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No tener nada no es excusa para no hacer nada

Me hace mucha ilusión hoy escribir sobre ecología y experimentos. Hacía mucho tiempo que no tocaba este tema y, si me conoces, sabrás que me gusta mucho escribir sobre esto y lo importante que es para mí la educación medioambiental  en los más pequeños.

Creo firmemente que la base de esta educación está en los adultos. Aún sigo viendo adultos que no saben ni cómo reciclar o que todavía  no se dan cuenta del grave problema al que se está enfrentando nuestro mundo. Creo que, si no hacemos algo pronto, estaremos a tres veranos de no poder bañarnos en el mar.

Pero hoy no voy a escribir de lo mucho que me preocupan estos adultos, sino de aquellos otros que están sembrando semillas de conciencia en niñas, niños y también en adultos. El otro día, por ejemplo, mi profesora de baile nos pidió que por favor trajéramos una botella de agua de casa o que compartiéramos vaso de agua con alguien más de la clase. Estaba muy preocupada después de haber visto un documental del plástico y el mar.

Si en mi estudio de baile cada día hay cuatro clases con un promedio de 8-10 bailarines, cada semana pasan por ahí aproximadamente 150 personas. Si sólo la mitad bebe agua, al mes se usan y tiran 300 vasitos de agua que tuvieron un período de vida de 5 minutos o menos. Más de 3000 vasos de plástico al año por un estudio de baile. Imagínate si nos ponemos a contar. Hoy todas somos más conscientes del uso de los vasos, compartimos, llevamos botellas de casa o, simplemente, nos esperamos a beber algo fuera. Me hizo pensar que pequeñas acciones hacen grandes diferencias y que, si nos propusiéramos hacer esto en todos los estudios de baile, en todas las academias, en todos los centros en los que hay niños y niñas bebiendo agua de los dispensadores de agua, sería genial.

Buscando ideas y maneras de hacer pequeñas cosas que enseñen a nuestros niños a cuidar el mundo, me encontré con un proyecto que me encantó. Un proyecto que me hizo darme cuenta de que las cosas que se hacen desde el corazón tienen un impacto mucho mayor.

El proyecto nació en Asunción (Paraguay) en 2011. En Cateura, un barrio muy pobre en el que hay un gran vertedero de basura. Fávio Chávez, director de orquesta, comenzó a dar clases gratuitas de música. La falta de instrumentos musicales llevó a un recolector de basura a fabricar un violín con materiales del vertedero. Es a partir de ahí que nace la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura. Si no la conoces, te la presento.

Me parece impresionante. Las palabras del Director de la orquesta son las que dieron vida al título de este blog. Palabras que me parecieron muy sabias: No tener nada no es excusa para no hacer nada. Este proyecto no sólo ayuda al medio ambiente. Este proyecto le ha dado a muchísimos niños y niñas la oportunidad de hacer algo muy importante con sus vidas. Les ha dado la oportunidad de viajar y conocer el mundo. Les ha dado herramientas para crecer y desarrollar su autoestima y su seguridad. Me parece uno de los proyectos más integrales que he visto nunca. «El mundo nos da basura, nosotros le devolvemos música», dicen.

Creo que este es un ejemplo de pequeñas cosas que pueden hacer una gran diferencia. Yo soy de las que piensa que es así y hoy te invito a que tú también lo seas y lo compartas con los pequeños habitantes de nuestro mundo.

Te dejo una lista de ideas de «pequeñas cosas» que puedes hacer con tus hijos que encontré en un blog que me gustó mucho.

  1. Fabrica tu bolsa de la compra – Utiliza una camiseta vieja para crear tu propia bolsa de la compra. Cada uno puede elegir una camiseta que ya no utilice y hacer su propia bolsa. De esta manera, involucras a tus hijos en el proceso y los motivas a reutilizar ropa, a no utilizar bolsas de plástico en el súper y a que te ayuden con la compra. Aquí te dejo un enlace de cómo hacer una bolsa que no requiere coser pero, si quieres hacerla más elaborada, tienes muchísimos enlaces en Internet con ideas y tutoriales.
  2. Haz tus propios productos de limpieza en casa. Te dejo el enlace del post que escribí hace un tiempo en el que te cuento cómo hacerlos y te recuerdo que, además de ser mejore para tu salud y medio ambiente, si lo hacéis todos juntos, la probabilidad de que tus hijos te ayuden en casa, es mucho mayor.
  3. No uses el coche los findes, si no es necesario – Sobre todo ahora que comienza el buen tiempo, sal a dar paseos, ve en la bici, monopatín o cualquier cosa que tenga ruedas y requiera de las piernas para moverse.
  4. Conoce los proyectos de tu barrio – Investiga dónde se plantan árboles o si hay algún proyecto de limpieza de playas en tu pueblo de veraneo. Si no lo hay y tienes hijos mayores, podrías motivarlos a que lo hicieran ellos mismos con sus amigos del verano.  Me hace pensar en el «Trashtag challenge» que se volvió viral hace unos días.
  5. Produce tus alimentos – A ver, esto obviamente está limitado al espacio en tu casa. Si no tienes mucho espacio, siempre puedes tener una maceta de albahaca que crece muy fácil y que puedes poner en la pasta o pizza. Créeme, a tus hijos les encantará comerse algo que ellos mismos han cuidado.

