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Learning by doing

Esta semana es la última del curso, la semana que viene empezamos nuestro Summer Camp y… ¡mañana empieza oficialmente el verano! ¡Qué ilusión y qué ganas tengo de calorcito, playa y baños en el mar y en la piscina!
El de hoy será nuestro último post hasta después de verano, porque ahora nos viene una época de muchísimo trabajo con todos los niños del Camp y hemos decidido hacer un parón en nuestra newsletter de los miércoles y, por lo tanto, también en nuestro WonderBlog. Así pues, con el artículo de hoy nos despediremos hasta el 5 de septiembre.
Hoy quiero escribiros sobre “Educación en idiomas”, pero centrándome en lo útil que es aprender inglés (o cualquier otro idioma extranjero) a partir de situaciones cotidianas. Es algo que siempre había pensado que era fundamental. Sin embargo, hasta que no lo viví de cerca con Bruno, no fui totalmente consciente de lo que representaba.
Hace unos meses se incorporó al equipo de profes de la guardería de Bruno una tal “Miss Anna”. Nos dijeron que era una auxiliar de conversación y que sólo les hablaría en inglés (de hecho, Bruno se cree que no sabe hablar castellano ni catalán). Y yo pensé: ¿auxiliar de conversación para niños de 0 a 3 años? ¡Qué gracia! No sabía exactamente cómo aplicarían la tarea de una auxiliar de conversación a niños tan pequeños.
Lo que hace Miss Anna es ir pasando de clase en clase durante toda la mañana, adaptándose a la actividad que estén haciendo los niños en ese momento. Hay cinco clases en total. Por ejemplo, a primera hora, cuando explican el cuento, está en una de las clases. Después, cuando hacen pipí en el orinal y se lavan las manos, está con otra clase. Cuando salen al patio, está con otra clase. Cuando comen, con otra. ¿Y qué ocurre? Pues que los niños aprenden palabras y estructuras en inglés de manera totalmente cotidiana y natural. No es una clase de inglés en un horario establecido en la que se explica un cuento o se hace una actividad determinada, sino que cada día los inputs de inglés les entran de una manera diferente.
Interesante, ¿no? La verdad es que estoy alucinando de lo bien que funciona, porque Bruno de repente dice frases cotidianas como change my nappy (cambiar el pañal), please, sit down o time to clean up! (es la hora de recoger). ¿Por qué? Porque las ha aprendido de forma natural y espontánea y, como todo en la vida, es mucho más útil si se aprende a través de situaciones cotidianas y no dentro de una clase formal. Esto me hace pensar en nuestros alumnos mayores, que este trimestre han aprendido súper bien a dar direcciones a través del proyecto de “the city”. Es un proyecto que les ha motivado muchísimo: han construido ellos mismos una ciudad (con materiales reciclados, por supuesto) y, a través de la ciudad, han aprendido a dar las direcciones, como: How can I go to the hospital? Go straight on and turn left (¿Cómo puedo ir al hospital? Ve recto y gira a la izquierda). Estoy convencida de que se les quedarán mucho más las estructuras gramaticales de esta manera que no dándoles una clase magistral de “giving directions” siguiendo un libro. ¿Por qué? Porque lo han aprendido haciendo (learning by doing), jugando y de forma espontánea, no impuesta.


Por último, ya que pronto llegarán las tan ansiadas vacaciones, te doy un consejo: si vas a viajar a algún lugar en el que se hable inglés (o algún hotel en el que haya niños extranjeros también sirve), motiva a tus hijos a que hablen inglés. Si tienen que pedir agua al camarero, no se lo pidas tú cada día, enséñales que se dice: Can I have some water, please? y que ellos lo practiquen cada día. Practicándolo in situ, seguro que las palabras y frases que aprendan, las recordarán mucho mejor. Es la misma filosofía que te contaba con el proyecto de “the city” y con Miss Anna. Se llama de muchas maneras: learning by doing, aprender idiomas en situaciones cotidianas, la enseñanza orientada a la acción, etc. Como dice mi uno de mis gurús en temas de educación. Roger Schank: el aprendizaje ocurre cuando alguien quiere aprender, no cuando alguien quiere enseñar.

