo! Voy a intentar explicar lo que más me ha gustado de lo que aprendí escribiendo este post. Y digo intentar porque lo mío no es la ciencia. Aunque tengo que reconocer que cada vez me gusta más.

Te explico. Las redes y conexiones del cerebro que utilizamos para comprender cualquier historia se solapan con las redes que utilizamos para interactuar con los seres humanos. Esto nos da la oportunidad de entender las intenciones de las otras personas. Esta capacidad cerebral que tenemos se llama «teoría de la mente». Si no lo sabes, la teoría de la mente es aquella facultad que tenemos de entender al otro. Nos ayuda a tener conciencia de que existen otros puntos de vista aparte del nuestro. Es el camino para el desarrollo de un valor tan importante como la empatía. La verdad es que tengo que decir que me quedé fascinada con toda la información y los ejemplos que encontré.

No quiero alargarme mucho explicándote esta teoría porque creo que es contenido de un post entero, simplemente quiero contarte la relación que hay con la teoría de la mente y la importancia de inculcar la lectura desde pequeños. Esta capacidad cerebral se desarrolla a partir de los cuatro años mas o menos. Antes, el niño no ha desarrollado la habilidad de entender que hay otros puntos de vista aparte del suyo. Por ejemplo, si tú vas a una tienda de juguetes con un niño de dos ó tres años a comprar un regalo para un amiguito o amiguita suya, elegirá un regalo que le guste a él. Sin embargo, si vas con uno de seis, seguramente el niño tenga la capacidad de pensar qué es lo que le gustaría a su amigo para elegir el regalo. Interesante, ¿no?

Los estudios demuestran que los libros nos brindan esta única y maravillosa oportunidad de aumentar esta capacidad cerebral a través del entendimiento de los personajes, sus situaciones y emociones. Tiene todo el sentido del mundo.

Por eso, te invito a ser la tía o tío que siempre regala libros o la madre que  lleva un libro en el bolso por si su hijo necesita distraerse. Posiblemente, si lo hacemos desde que son bebés, funcione igual o mejor que un móvil, ¿no? No lo sé.

Hoy, de camino al trabajo, venía pensando en esto de la teoría de la mente, los libros, los niños y lo mucho que aprendí escribiendo este post. Entonces pensé en mi libro favorito: Elmer. Es la historia perfecta para enseñarle a nuestros pequeños que existe la diversidad. Que el camino que siempre gana es el de ser tú mismo, quererte y respetarte. Te enseña que cada uno es diferente. Lo leí taaaantas veces que hoy me pregunto qué tanto habré aprendido mientras lo leía.

Leer un libro es «escuchar» cómo ven y sienten las cosas otros ojos. Leer un libro te abre la mente a que existen situaciones diferentes a la tuya. Leer un libro te ayuda a viajar y descubrir países, culturas, costumbres e historia. Leer te ayuda a entender que no todo es como tú piensas. Leer es lo más. Hay muchísimas razones por las cuales hay que leer y hoy he descubierto una que me parece muy importante: la empatía. Ese valor que, tanto niños como adultos, buscamos todos los días. Vamos a fomentarlo.

Eventos

✖ No hay resultados

Lo sentimos, no hay entradas que coincidan con tu búsqueda.