Y aquí terminan mis consejos. Bueno, me queda uno: no olvides poner el corazón y un motivo a cada una de las cosas que haces con tus hijos. Creo que es la única manera de que realmente aprendan algo y lo apliquen en el futuro.

¿Y los niños, qué?

El 15 de marzo el 20 minutos en su portada tenía esta foto y lo primero que pensé fue: ¿y los niños, qué?

Hace unos días el mismo diario publicó un aviso preventivo en Barcelona por contaminación atmosférica. Qué horror.

Está claro que el tema de la contaminación nos preocupa a muchos desde hace tiempo y es muy correcto que ahora decidan tomar medidas necesarias para reducirla. A mí me parece que estas medidas son más políticas que nada pero bueno, algo es algo. Soy fiel creyente de que todo comienza con la educación y creo que habría que impulsar (mucho) más la educación medioambiental en los más pequeños. Finalmente son ellos quienes vivirán aquí en unos años y, algunos adultos que llevan coche, los que se están cargando el mundo.

Trabajo con niños desde hace años y debo decir que en cada clase que doy intento inculcarles el amor por el mundo en el que vivimos. Estamos trabajando en un proyecto para el mes de abril y, buscando ideas, me di cuenta de que el próximo 22 de abril es el Día de la Tierra. Entonces, decidí desarrollar actividades, juegos y dinámicas que tuvieran que ver precisamente con esto, con cuidar el único planeta que hoy tenemos.

En este post encontraréis algunas ideas y actividades que más me gustaron para poder hacer con vuestros hijos, tanto en casa como en la calle. Me encanta la idea de podernos involucrar todos y aportar nuestro granito de arena.

Comencemos con la “Nature walk”. Este recurso que encontré en Teachers pay teachers, una web que comparte recursos educativos muy buenos y que me gusta mucho.

Me parece importantísimo comenzar con una actividad tan sencilla como ésta para que los pequeños sean conscientes de lo que tienen a su alrededor. Así, ellos pueden ir contando las hojas, abejas, árboles, etc., que van viendo por la calle. También podéis discutir dónde encontráis más animalitos, dónde hay más hojas, etc. Con esta actividad, aparte de repasar vocabulario, podéis practicar los números en inglés y hacerles preguntas como: How many bees did you see?

Nosotras lo que haremos será imprimir la hoja en A5 para que la puedan llevar fácilmente. La colorearemos y decoraremos a nuestro gusto y, cada vez que vayamos al parque, observaremos. Tengo muchas ganas de tumbarme con los niños mirando al cielo y buscarles formas a las nubes, ¡hace tanto tiempo que no lo hago!

The Dad Lab es una página que, sino conocéis, os la recomiendo muchísimo. Es un papá a tiempo completo de dos niños monísimos de 2 y 4 años. La siguiente actividad me encanta porque es una oportunidad de comenzar a concienciar a los más peques del mundo en el que vivimos al mismo tiempo que practicamos la psicomotricidad. Los materiales son muy básicos (algodón, agua y colorante azul y verde) y dibujos de la tierra. Cuando quiero explicarles a mis niños en un mapa dónde estamos siempre comienzo por lo más sencillo: nuestra casa, el barrio, Barcelona, Cataluña, España, Europa…y, si tenemos amigos que viven en otras partes del mundo, ¡aún más sitios que enseñarles!

Cuando cuento las actividades que quiero hacer con mis niños muchas veces me preguntan ¿pero a ver, tan pequeñitos se enteran? Sí, quienes no nos enteramos de lo grave del asunto medioambiental somos nosotros, los adultos. Hoy que venía caminando al trabajo vi como una señora (muy mona ella) se bajaba del taxi con su hijo de unos 9 años y dejaba su vaso de café para llevar en la acera. Soy una persona muy explosiva y juro que trabajo cada día para no tomarme personalmente las cosas que hacen los demás pero, ¡esto no! Esto sí que me lo tomo personal, finalmente todos vivimos aquí y, si cada uno ponemos de nuestra parte, estoy segura de que podríamos hacer una gran diferencia. Mis amigas me ven con cara de loca cuando recojo una lata del suelo (por cierto, el vaso de la señora lo recogí muy enfadada y lo tiré a la basura) o cuando cojo los plásticos estos de las latas y los rompo porque pienso en las tortuguitas y peces que mueren todos los días ahogados por la basura de los demás. Pensando en estas cosas me dan ganas de llorar, de verdad. Así que aquí dejo de escribir.

¡Espero que disfrutéis mucho las actividades que proponemos!