Pierde la prisa este verano

Se acaba el curso escolar, qué rápido ha pasado el tiempo, ¿no te parece? La próxima semana me despido de mis niñas y niños y espero con mucha alegría verlos el próximo curso escolar más mayores, más altos y, claro está, más morenos. Estamos a punto de comenzar el Summer Camp y, si nos conoces, ya sabes que dejamos toda nuestra energía y corazón ahí metidos. Por eso también me despido temporalmente del WonderBlog hasta septiembre. Eso sí, no sin antes dejarte unas cuantas recomendaciones para este verano.

Es increíble como pasa el tiempo. De verdad, vuela. Todo va muy rápido y es muy importante no olvidarse de disfrutar el momento. Cualquier momento. Por eso este verano te propongo una lista de cosas que hacer para perder la prisa y disfrutar de tus hijos. Si tienes la grandísima suerte de tener varios días de vacaciones, aprovéchalos para reconectar. Primero contigo mismo y, después, con tus hijos. Aprovecha estos días para hacer cosas con tus hijos que el día a día a veces no te deja.

Una de las cosas que más me gusta de tener vacaciones es no tener que levantarme con una alarma. Eso sí, siempre abro el ojo antes de lo que lo abría cuando tenía que trabajar pero, si quiero, no me levanto de la cama. Ya sé que esto es imposible cuando tienes hijos. Ellos no respetan alarmas ni días de vacaciones, ellos se despiertan y ya quieren juerga. Pues no. Es muy importante que los niños sepan descansar y aburrirse. Es importantísimo que los niños y niñas sepan estar solos, jugar solos, leer, estar tranquilos, descansar y meditar (a su nivel). Aburrirse nos lleva a todos a descubrir, a ser creativos y a explotar nuestra imaginación.¿Y cómo hacerlo? Pues los niños todo lo aprenden con el ejemplo. Si llegan a tu cama, acuéstalos contigo y quédate en silencio mirando el techo. Diles que ahora te levantarás con ellos y podrán hacer el desayuno todos juntos pero que es importante estar unos minutos calladitos. Háblales de que nuestro cuerpo y mente han estado acostados mucho tiempo y necesitan tiempo para despertar. Cuéntales que todo lo que han soñado se va a una caja de los sueños cuando despiertan. Pídeles que piensen y  recuerden sus sueños antes de guardarlos en su caja. Es muy importante que tengas paciencia y realmente te aburras con ellos. Esto no lo podrás hacer de la noche a la mañana pero, si cada día que puedas lo intentas y estiras un minuto más de aburrimiento, estoy segura de que lo lograrás. Después de estar callados un rato, haz un poco de ejercicio con ellos. Hay que despertar el cuerpo poco a poco así que estira un poquito las piernas, los brazos, enséñales a respirar hondo y profundo para oxigenar el cerebro, mueve tu cuerpo, haz caras raras para despertar todos los músculos y reírte un rato. Créeme, les encantará.  Explícales todo, por muy pequeños que sean, si te escuchan cada día, crecerán y cada vez te irán entendiendo más y mejor.

Antes de irte de la habitación decide con ellos qué van a desayunar y quién hará qué durante el desayuno.  Tus hijos aprenderán lo importante que es alimentarse bien y a elegir cuidadosamente los ingredientes para esta primera comida del día.

Cocinar es una actividad excelente para que los pequeños entiendan que todo en esta vida tiene un proceso y que es muy importante seguirlo. Cortar y pelar va súper bien para desarrollar habilidades motrices. Contar ingredientes para repasar matemáticas y cálculo. Tómate tu tiempo para cocinar y para desayunar. Deja que te ayuden todo lo que puedan, tanto a cocinar como a recoger.  A ellos les encanta ser partícipes de las tareas de la casa. Y después de desayunar, deja que se aburran otro ratito para reposar la comida y hacer la digestión. Uf, ¡qué difícil! Para mí, de pequeña, ésta era la peor parte. Esperar. Hoy le agradezco a mi padre el no haber roto esta regla casi nunca, y digo casi nunca porque recuerdo perfectamente el día que, con una sonrisa de travesura, me dejó ir a jugar justo después de comer. Un día sólo. Me sentí lo más de lo más.

