¿Viajar en familia con niños pequeños? ¡Sí, se puede!

Los que me conocen saben que una de las cosas que más me gusta del mundo es VIAJAR. Para mí, viajar significa conocer lugares nuevos, formas diferentes de vivir, probar platos únicos, perderse por las calles de una ciudad, bañarse en una playa paradisíaca… Viajar es todo esto y mucho más.

Si te soy sincera, cuando nació Bruno, me costó mucho asumir que ya no podría viajar como lo hacía antes. Por lo menos, durante algunos años. Viajar en familia con niños pequeños es diferente. Y ahora que ha nacido Martina, todavía lo veo más complicado. Pero bueno, ¡lo conseguiremos!

Antes de ser padres, aprovechábamos cualquier puente para hacer una escapadita, más cerca o más lejos, y las vacaciones más largas eran para conocer sitios nuevos de Europa y del resto del mundo. Desde que nació Bruno, sólo hemos viajado por España (lo más lejos, Canarias) ¡pero también hemos disfrutado un montón! Eso sí, asumiendo ciertos cambios. Te explico los que considero más importantes:

  • Ya no cogemos aviones lowcost que despeguen a las seis de la mañana o que vuelvan a las doce de la noche. Las horas tienen que ser “aptas para niños”. Quizás tendremos que pagar un poco más por el vuelo, pero nos ahorraremos malos ratos porque los niños estén cansados.
  • Intentamos que los hoteles sean kid-friendly. Hemos ido a algunos especiales para niños, con actividades para ellos, que son una pasada. No hace falta que sean estos, pero sí que estén pensados para familias. Así no tendremos que estar sufriendo si los niños corren por el pasillo o hablan más fuerte de la cuenta en el restaurante del hotel.
  • Vamos con mucho tiempo: si viajamos en avión, llegamos al aeropuerto con toda la calma del mundo, ya no vamos con el tiempo justo para embarcar y tomar un café rápido antes de entrar al avión. Y si viajamos en coche, calculamos más tiempo de viaje para poder parar a comer, a hacer un pipí, a estirar las piernas… o lo que sea.
  • Hacemos la maleta con cabeza: llevamos la ropa y los accesorios que realmente vayamos a necesitar, no mil cosas “por si acaso”. Antes, me llevaba tres pares de zapatos para un fin de semana: las bambas para caminar, los de ir a cenar y los de recambio, por si los necesitaba. Ahora, ahorramos mucho espacio para poder llevarnos cada uno su equipaje en una maleta de mano, de estas que no se facturan. ¡Bruno ya tiene la suya! Y Martina, pronto la tendrá.
  • Explicamos a nuestro(s) hijo(s) cómo será el viaje: dónde vamos, si vamos a una ciudad, a la playa, a la montaña, si tendremos que caminar mucho, qué monumentos visitaremos, si vamos a descansar a la playa… Aunque sea pequeño, siempre le hemos explicado en qué consistirá el viaje, así se puede hacer una idea y se va preparando. Que ya sabemos que los niños son muy de rutinas y, si les sacamos de las suyas, creo que por lo menos tienen que saber qué y cuándo va a pasar.

Espero que estos cinco consejos te sirvan en tus próximas escapadas con tus hijos.

Para terminar, me gustaría hablarte de una iniciativa que leí la semana pasada en el periódico y que me encantó: el “Erasmus familiar”. Se trata de una nueva forma de viajar y aprender idiomas en familia, una nueva experiencia tanto para padres como para niños. Consiste en viajar en familia al país que más te apetezca, elegir el  campamento de día que más te guste para tus hijos y escoger también el tipo de alojamiento.

El funcionamiento es el siguiente: os alojáis donde más os apetezca (en casa de alguna familia nativa del lugar para convivir con ellos o en una casa alquilada, vosotros solos). Durante el día, los niños están en el campamento y tendrán la oportunidad de relacionarse con otros niños de su edad y nativos. Se divertirán y aprenderán o perfeccionarán el idioma del lugar donde estéis. Mientras tanto, los papis podemos disfrutar de nuestro tiempo libre (¡los dos solos!) haciendo turismo o asistir a clases de idiomas. ¿Qué te parece? A mí me encanta la idea, porque satisface las necesidades de toda la familia: los niños se divierten y aprenden idiomas y los padres podemos pasar tiempo juntos, disfrutar el uno del otro, pero también pasar mucho tiempo en familia y descubrir juntos una ciudad y una cultura nuevas.

Hay varias empresas que lo hacen, no quiero dar nombres, porque parece que haga propaganda y no es éste el objetivo de mi post. Si te interesa, puedes buscar en Google “erasmus en familia” o algo parecido. Yo se lo voy a proponer a mi marido para que, cuando los niños crezcan, lo hagamos. Ya os contaré qué tal, todavía quedan unos cuantos añitos…

Así pues, si te gusta viajar y has dejado de hacerlo por tener hijos pequeños… ¡no lo pienses tanto, hazlo! Con una buena preparación previa, llegarás al destino, sobrevivirás y luego estarás súper contento de haber visitado tal lugar o tal otro en familia y lo recordarás siempre cuando veas esas fotos tan preciosas que habréis hecho.

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