Hay mil cosas que puedes hacer con tus hijos este verano y yo te propongo aburrirte. Espero que entiendas a que me refiero y no lo veas como una ironía si no como algo muy importante para ellos. Veo que los niños hoy en día no saben estar solos y no puedo evitar preocuparme por su futuro (y el mío). Aparte, he seleccionado unas cuantas actividades que me gustan mucho y que creo que pueden ir muy bien.

Haz teatro. Preparar obras de teatro puede llegar a ser súper divertido tanto para ti como para ellos. Aquí podrás encontrar guiones de teatro para niñas y niños que están clasificados por edad y te resalta los valores y aprendizajes de cada obra. Recicla botellas de plástico, cajas y tubos de cartón, ropa que esté rota para crear la escenografía. Dedica una hora (o más) para ensayar cada día. Mi recomendación es que sea la misma hora cada día. De esta manera irás estableciendo rutinas divertidas que fomenten la disciplina.

Y hablando de ropa rota, vacía armarios con ellos. Dedica un día a hacer limpieza de ropa y juguetes para después ir todos juntos a donarlos. Una mamá me contó una vez que hacía que sus hijos escogieran sus juguetes favoritos y después les hacía escoger uno para regalarlo. Me encanta la iniciativa. No te olvides que tienes que poner el ejemplo así que hazlo tú también con tu ropa y tus zapatos.

Fomenta la música. Escucha música todo el día. Enséñales música clásica. Aquí una lista de que me encanta escuchar cuando estoy trabajando. Siempre le agradeceré a mi madre su pasión por la música clásica. Hoy yo también soy fan incondicional de Vivaldi. También, enséñales los grupos que tú escuchabas de joven. Cuéntales historias que recuerdes a través de canciones. Baila con ellos. Recuerda que la música nos hace más felices. Construye un instrumento musical con ellos. En esta página encontrarás buenas ideas.

Mira a las estrellas y encuéntrale forma a las nubes. Pasa el mayor tiempo posible al aire libre. Si es hora de aburrirse, qué mejor plan que acostarse en el césped, tierra, pareo, etc., y encontrarle forma a las nubes o descubrir constelaciones.

Mi última recomendación y la que más me gusta es: juega al Tangram. ¿Tan…qué? Sí, Tangram. Es un juego chino que significa “juego de los siete elementos” o “tabla de la sabiduría”. Es un puzzle de siete piezas (triángulos de diferentes tamaños, un cuadrado y un trapecio) El juego consiste en construir diferentes formas utilizando todas las piezas. En serio es una pasada. Lo he jugado con los niños (a partir de los 3 años pueden jugar) y es excelente para desarrollar la orientación y la estructuración espacial, coordinación, atención, razonamiento, lógica, etc. Recicla una caja de cartón y crea tu propio Tangram. Aquí encontrarás paso a paso cómo hacerlo. Una vez hecho, ¡ponte a crear figuras! Si buscas un poco en Internet encontrarás mil ideas para jugarlo.

Bueno familias, me despido. Muchísimas gracias, ha sido un placer formar parte de este proyecto un año más. Disfruto muchísimo compartiendo mis inquietudes, ideas y proyectos con vosotros. ¡Nos vemos en septiembre! Ya se despedirá María de vosotros con su artículo de la semana que viene, que será el último de este curso.

 

La comida también emociona

Estoy súper emocionada porque este trimestre tengo a los alumnos “mayores”. Bichitos de seis y siete años que ahora son más conscientes de lo que sucede a su alrededor. Esto me da la oportunidad de enseñarles algo más real, algo que realmente puedan aplicar en su vida diaria.

Durante estos meses aprenderemos por qué es tan importante consumir productos de proximidad. Yo lo haré a través de juegos y actividades divertidas, pero aquí os expondré las razones en “versión adulta”. Tranquilos, que intentaré que sea divertido también. Ya me conocéis y siempre os recuerdo lo importante que es concienciar a nuestros niños de lo fundamental que es cuidar nuestro mundo. Y no sólo cuidarlo, también respetarlo, quererlo y aprender que pequeñas acciones marcan la gran diferencia. Finalmente, yo sólo tengo a mis peques una hora al día y, aunque siento que con esto aporto mi pequeño granito de arena, sé que si no hay una continuidad en casa, de poco servirá.

Hace unos meses una muy buena amiga me recomendó una serie. El primer capítulo que vi comienza con unos paisajes coreanos maravillosos, una fotografía extraordinaria y una primera frase que me encantó: Con la comida, podemos compartir y comunicar nuestras emociones. Frase de Jeong Kwan, una mujer que se presenta a ella misma como monja budista y no como chef.  Me pareció realmente fascinante la manera en que este capítulo muestra lo que realmente significa consumir y cocinar con productos que crecen cerca de nosotros. Jeong Kwan, practicante del budismo desde los 17 años, cocina la “comida del templo” utilizando ingredientes que le da la tierra dependiendo de la estación del año. Productos que crecen “a su aire” y sin ningún tipo de prisa. Su huerto es un increíble desastre en el que todo crece como quiere crecer. Como tiene que crecer. No quiero contaros más por si os animáis a verlo, os lo recomiendo mucho. Es divertido e interesante a la vez. El nombre de la serie es Chef’s table y en sus capítulos expone la vida de artistas que utilizan los productos de su tierra para realizar grandes creaciones. También te enseña la cultura de diferentes países a través de su gastronomía. Mi recomendación: no lo veáis con hambre.

Gracias a este programa me dio por investigar más sobre la “comida del templo”. Me entró mucha curiosidad sobre la gastronomía y alimentación que lleva a los monjes a un estado de meditación y paz absoluta. ¿Por qué? Pues porque yo lo intento y no lo consigo. En este capítulo hacen especial referencia a la relación que hay en el estado mental y físico de los monjes con su alimentación. Me hizo recordar una frase que me dijeron una vez y que seguro muchos de vosotros habéis escuchado: somos lo que comemos. Este tipo de comida está considerado como uno de los más saludables de todo el mundo. Es una comida cuyo principal objetivo no es cumplir con los gustos de quien la come, sino de aprovechar los ingredientes al máximo, sus colores y formas. De respetar las estaciones del año. De creer que existe una conexión absoluta entre lo que nuestro cuerpo necesita y lo que la naturaleza nos proporciona. Es una cocina que lleva tiempo y dedicación y no tiene prisa. Es un tipo de comida que te ayuda a estar en paz contigo mismo, sano y feliz.

¿Y quién no quiere esto? Yo, sin duda alguna, sí. Está claro que mi aprendizaje fue ser más consciente de los recursos que tengo a mi alrededor y aprovecharlos al máximo.

Consumir productos locales tiene grandes ventajas para todos. En primer lugar, es más sostenible. No olvidemos que existe una relación directa con el cuidado del medio ambiente. ¿Por qué? Porque estos productos no han viajado miles de kilómetros en coche, tren o barco para llegar a nuestra mesa. No han gastado litros de gasolina para transportarlos ni electricidad para conservarlos en buen estado.

El fomento al desarrollo de la economía local es otra ventaja. Si consumimos productos de aquí, estaremos ayudando a productores y granjeros locales a seguir adelante con sus plantaciones, a tener recursos para cuidar mejor nuestro suelo. Estaremos ayudando a la conservación de especies de nuestra región.

Aceptar que los productos son de temporada es muy importante. Hay alimentos que, de manera natural y biológica, están en su momento óptimo de consumo sólo durante un tiempo.  Yo comería mandarinas todo el año porque me encantan, pero, en estos casos, intento recordar a los budistas cuando nos dicen que la comida no está sólo para satisfacer gustos sino necesidades. Y todo a través del respeto por la naturaleza.

Nuestra economía también se verá beneficiada si consumimos productos locales y de temporada.  Y sí, hay que reconocer que hay semanas en la que la fruta o verdura más barata, es siempre la misma y aburre. Para eso hay plataformas como Pinterest que te dan ideas sobre cómo cocinar algunas verduras de mil maneras diferentes. Masa de coliflor para pizza, ceviche de coliflor,  salsa cremosa de coliflor para pasta. Por poner un ejemplo.

Otro punto positivo es confiar en lo que comemos y, para confiar, hay que conocer de dónde vienen los productos, quién los ha cuidado, etc. Podemos desde ir al huerto y escoger nuestros productos hasta ir a la frutería local y hablar de lo que compramos con la persona encargada. También están las opciones de comprar las cajas ecológicas de algún productor local. Incluso algún día podéis hacer una excursión y conocer quién os envía los productos.

Recordad que lo más importante es ser agradecidos. Hay que ser constantes y pensar cada día en lo que tenemos y en lo que nos hace sentir bien. Hoy toca pensar, cuidar y respetar nuestro cuerpo y agradecer a la naturaleza todo lo que nos aporta. Y mañana, también.

¿Queréis ideas de actividades para este verano?

¡Hola! ¿Qué tal familias? Nosotras estamos muy bien, divirtiéndonos muchísimo en nuestro Summer Camp. A veces, no sé quién se lo pasa mejor, si los niños o nosotras. Entre toda esta aventura no podemos descuidar a los lectores del WonderBLOG (que hemos descubierto que tenemos más de uno habitual y eso nos pone muy contentas). Esta vez he pensado en proponeros actividades que podréis hacer con vuestros niños una vez que los casales cierren sus puertas, actividades sencillas de preparar y con materiales que podemos encontrar por casa.

Una de las cosas que más me gustaba de pequeña era cocinar o, bueno, ayudar. Casi todo lo que sé me lo enseñó mi abuela materna y recuerdo que desde muy niña disfrutaba mucho ayudándola. Creo que una de las cosas que más me gustaba era limpiar las lentejas, ir buscando una por una que no hubiese piedrecitas. Me podía estar horas.

En fin, el siguiente vídeo nos enseña a hacer pan en una bolsa hermética, una idea perfecta para evitar un desastre en la cocina y muy sencilla.

La idea la tomé del blog de Leigh Anne Wilkes, aquí podréis ver toda la receta entera con fotos. Igualmente, más adelante encontraréis la receta completa. Me encantó la idea de forrar la mesa con papel de horno, de esta manera podemos escribir la receta en él para que los niños la sigan fácilmente. Los mayores podrán leerla y a los pequeños podemos hacerles dibujitos. Si la hacéis, me encantará ver alguna foto.

Ingredientes:

  • 3 tazas de harina
  • 3 cucharaditas de azúcar
  • 2,5 cucharaditas de levadura
  • 1 taza de agua templada
  • 3 cucharaditas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal

 Instrucciones:

 1. Poner dentro de la bolsa de plástico una taza de harina, el azúcar, la levadura y el agua caliente.
2. Apretar hasta que no quede aire dentro de la bolsa y sellar.
3. Apretar y mezclar con las manos hasta que la masa esté uniforme.
4. Dejar reposar durante 10 minutos a temperatura ambiente. Se formarán burbujas.
5. Abrir la bolsa y verter una taza de harina, aceite y sal.
6. Cerrar la bolsa y remover hasta que esté bien mezclado.
7. Agregar la última taza de harina y continuar mezclando de la misma manera.
8. Retirar la masa de la bolsa y poner sobre una superficie ligeramente enharinada.
9. Amasar durante 5-10 minutos o hasta que esté suave.
10. Depende del recipiente, dividir la masa (si son pequeños) o hacer un pan grande.
11. Cubrir con una toalla y dejar reposar 30 minutos.
12. Hornear a 375 grados durante 25-30 minutos o hasta que el pan esté dorado

Pasemos a otra idea. El siguiente vídeo representa una de las dinámicas que más me gusta utilizar con los niños, les enseña a concentrarse y a trabajar en equipo. Esta actividad puede adaptarse a mayores y pequeños aumentando o disminuyendo la “dificultad” del circuito.  Sólo necesitas una cuerda, cinta y mucha imaginación. Los niños pueden ayudarte a diseñar el camino y se pueden pensar en diferentes variantes para cruzarlo, como: ir cogidos de las dos manos, ir en parejas, uno con los ojos cerrados y la pareja guiándole, saltando a la pata coja, etc.

تمرين رائع للاطفال لتدريبهم على التركيز و التعاون ....

Publié par ‎القدس - alquds‎ sur mardi 22 novembre 2016

Ya os había comentado que soy muuuuuy fan de una página que se llama The Dad Lab. Me parecen increíbles todas las ideas que este full-time dad practica con sus hijos, me encanta ver a los niños crecer y aprender tantas cosas mientras se divierten. Las actividades de esta página son la razón por la que se me ocurrió escribir este post. Cuando vi estos vídeos pensé en todos los papás que necesitan que sus niños estén entretenidos, y qué mejor que haciendo cosas divertidas. Son actividades súper sencillas en los que se necesitan materiales que generalmente tenemos en casa y que seguramente entretendrán a los pequeños un buen rato. Ya me contaréis.

Empecemos por una actividad en la que sólo se necesitan diferentes figuras, hojas de papel, lápices de colores y…¡sol!

A que mola, ¿eh? Realmente me gusta mucho esta idea, no necesitas muchas cosas y los niños, aparte de practicar sus habilidades psicomotrices, pueden jugar a adivinar qué figura representa la sombra, así como dejar volar su imaginación y decorar su dibujo.

El vídeo que a continuación os muestro me encanta. Puedes divertirte decorando el guante y, aparte de esto, sólo necesitas un vaso de cartón y una pajita.

Por último, que me podría estar aquí días escribiendo sobre todas mis actividades favoritas con los niños, os propongo una actividad exterior en la que los pequeños pueden divertirse y estar horas y horas jugando. Es una actividad en la que creo que, cuantos más niños haya, mejor. Así que si tenéis primos y vecinos este verano, podéis hacerla con ellos y dejarlos experimentar e idear sus propias cajas. Es verdad que se necesitan muchas cajas, pero se pueden utilizar de diferentes tamaños y seguro que será más divertido.

Con esto me despido familias, espero que las ideas os hayan gustado y, si hacéis alguna este verano, ¡enviadnos fotos!

Een blotevoetenpad in de tuin van de Tjalk. Wat een belevenis!

Publié par Columbus Junior Losser sur vendredi 23 juin 2017

 

 

Queda inaugurado el verano, ¡prohibido no disfrutarlo!

Hace una semana que comenzó el verano aunque, si hablásemos por temperaturas podríamos decir que se nos adelantó un poco, ¿no? Hemos pasado unas semanas de mucho calor y yo no puedo evitar pensar, como siempre, en los cambios climáticos tan evidentes que estamos viviendo.  En fin, hoy no toca escribir sobre ecología sino sobre hábitos saludables y en esta ocasión son consejos para disfrutar esta época tan divertida y calurosa de la mejor manera posible.

Comencemos, como no, por la alimentación. Las fruterías se llenan de colorines y yo no puedo ser más feliz. La naturaleza, con lo sabía que es, nos proporciona una cantidad de frutas y verduras jugosas que llenan de agua nuestro cuerpo. Yo, personalmente me olvido de beber agua durante el día pero de comer sandía y melón, no. ¡Me encantan! Escucho a gente decir: uf, qué pereza cortar y pelar. A ver, dedicar veinte minutos de tu tiempo en pelar y cortar una sandía o un melón (si es más grande mejor, el tiempo será prácticamente el mismo) no es mucho pedir. Creo que si sumamos los minutos que pasamos en las redes sociales, cortaríamos cinco sandías y cinco melones. No hay nada mejor que levantarse un día de mucho calor, abrir la nevera y ¡ñam! O meter el tupper veinte minutos al congelador antes de irte a la playa. Créeme, después de un baño, es lo mejor que te puede pasar. Eso, o tener una bañera así:

¡Me encanta! Bueno, volvamos al tema. También hay frutas exquisitas que no requieren de ningún tipo de esfuerzo para comérselas. Los melocotones, nectarinas y paraguayas son también protagonistas de las fruterías esta temporada. De donde yo vengo, la fruta no se pela. Cuando llegué a vivir aquí realmente me asombré de ver como aquí, pelan todo. Pues yo no, así que para mí son las frutas fáciles y deliciosas del verano.

Pasemos a mi hortaliza favorita y más consumida de todo el verano: el tomate. Claro, he de decir que aquí hay muchos tomates que: huelen a tomate y parecen tomate, pero no saben…a nada. Un buen tomate, ese que sólo necesita sal y un poquito de aceite, es muy difícil de encontrar. En verano, suelo irme al pueblo de un gran amigo a descansar unos días. Ahí, como en muchos pueblos, son todos muy amables y conocen mi debilidad por el tomate. Las ensaladas que me preparan son increíbles y ahora mismo, sólo de pensarlo, se me hace la boca agua. Por cierto, dato cultural, en el país de mi madre lo llaman jitomate. El tomate es parecido al de aquí pero es verde, pequeñito, ácido y se usa para hacer salsas.

Formando un trío perfecto con el tomate, encontramos también en verano el pimiento y el pepino. Estos tres ingredientes nos derivan a una de las bebidas más ricas del verano: el gazpacho. Si no los quieres triturar, en ensalada con un poco de cebolla también están buenísimos.

Pero me voy a concentrar en el pepino, que también me gusta mucho. Esta fruta es 96% agua y sus nutrientes son ideales para el verano. El agua de pepino con limón, por ejemplo, es muy fácil de hacer y aporta numerosos beneficios a nuestro cuerpo: es alcalina, rica en vitaminas, antioxidante, combate la horrorosa retención de líquidos que sufrimos durante esta temporada y nos ayuda a depurar los excesos veraniegos. Total, es perfecta y muy fácil. Otro dato importante, éste es por parte de mi madre, las semillas de pepino son las que nos provocan esa indigestión rara que nos hace recordar que comimos pepino durante horas. Yo se las quito y siempre funciona.

Otra cosa buenísima del pepino es su capacidad de relajar los ojos cansados. Tener siempre rodajas de pepino en el congelador, es una muy buena idea. Sobre todo para esos días en los que te levantas con la cara un pelín hinchada por el calor. La cosmética natural utiliza el pepino en infinidad de mascarillas. Incluso leí, mientras investigaba para este post, que la bella Cleopatra utilizaba una mascarilla de pepino para combatir las arrugas.

Podría seguir hablando de comida y recetas con pepino, tomate, sandía y melón. Me encanta comer y me encanta disfrutar de estos regalos de la naturaleza pero quiero tocar otro punto que me parece muy importante durante esta época del año: el sol.

Me parece, por lo que he escuchado, que subestimamos el poder del sol en nuestro planeta y lo mucho que nos puede llegar a afectar a largo plazo en la piel. Familias, hay que ponerse crema solar todos los días del año y hay que cuidar a los más pequeños de la exposición directa. Las mujeres que me leen, estarán de acuerdo conmigo en que las manchas en la cara ocasionadas por el sol y las arrugas prematuras (y no prematuras) son horrorosas. Una vez, un dermatólogo me dijo: si te pones crema solar y te cuidas la piel desde los dieciséis años, a los cuarenta lo notarás.

Una cosa que no sabía y que hoy aprendí escribiendo sobre esto es cómo decidir el factor FPS de la crema solar que utilizamos. Pues ahora toca compartir mi nuevo conocimiento: hemos de observar cuánto tiempo tarda nuestra piel en quemarse al sol sin protección. Las pieles muy claras tardan entre tres y cinco minutos y, las menos sensibles, diez.

Si multiplicamos ese tiempo por el FPS del producto tendremos la cantidad de minutos que estaremos protegidos. Por ejemplo, si tardas cinco minutos y la crema es factor treinta, estarás dos horas y media protegido. Información interesante y necesaria, yo no tenía ni idea.

Es muy importante que, si es algo que nos ponemos todos los días en la piel, sea bueno y lo más natural posible. En las herboristerías y tiendas naturales podemos encontrar protectores solares para mayores y pequeños muy buenos, sin parabenos ni ingredientes innecesarios y tóxicos para nuestra piel. Aquí os propongo una herboristería que a mí personalmente me gusta mucho, es de esas que tienen encanto.

Pensando en maneras naturales de proteger nuestro cuerpo del sol he encontrado una lista de alimentos que ayudan a aumentar la melanina, un pigmento que se encuentra en nuestra piel y que es la responsable de absorber los rayos del sol y protegernos de sus efectos. Aquí va la lista: kiwi, naranja, pomelo, limones, fresas, frambuesas, zanahoria, tomate, sandía, melón, espinaca, acelga, brócoli,  yema de huevo, lácteos y pescados.

Pues nada queridas familias, aquí terminan mis consejos de verano. Espero que disfrutéis muchísimo estos días, compartáis experiencias que os hagan reír y lo hagáis de manera responsable, siempre cuidándoos.

¡Hasta pronto!

 

 

 

 

Dont worry, BEE happy

Cada vez estamos más cerca de nuestro Summer Camp. Como muchos sabréis, cada semana tratamos una temática diferente pero hay una que, año tras año, repetimos. El año pasado fue Green kids, el anterior We recycle y éste: We take care of our world.

Me he divertido muchísimo preparando la programación de las actividades que van a hacer nuestros pequeños este verano pero, cuando llegué a esta semana, tuve un pequeño bloqueo. No quería que los niños hicieran lo mismo que otros años. Me costó un poco ya que, como buena ecologista, ésta es mi semana favorita y no encontraba actividades chulas que aportaran algo más a mis peques.

Hace poco, hojeando mi libreta de ideas, una libreta que me regaló María para apuntar todas las cosas que se me van ocurriendo, vi escrito: Bees!  Ella es muy fan de apuntarlo todo en libretas y hoy se lo agradezco mucho, pues de repente tenía claro qué quería que aprendieran mis niños durante esta semana.

Hace unos meses escuché una declaración de un payés muy preocupado por la situación de las abejas en la que decía que, si no se hacía algo pronto, nos quedaríamos sin frutas, verduras, ni nada que comer. Yo era consciente del problema de las abejas pero, para ser muy honesta, no tenía ni idea de lo grande que era. Me puse a investigar y pensé que, para el Summer Camp, podría ser una muy buena idea crear conciencia a mis niños sobre lo importante que es cuidar a las abejas.

Para cuidar, hay que querer y yo personalmente tengo pavor a las abejas. Los que me conocen, saben lo ridícula que me puedo llegar a poner alrededor de estos bichos. Hace años, cuando estuve trabajando con niños en EEUU, hacíamos muchas actividades al aire libre y vaya si había abejas. Cada vez que se acercaban, tenía que hacer un trabajo mental muy intenso para no transmitirles mi pánico. No quería que crecieran siendo ridículos como yo.

Pues nuestro trabajo este verano comienza por querer a las abejas. Quiero enseñar a los niños el papel tan importante que desempeñan estos animalitos en nuestro mundo. Gracias a ellos tenemos flores, frutas, verduras y miles de plantas. Quiero que sean conscientes de esto a través de diferentes actividades que hoy quiero compartir con vosotros. Sabéis que soy muy partidaria de motivar a las familias a poner su granito de arena para poder preservar nuestro medio ambiente, así que ahí voy:

Planta flores autóctonas y que florezcan todo el año. Las abejas responden mejor a las flores que crecen en su zona. Investiga en tu tienda de jardinería qué flores silvestres son autóctonas y crecen mejor donde vives durante todo el año. Si son de diferentes tamaños y colores, ¡mejor!.

Planta flores amarillas, blancas, azules y lilas. Son los colores más atractivos para estos animalitos.

Planta hierbas y flores que atraigan a las abejas. El cilantro, hinojo, lavanda, menta, romero, salvia, tomillo, azafrán, geranio, rosa, dalia, jacinto y girasol son hierbas y flores que a las abejas les encantan.

No utilices pesticidas. Las plantas sin químicos, mejor. Intenta tener un jardín libre de pesticidas y busca opciones que sean naturales.

Sin duda, este año haremos nuestras propias macetas y nos llevaremos a casa florecitas y plantas que ayuden a nuestra causa. Investigando encontré que también se pueden hacer bañeras y refugios para abejas. Me encanta pensar en la idea de mis niños construyendo una bañera para que las abejas puedan beber agua sin ahogarse, así como una casita en la que puedan refugiarse. ¡Qué divertido!

Pero a ver, es natural que lo primero que pensamos cuando escuchamos… ¡una abeja! es: cuidado, no te vaya a picar. Somos muchos los adultos que les tenemos miedo y que nuestra primera reacción al ver el insecto es correr. Me parece importantísimo que, aparte de tener flores y plantas que las atraigan y de  crear refugios y bañeras, les enseñemos a los niños a no tenerles miedo, pero sí respeto. Nosotras este verano también les enseñaremos a: mantener la calma si una abeja se acerca y no correr, a no molestarlas y a respetar su espacio. Se me están ocurriendo algunas ideas de dinámicas muy divertidas para enseñarles todo esto, ya veremos qué tal.

Así que eso familias, vamos a ser conscientes de lo importante que es cuidar nuestro alrededor y vamos a transmitirlo a nuestros pequeños. No me voy a cansar de repetirlo, son ellos quienes vivirán mañana en este mundo  y nosotros los que hoy somos responsables de guiarlos.

¡En verano os cuento cómo ha ido!

 

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